Una ruta gastronómica por Dublín

Saben que somos de buen comer. O como se dice ahora, puede achacársenos eso de foodie, horrible palabra a nuestro entender, máxime cuando el castellano dispone de adjetivos y fórmulas tan ilustrativas. Hoy queremos proponerles una ruta gastronómica por Dublín, la lluviosa y encantadora capital de la República de Irlanda. Además de beber sidra, entregarnos a la Guinness en Temple Bar y beber el Jameson en su patria, en Dublín se puede comer. Y bien. Para ello hemos preparado una lista de restaurantes típicos y de otras gastronomías para disfrutar del cosmopolitismo culinario de la patria de James Joyce. ¿Se anima a ser un Ulises Bloom por estos lares?

 

Ruta gastronomica por Dublin
Ruta gastronomica por Dublin

Pubs para comer bien

The Brazen Head Presume de ser el pub más antiguo de Irlanda, cuyo origen se remonta a 1198. Se encuentra bastante cerca de la Catedral de la Santísima Trinidad y de la fábrica de Guinness, así que es un enclave perfecto para recuperar fuerzas o bien seguir entonando el cuerpo, sobre todo porque abre desde mediodía a las 21:30 horas. Además de buenas cervezas y espirituosos, The Brazen Head es famoso por su cocina típicamente irlandesa, con platos tan ricos como su rica y contundente sopa de mariscos (chowder), el bacon glaseado con cabbage, los mejillones o el reconfortante guiso de ternera a la Guinness. Hay platos más “modernos”, pero le recomendamos que pruebe la cocina local. También es famoso por sus músicos en directos: ¡y Es que en Dublín hay el mejor ritmo!

The Brazen Head pub
The Brazen Head es el pub más antiguo de Irlanda. ¡Y se come muy bien!

 

The Celt Un auténtico y original pub irlandés, lleno de parroquianos locales (y también turistas, obviamente es lo que tiene la globalización) que acuden allí después del trabajo. Cocina tradicional irlandesa preparada con cariño por su chef ejecutivo, Stefan de Graaf, que también pone a disposición de sus comensales una buena selección de cervezas (sí, tranquilos, hay Guinness) aderezada con música en vivo. Se puede tomar un bocado rápido, pero también hay opciones más contundentes. No se pierda sus patatas cortadas a mano con parmesano y aceite de trufa.

Para paladares sofisticados

Dax Uno de los restaurantes más elegantes y reconocidos de la ciudad y de todo el país. Su alma  máter, Olivier Meisonnave, un francés de Aquitania que ha llevado hasta esta isla los sabores de la cocina de su tierra, repleta de matices únicos. En Dublin los fusiona, desde hace doce años, con los mejores productos de Irlanda y Europa con un gran éxito. Como no podría ser menos en un lugar de alma gala, el vino tiene una gran relevancia. Un lugar para regalarse un auténtico homenaje.

The Church Uno de los sitios de moda en Dublín, y realmente recomendable si uno quiere sumergirse en el Dublín del “ver y dejarse ver”. Debe su nombre a que este restaurante se encuentra en la antigua Iglesia de Santa María, un edificio con tres siglos de historia. Arriba del todo se encuentra el restaurante. Si tiene la oportunidad, pida una mesa cerca del órgano, donde el gran Handel practicaba su Mesías, y disfrute de la animación de la planta de abajo, donde hay un animadísimo bar, perfecto para tomar copas, cócteles y ligotear un poco si se tercia. La cocina es buena (hay varios menús con precios interesantes) pero sobre todo lo es el ambiente y el saber que uno se alimenta en un edificio lleno de historia, donde se casó el fundador de Guinness o donde Jonathan Swift (autor de Los Viajes de Gulliver) daba misas.

Cenar en The Church
¿Cenar en un antiguo templo del siglo XVIII? Descubre uno de los sitios para ver y ser visto.

Una pequeña joya escondida

Mulberry Garden No es demasiado conocido entre los vecinos, pero este encantador restaurante, algo escondido, le gustará y mucho. Se encuentra en una casa de campo de 1911 donde antes estaba el conocido Ernie’s. Sus actuales dueños utilizan con orgullo productos de esta húmeda isla, respetando el mercado y la estacionalidad, para confeccionar platos muy irish pero modernizados y refinados. Están tan convencidos de la excelencia de las materias primas de su tierra que desde el agua que sirven hasta el jabón de manos son de Irlanda.

Un toque exótico

Yamamori Izayaka Si su imagen de restaurante japonés es la de un local depurado y minimalista, entonces debe entrar en este desenfadado espacio, con decoración mural poco vista, música alta y una deliciosa oferta culinaria a precios sumamente razonables (y eso que se encuentra en una zona de moda y en crecimiento). No olvide probar los noodles y el sushi, claro. Estupenda selección de whiskeys, sakes y espirituEosos japoneses.

¡Desayuno Parade!

Queen of Tarts Tanto su emplazamiento de Cows Lane como el de Cork Hill comparten filosofía: tentar al pobre viandante con riquísimas tartas, pasteles, galletas y otras exquisiteces. No en vano, Regina and Yvonne Fallon se formaron como pasteleras en los años 90 en Nueva York, una meca de los golosos. Y 16 años de abrir su primer local siguen imbatibles como suministradoras de los pecados más dulces de la ciudad. También ofrecen comidas y los imprescindibles brunches. ¡No se pierdan los rollitos de canela!

Queen of tarts
Entre, y si no pide nada, entonces tiene usted una férrea fuerza de voluntad.

 

Butlers Chocolate Cafés Hay bastantes sucursales por la ciudad de esta deliciosa cadena irlandesa, que lleva desde 1932 alegrándole la vida a este simpático país a golpe del más delicioso chocolate. La especialidad es tomarlo en taza, bien calentito, algo que se agradece en los fríos días de invierno de la ciudad. Además de riquísimos bombones (con los que obsequian a sus clientes que desayunan allí) y cholatinas, hay ricos pasteles, sándwiches e incluso helados.

 

 

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