UR-105 Raging Gold, oro intenso de Urwerk

Desde tiempos inmemoriales, el oro ha sido el material en el que los dioses han sido forjados, y los reyes coronados. En 2016 ve la luz el nuevo modelo de la joven relojera suiza Urwek, que busca, ante todo, convertirse en una pieza atemporal, eterna. El nuevo UR-105 Raging Gold es una joya con caja de titanio y bisel de oro rojo que aspira a permanecer en su muñeca, y su memoria, para siempre. Y solo se han creado 22 unidades.

 

Exquisita, moderna y única, así es esta pieza de Urwerk.
Exquisita, moderna y única, así es esta pieza de Urwerk.

 

Desde el punto de vista técnico, es un reloj con cuatro satélites y tres indicadores de horas; cada uno de ellos desfila con elegancia por el raíl de los minutos, lo que ofrece una peculiarísima lectura del tiempo muy apreciada entre los coleccionistas, y posible gracias a una carcasa de Peek (polieteretercetona) que recubre los satélites. Esta pieza, pese a su  modernidad, está decorada siguiendo la tradición relojera, con un bellísimo acabado grabado. Modernidad e innovación van a la par.

Esta dorada tentación es fruto de años de investigación de Urwerk sobre la hora flotante. Este ingenioso mecanismo radica en el carrusel invisible del reloj, que se monta sobre la estructura satélite de la pieza. Explica los detalles, de forma muy didáctica, Felix Baumgartner, uno de los socios fundadores de la relojera suiza. “En nuestros modelos anteriores, nuestros satélites estaban montados sobre una cruz de Malta y estaban unidos por la parte superior a una cruz orbital. Hemos reflexionado sobre este concepto y hemos añadido mejoras. Nuestras reflexiones y su culminación se descubren con la punta de los dedos al ponerlo en hora. Sin fricción, sin movimientos bruscos, simplemente el baile de los satélites. Es en la fluidez de sus engranajes donde se disimula nuestro trabajo”.

Tres opciones de carga

En la parte trasera del UR-105, las turbinas controlan el sistema de carga del reloj. Su ajuste se lleva a cabo con ayuda de una palanca. Así, si se activa la posición «FULL», el más mínimo movimiento se aprovecha para la puesta en marcha de resorte del barrilete. En ese caso, el UR-105 funciona como un reloj automático con una carga optimizada por el juego de sus turbinas. Por el contrario, en el modo «STOP», el sistema de carga está desactivado, por lo que el UR-105 se cargaría de manera manual a través de su bella corona. Los maestros relojeros de Urwerk posibilitan una tercera posición intermedia, «RED» (del inglés «REDUCED»), que modera la carga y evita que haya una tensión excesiva en el resorte del barrilete.

 

La lectura del tiempo es una de las razones por las que deseará esta pieza.
La lectura del tiempo es una de las razones por las que deseará esta pieza.

 

Esta nueva pieza de la relojera suiza, con sede en Zurich y Ginebra, es una auténtica declaración de amor por el oro y su atemporalidad de Martin Frei, diseñador y cofundador de Urwerk. “Siempre tengo una vocecilla interior que me recuerda hasta qué punto me gusta este metal precioso. Más allá de las evoluciones técnicas, de los cambios de estilo o de la comodidad de los nuevos materiales, el oro es el primer metal que ilumina mi mirada. El oro sigue siendo oro”, explica.

Realmente, este reloj tiene también mucho del otro creador de Urwerk, Felix  Baumgartner, que se ha inspirado en sus primeros trabajos como maestro relojero, y que no duda en calificar al UR-105 Raging Gold de su “magdalena de Proust”. También se inspira en los clásicos de la profesión en detalles como el relieve de la caja, inspirado en el motivo “clou de Paris”, con unas distintivas pirámides, fruto del cruce de líneas. “Debo reconocer que introducir este pequeño toque de historia en un modelo disruptivo es uno de mis grandes placeres”, reconoce Baumgartner.

Ciertamente es un placer, en cualquier caso, incorporar un Urwerk a nuestra colección de relojes exclusivos. La relojera es muy joven (fue fundada en 1997) pero ha sabido posicionarse como una de las mejores factorías independientes del sector. Producen anualmente solo unas 150 piezas en las que aúnan los fundamentos más puros de la relojería tradicional y la estética vanguardista en relojes complejos y modernos, elaborados con materiales punteros, fruto de una profunda reflexión estética y de una intensa labor de investigación técnica. Como explica Felix Baumgartner, “nuestros relojes son únicos porque cada modelo ha exigido un esfuerzo de concepción original, lo que convierte a cada una de nuestras creaciones en un objeto inusual y valioso”.

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