Brahiam Cubillos, el barbero más buscado

Diego Costa, James Rodríguez, Lunay, Bnet o Delaossa esperan turno para que este joven colombiano les corte su cabello

A Brahiam Cubillos le buscan los raperos, los futbolistas de Primera División, los cantantes y, en general, aquéllos que aman la estética urbana. Tiene 27 años y es colombiano, exactamente de Fugasafugá, la ciudad jardín, la que exporta las más bellas orquídeas al mundo entero. Brahiam Cubillos es, posiblemente, el peluquero que más cobra por un corte masculino en una barbería de Madrid. Tiene más de 100.000 seguidores en Instagram, ha sido barbero oficial de la FMS (la liga internacional más grande de batallas de rap), pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. Su historia ha sido un camino de superación de obstáculos.

Brahiam Cubillos, con el futbolista Diego Costa.
Brahiam Cubillos, con el futbolista Diego Costa.

Diego Costa, Lunay, James Rodríguez…

Raperos como Bnet, Skone, Trueno, Delaossa, Zasko, Blon, Aczin…, jugadores de fútbol como Diego Costa, James Rodríguez, José María Giménez…, cantantes como Lunay, MNAK y muchos otras personas que han tenido la oportunidad de conocerle esperan su turno, el tiempo que haga falta, para que Brahiam Cubillos trate su cabello como si fuese el de un dios, al menos como si el del mismo Sansón se tratara.

Brahiam Cubillos, con el futbolista James Rodríguez.
Brahiam Cubillos, con el futbolista James Rodríguez.

Al frente de la escuela Joper-T

Brahiam Cubillos lleva tres años en Madrid. Regenta, en el barrio de Salamanca, la peluquería y escuela Joper-T y hoy se le rifan las grandes marcas y los congresos del sector, pero en su experiencia madrileña ha habido de todo. Ha habido superación, premios y éxitos, sí, pero también zozobras y miedo, porque su situación laboral no era “legal” hasta hace muy poco. Cuenta que ha sido víctima de envidias y chivatazos a inspectores laborales que llegaban “por casualidad” a los lugares en los que él trabajaba y a punto estuvo de ser expulsado de España, previo paso por los calabozos policiales y el pago de cuantiosas multas.

Brahiam Cubillos, con el rapero MNAK.
Brahiam Cubillos, con el rapero MNAK.

De Colombia a España con lo puesto

El colombiano Brahiam Cubillos llegó a España casi con lo puesto, en busca de una vida mejor y de oportunidades soñadas. Dejaba en su país a una niña de corta edad, a su mujer, a su hermana y a su abuela, con la que creció a raíz de la temprana separación de sus padres. Traía en la maleta algunas pertenencias, pocas, y un currículo de chico emprendedor, ya que le daba lo mismo vender limonadas que lavar coches que distribuir periódicos. No perdía ninguna oportunidad de echar una mano a la economía familiar. Hasta que un día encontró en la casa de la abuela un viejo kit de peluquería y aprendió a hacer los primeros cortes de pelo con un amigo al que se asoció cuando éste perdió a sus padres. Aquél fue el comienzo de un sueño que tiene su continuación en Madrid, donde, por fin, después de más de tres años, acaba de obtener sus “papeles” de residencia.

Brahiam Cubillos con el célebre barbero Arod 23 Pr.
Brahiam Cubillos con el célebre barbero Arod 23 Pr.

Un billete de avión y una semana de hotel

Lo cuenta el propio Brahiam Cubillos, con la mirada transportada a su Fugasafugá natal: “Yo fui padre a los 19 años y eso me impulsó a buscar un futuro mejor para mi hija. Ése fue el motor que me puso en marcha. En Colombia ya tenía mi propia peluquería y me iba bien, pero decidí venir a España porque intuía que era necesario y porque no pedían visa y aquí se hablaba español. Así que vendí mi coche y todo lo que tenía en mi local y me daba lo justo para comprar un billete de avión y pagar una semana en un hotel en Fuenlabrada, en el hotel H2. Así comenzó mi gran aventura”.

Brahiam Cubillos en plena faena.
Brahiam Cubillos, en plena faena.

¿Cómo y cuándo supo que la peluquería era lo suyo?

