Helado de violetas, un postre con sabor a Madrid

En la semana que se celebra la fiesta por excelencia de la capital de España, San Isidro, podemos disfrutar de uno de sus sabores más característicos de Madrid, la esencia de violetas. Los famosos caramelos artesanos que durante décadas han sido uno de los recuerdos más habituales por todos los que visitaban la ciudad, han dado paso ahora a un aromático helado que, sin perder la esencia de ese delicado dulce, nos evocan los sabores de la niñez: esos pequeños caramelos morados que siempre tenían nuestras abuelas. En el gastrobar Bendita Locura Coffee & Dreams (Príncipe de Vergara, 73) han querido celebrar la fiesta por excelencia de Madrid con esta versión helada de los caramelos más castizos. 

 

Helado de violetas con crumble de galleta.
Helado de violetas con crumble de galleta.

 

Aunque actualmente podemos encontrar helados de prácticamente cualquier sabor, sin duda uno de los más originales es el de violetas. Elaborado con la misma esencia que los tradicionales caramelos tan típicos de Madrid, este tiene posibilidades de convertirse en uno de los preferidos de muchos gourmands.

“La combinación de la cremosidad del helado, con la textura crujiente del crumble y ese punto dulce y refrescante de las violetas, han hecho que este postre sea uno de los preferidos por nuestros clientes sobre todo cuando los termómetros empiezan a subir”, explica Diana González de Bendita Locura Coffee & Dreams, uno de los locales pioneros en Madrid donde degustar esta propuesta.

“Y no es extraño porque cuando suben las temperaturas ¿quién es capaz de resistirse a buen helado? Pocos, muy pocos diría”, añade González. Y ello a pesar de que todos sabemos que el helado no es precisamente un alimento bajo en calorías, ¿o no es para tanto? Cuando miramos los ingredientes del helado tradicional uno a uno: huevos, leche, nata, azúcar… comprobamos que, efectivamente, son una mezcla calórica pero que con medida -sin abusar- y siempre y cuando sean de elaboración artesanal con ingredientes naturales, son un capricho que podemos permitirnos.

En este sentido, Diana González asegura que los helados son una opción estupenda para el verano, siempre y cuando no se tomen a diario y en grandes cantidades: “Como nos han repetido hasta la saciedad, la clave de una alimentación equilibrada está en la moderación. Comer fruta es sano, pero pasar un verano a base de sandías no parece ni muy motivador ni lo más recomendable. Lo mismo con los helados, tomar uno de forma esporádica está bien, ingerir medio litro al día, no”, nos comenta.

“Comer fuera de casa es el momento perfecto para ser un poco más indulgente con la dieta por eso casi todos nuestros postres incluyen helado, bien para acompañar una tarta, un brownie o unos crepes, o bien como elemento principal, como en el caso del helado de violetas con crumble”, añaden desde Bendita Locura.

Además según afirma Francisco Rodríguez, neuropsicólogo de la Universidad Autónoma de Madrid, los helados también contribuyen a nuestro bienestar ya que “funcionan como exorfinas que son convertidas en endorfinas por el metabolismo, las cuales están implicadas en mecanismos de reducción del estrés”. Y si todo esto fuera poco, los helados pueden hasta ayudarnos a ser más felices. El Instituto de Psiquiatría de Londres monitorizó la actividad cerebral mientras se come helado para demostrar el efecto inmediato beneficioso de este en el cortex prefrontal, o lo que es lo mismo en el centro de placer de nuestro organismo.