The Clove Club: el orgullo de la cocina británica en Londres

Nos adentramos en Shoderitch, una de las zonas donde Londres se reinventa cada día, cada semana, para demostrar que sigue siendo, desde hace doscientos años, la madre y origen de todas las tendencias. Nos detendremos en el emblemático Town Hall, otrora sede del gobierno local, es hoy un destacado espacio cultural que acoge exposiciones y eventos. Y entonce estaremos en la sede de The Clove Club, un restaurante donde se reivindica la vilipendiada cocina británica explorando sus usos e ingredientes menos habituales. God save the kitchen.

foto1
El comedor de The Clove Club. Imagen de su página de Facebook.

El corazón de este proyecto, que ya ha conseguido su primera estrella Michelin, es el ex Noma Isaac McHale, un chef escocés empeñado en demostrar que la cocina británica esconde infinitas posibilidades, además de ser anfitriona de las cocinas del mundo y sus fusiones. De hecho, promovió el colectivo Young Turks para darle a la cocina local de su país un impulso notable realizando multitud de pop-ups en torno al yantar british.

The Clove Club, anexo del edificio que lo cobija, ofrece al curioso comensal: un espacio de barra, perfecto para una copa o snack, y el comedor para cenas y comidas, de aires cálidos y con la (parece ya que imprescindible en todas partes) cocina abierta al público. Ambiente intimista e informal, en la línea de los grandes restaurantes actuales: servicio amable y con espíritu divulgativo y un ambiente en sala sin ninguna clase de engolamientos.

La cocina de McHale, como decíamos, se basa en productos inusitados, originales, a veces olvidados y de su país. Hablamos de espárragos de abril, huevos de gaviota negra o el grouse, una exquisita ave, cuyo fuerte sabor es un bocado poco conocido y, sin embargo, apreciadísimo entre los entendidos de la cinegética culinaria.

En la práctica, se trabaja con menú cerrado de tres (35 libras) y cinco platos (65 libras), que se pueden completar con un fuera de carta y con maridajes y con un menú extendido de 95 libras. Entre las propuestas destacamos el lechoncito de Yorshire con especias indias, el abadejo de Cornwall con zanahorias, mantequilla de naranja y algas o un pollo marinado al pino, como entrante, realmente jugoso y uno de los más afamados del local. Para los golosos, una granita (granizado suave, parecido a un sorbete) de hinojo salvaje con mousse de yogur de naranja sanguina o helado de pimienta negra de Sarawak.

dorset2  espárrago

Una cocina muy vegetal
Los vegetarianos (ovolácticos, fundamentalmente) se sentirán como en casa, porque los vegetales tienen destacado protagonismo en las cocinas de este restaurante donde lo nórdico y lo sajón viajan en afable compañía. Para ellos, dos opciones de menú: tres platos (65 libras) o un menú extendido por 95 euros. Aquí aparecen sugerentes alternativas, como un consomé de hongos con vino centenario de Madeira, yema de pato orgánico con risotto de cereales, semillas o alcachofas de Jerusalén con tartaleta de trufa de Périgord.

Si tienes en tu agenda visitar Londres, The Clove Club es una opción a tener en cuenta. Eso sí, en junio introducirán un tipo de prereserva que los medios especializados han recibido no sin cierta sorpresa. Si un comensal cancela su reserva con menos de 24 horas de antelación, The Clove Club le cobrará 65 euros, el importe del más barato de sus menús. El motivo, según McHale, es evitar las pérdidas que acarrean este tipo de prácticas, ya que las compras se hacen, en gran medida, en función de las reservas del día. En España, David Muñoz (DiverXO) o Diego Guerrero (DSTAGE) ya cobran a los comensales que no aparecen. También en Londres hay informales, para que vean ustedes que no es solo costumbre patria.

ACERCA DE Rosalía Martínez

Rosalía Martínez
Aunque mi nombre es Rosalía Martínez, todo el mundo me conoce como Piti. Periodista gastronómica de profesión, tengo igual de inquietos el espíritu y el paladar, así que me apasiona viajar y descubrir sitios fantásticos para comer. Y contarlo y recomendar, claro. Epicúrea convencida. Cuando no como o viajo, leo y veo series.