Yo empecé a cortar el pelo a los 14 años con un kit viejo que encontré en la casa familiar. Mi abuela se lo había comprado a mi madre, pero ella nunca lo utilizó. Así que lo limpié y lo empecé a utilizar con un amigo que se había quedado huérfano de padre y madre. Yo le dije a mi abuela que acogiéramos a este chico en la casa unos meses. Al final, se quedó con nosotros seis años. Cuando yo volvía del colegio, cortaba el pelo en el salón de mi abuelita, pero había mucha gente y a ella le empezó a molestar porque la casa era pequeña. Así que sólo cortaba los fines de semana en la calle y sacaba un espejo a la acera y mis útiles de barbería. Cuando terminé de estudiar mi grado 11, que aquí es como el bachillerato, ya me esperaban para darme trabajo en una peluquería. Mi papá me decía que trabajara en algo serio, porque él sabía que ser peluquero era muy esclavo. Y me insistía una y otra vez hasta que quedé campeón en mi primera batalla de barbería en Cali. Y eso ya me dio reconocimiento y puse mi primer local. No había cumplido aún 18 años.

Brahiam Cubillos, entrevistado por un equipo de Telemadrid.
Brahiam Cubillos, entrevistado por un equipo de Telemadrid.

¿Y los comienzos en España?

Llegué con la ilusión de que era muy bueno cortando el pelo y que me iban a aceptar en cualquier sitio, pero me di cuenta de que aquí había barberos buenísimos y de que no puedes trabajar de forma ilegal. En Colombia, montas un local, abres la puerta y trabajas. No necesitas nada más. Y aquí no podía hacer nada sin “papeles”. Me vine abajo, pero mis ganas eran tantas que salí adelante. En Barcelona, en una batalla de barbería, gané el primer premio. Y eso me abrió puertas y también me las cerró. Muchos barberos querían que yo trabajara para ellos, pero eso provocó envidias y había alguien que se encargaba de dar chivatazos a los inspectores de trabajo. Uno de mis jefes tuvo que pagar una multa de 6.000 euros por tenerme trabajando.

¿Y qué pasó con su trabajo?

Lo perdí, claro. Menos mal que yo vivía con una señora colombiana y con sus hijos y me permitieron cortar el pelo en el salón del piso porque estaba vacío todo el día. La gente entraba y salía y había mucho movimiento y en una de ésas un cliente me dijo que me podía dar de alta en la Seguridad Social como autónomo. Lo hice y fue una suerte, porque enseguida llegó la pandemia y pude tener derecho a una ayuda. Y después se frustró un proyecto de una academia de peluquería de la que no pude ser socio por “papeles”.

Hasta que un día pudo materializar su sueño de tener un local propio en Madrid…

Sí. Yo siempre he ahorrado mucho. No soy de fiestas, no soy de rumbas… mi vida entera la dedico a cortar el cabello. Y por fin vi la posibilidad de montar un local grande en el centro de Madrid, hice malabares y me arriesgué. Esto fue en junio de 2023.

Brahiam Cubillos es barbaro oficial de la FMS y de eventos de Red Bull.

¿Por qué le buscan los raperos?

Quizá por casualidad. Conocí en Colombia a Javier Bonet (Bnet), campeón de batallas de rap y campeón internacional de Red Bull, y él me presentó a su vez a otros raperos y eso me obligó a introducirme en las redes sociales. Cortaba el pelo a cantantes de reguetón como Lunay, a futbolistas como James Rodríguez o Diego Costa, y a mucha gente del «freestyle». Mostraba sus cortes como un escaparate al mundo y me invitaban a eventos. Entré a trabajar como barbero oficial de la FMS (Freestyle Master Series) y en eventos de Red Bull.

Y los periódicos de Colombia se hicieron eco de su éxito…

En la FMS, me posicioné como el barbero de los “freestylers” y eso hizo que los periódicos de mi país dijeran de mí que era el barbero de las estrellas en España. Colombia, lógicamente, quiere presumir de mí. Y enseguida una de las marcas más potentes de peluquería de EEUU, Level 3, me fichó como embajador de la marca. Los astros se fueron alineando a mi favor, la verdad.

Además de cortar el pelo, tiene una escuela de peluquería desde hace dos años…

Cortar el pelo me gusta más que enseñar, pero la idea de enseñar surge precisamente de esa pasión. A mis abuelos les gustaba peinarse y llevar su cabello perfecto y a mí también me gusta ir bien peinado. Cuando una persona tiene un buen corte de pelo, su autoestima y su fuerza suben muchísimo.

¿Qué tiene Vd. que no tengan los demás?

Tiempo. Dedico mucho tiempo a un corte de pelo. Yo vine a España con mucha humildad, la humildad que me inculcó mi abuela. Y tuve que aprender a  valorarme. Siempre me sentía por debajo de la gente que me buscaba, hasta que un día me dijeron “tú no eres el barbero de los raperos, eres el barbero al que buscan los raperos”, que no es lo mismo. He intentado creérmelo, pero me cuesta. Uno no cree que llega al tope nunca. Me gusta relacionarme con la gente normal y mostrarme como soy. He ido a eventos con “influencers” y estrellas, pero me siendo más a gusto hablando con los camareros de un bar o con gente normal. No me gusta lo elitista. Y no quiero perder amistades ni vínculos con mis amigos de siempre.

¿Cómo conquista a sus clientes?

Yo creo que la clave está en que mis clientes confían plenamente en el resultado de mi trabajo. Ninguno me exige nada. Ellos me preguntan qué les queda bien. Vienen a asesorarse y yo les busco el corte. No el de moda ni el que vieron a un cantante o a un artista. Hago cortes que potencian la belleza de mis clientes. Y ellos ven que me preocupa su estética. Trato de buscar cortes cómodos para peinarse en casa.

¿Qué tiene que tener un buen corte para Vd.?

Sobre todo, limpieza. Veo muchos cortes que dejan pelos largos en ciertas zonas, cortes que no están bien afeitados, que no llevan el proceso necesario… En la peluquería masculina, te cortan y a casa, cuando un buen corte de cabello o un buen servicio necesita una limpieza del cuero cabelludo, el espacio tiene que estar preparado para una buena experiencia… En muchas peluquerías, hay 30 clientes, te cortan en 20 minutos y te cobran 10 ó 12 euros, pero no te permiten trabajar el tiempo necesario, que puede superar en mi caso los 45 minutos. No me gusta la peluquería comercial.

¿Cuál ha sido el peinado más sofisticado que ha hecho?

Un corte de cabello no tiene límites de tiempo. Hay cortes de cabello que he tardado 4 horas para sacar una foto y cuando lo termino, pienso que lo podía haber hecho mejor. Una vez tardé 6 horas en hacer un corte de pelo, con alguna parada, eso sí.

Brahiam Cubillos dirige la escuela de peluquería Joper-T
Brahiam Cubillos dirige la escuela de peluquería Joper-T

¿Qué le gustaría conseguir en el mundo de la peluquería?

Me encantaría tener mi marca de productos y que fuera conocida a nivel mundial. Con eso yo estaría contento. Pero necesito tiempo e inversión.

¿Qué transmite a los alumnos en su escuela?

En la escuela soy abierto e intento no limitar en ningún aspecto a los chicos. Comparto todo con ellos. Pero quiero que entiendan mi forma de ver la barbería, la apliquen o no. La barbería es un arte que se puede disfrutar siempre que nos guste cortar el cabello. Hoy la peluquería está muy en auge, pero cada uno debe encontrar su estilo y su camino.

Hoy los peluqueros, como los cocineros, han recobrado un prestigio del que antes carecían…

El impulso a la barbería se lo han dado los artistas. Son los que inculcan moda y esto ha dado mucho juego a los barberos y a los peluqueros. Las redes sociales han sido un escaparate y nos han dado visibilidad. Hay mucha libertad y unos quieren rayas, otros líneas y los hay que quieren trazados, figuras raras, degradados, etc. Algunos quieren el pelo largo o mechas… Un pelo rosado o azul antes no se entendía y hoy parece normal. O raparse al cero.

¿Qué significa Madrid para Vd.?

Madrid es una ciudad de muchas oportunidades. Me lo ha brindado todo y estoy muy contento por la seguridad ciudadana y porque se puede comer muy bien.

¿Volvería a Colombia?

Sólo de vacaciones.

PILAR ORTEGA

Nací en Madrid un 8 de marzo y prácticamente desde entonces tengo un libro entre las manos. Me licencié en Periodismo y mi trayectoria profesional se ha desarrollado casi siempre en las secciones de Cultura de periódicos nacionales: “El Mundo”, “La Razón” y “Ya”. Ahora colaboro como “freelance" con diversas publicaciones y también he puesto en marcha un proyecto que enlaza los viajes con la literatura. Soy autora de varias guías publicadas por la editorial Anaya Touring con las que me sumergí en países tan interesantes como Ecuador, Bolivia o Costa Rica. www.viajesynombres.com es mi aventura más personal.
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