Sukhothai, entre ruinas y cerámicas en Tailandia

La lejanía a Bangkok (450 kilómetros) confiere un especial encanto a Sukhothai. Esta pequeña región, al norte de Tailandia y poco transitada por turistas, tiene sin embargo importantes razones para considerarse grande: Fue una vez el centro de un imperio, que alcanzó su apogeo hace más de siete siglos; Es la fuente de la mejor celebración de Loy Krathong -base firme del Budismo-; Es rica en tesoros del patrimonio nacional tailandés; Y es el hogar de la sagrada Pho Khun (la madre de Ramkhamhaeng), de los más delicados tejidos Teen Jok, de porcelana china antigua, y es incluso origen del alfabeto tailandés.

 

Uno de los templos del parque histórico de Sukhothai
Uno de los templos del parque histórico de Sukhothai

 

En esta provincia hay dos reclamos imprescindibles para el viajero: las ruinas de los templos en sus parques históricos y los trabajos de artesanía local como la cerámica de Sangkhalok, los textiles naturales teñidos en barro de la aldea Ban Na Ton Chan, y el diseño y esmaltado en plata. Un par de días son suficientes para recorrer los rincones de esta provincia, sin prisa.

Contexto. Un poco de historia

Fundada en el siglo XIII, Sukhothai, que literalmente significa “Amanecer de la Felicidad”, fue el primer reino tailandés verdaderamente independiente. Hecho que sucedió cuando dos príncipes -Pho Khun Pha Muang y Pho Khun-Bang Klang Hao- combinaron sus fuerzas y expulsaron a los Khmers fuera de Sukhothai, para convertirse en una importante base fronteriza del Imperio Angkor.

Esta provincia estuvo en el centro de la edad de oro de la civilización tailandesa, especialmente durante el reinado del rey Ramkhamhaeng, a quien se le atribuye la creación del alfabeto tailandés y de un sistema político, además de promover el libre comercio internacional, la libertad religiosa y las artes y la cultura.

Un total de ocho reyes gobernaron Sukhothai y su ocaso ocurrió durante los reinados de los dos últimos reyes. El final de este primer gran reino tailandés ocurrió en 1365 cuando se convirtió en un estado vasallo de Ayutthaya, una potencia emergente en el sur.

El atractivo de los Templos

En la provincia de Sukhothai y entre campos de arroz, aldeas encantadoras y bucólicas carreteras secundarias, se conservan majestuosos dos parques, el histórico de Sukhothai, declarado Patrimonio de la Humanidad, y el de Si Satchanalai, y ambos merecen una visita.

La ciudad del mismo nombre es hoy en día es una pequeña ciudad de provincia, muy manejable y poco transitada por los turistas. Probablemente sea la más romántica de todas las ex capitales tailandesas.

Los magníficos templos y monumentos de esta urbe se han restaurado y forman parte  del parque histórico de Sukhothai, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es una visita obligada, sobre todo durante la noche, cuando las imágenes de Buda son iluminadas; o más espectacular, durante el festival Loy Krathong, cuando cientos de linternas se lanzan hacia el cielo y otras flotantes se depositan sobre el río.

El mágico festival Loy Krathong
El mágico festival Loy Krathong

 

En los alrededores de la ciudad, entre la vegetación muy frondosa, se elevan también majestuosos restos de templos como el de Wat Mahathat y Wat Si Chum.

Con 209 pagodas, el templo de Wat Mahathat es considerado uno de los más antiguos e importantes del país. Según los historiadores, el templo fue creado en el s.XIII y reconstruido a principios del s. XIV. Dentro se encuentra el chedi principal construido al estilo Sukhothai con una peculiar forma de capullo de loto y conteniendo las reliquias de Buda. Luego se pueden observar ocho chedis en el interior cuyos nichos contienen 28 imágenes de Buda y el estuco, que representa la vida de Buda, muestra los estilos cingaleses y birmanos. Frente a la estupa permanece el único tesoro del Rey Lithai del periodo de Sukhothai, una imagen de Buda bañado en bronce del estilo Sukhothai, que fue fundida y colocada por él.

Wat Si Chum es conocido como el templo del árbol de la iluminación y fue construido en el siglo XIII budista. Su escultura consagrada de Buda dentro de la estructura del edificio cuadrado es imponente. El templo está rodeado por un largo foso que actúa como frontera y se mantiene firme, no como algunas partes del templo que fueron destruidas por el paso del tiempo. Y en el resto de las estructuras del recinto, como la sala de coordinación y las pagodas, se pueden apreciar evidencias arqueológicas que representan el apogeo Sukhothai cuando vivió sus días de gloria.

Por su parte, el Parque Si Satchanalai, en la ciudad homónima, está a una hora por carretera desde Sukhothai. Es otro imponente complejo que merece la pena recorrer y en el que apenas paran algunos turistas. Alberga los restos de antiguas estructuras de palacios, templos y casas típicas tailandesas. Aquí los tres templos que no se debe olvidar visitar son Wat Phra Si Mahathat, Wat Chang Lom y Wat Chedi Jet Taew, los cuales cuentan con un auténtico estilo arquitectónico de la era Sukhothai.

Uno de los templos en el parque Si Satchanalai
Uno de los templos dentro del parque de Si Satchanalai

Cerámica y otros productos ancestrales

La provincia es mucho más que tempos arqueológicos, ofrece una interesante sabiduría popular que ha configurado a Sukhothai como el principal centro de producción de Tailandia de algunos artículos como la ancestral cerámica Sangkhalok, los textiles naturales teñidos en barro de la aldea a Ba Na Ton Chan, o el diseño y esmaltado en plata, sin olvidar el cultivo del arroz orgánico.

Aunque algunos, los más coleccionistas, ponen el ojo en preciadas antigüedades que aquí se encuentran, el principal reclamo que buscan los visitantes es la centenaria cerámica de Sangkhalok. Su actual reputación es fruto de un trabajo de promoción local desarrollado en estos últimos años para apoyar a los artesanos y sus familias a que puedan generar ingresos del turismo y por ende desarrollar la comunidad.

A unos pocos kilómetros del Parque Histórico de Sukhothai, el arte de la cerámica se apodera de la calle. Se trata de unos muros decorados con piezas de cerámica por 25 artistas, advirtiendo de la importancia que en esta localidad se da a este oficio. Los 300 metros de muros relatan la historia de la loza Sangkhalok y el modo de vida de este pueblo desde el pasado hasta el presente. Y a lo largo del camino, los visitantes pueden encontrar las fábricas de alfarería, como Suthep Sangkhalok y la Boar Ceramic House.

Arte callejero en Sangkhalok Road, no lejos del Parque Histórico de Sukhothai
Arte callejero en Sangkhalok Road, no lejos del Parque Histórico de Sukhothai

 

El origen de esta tradición se debe a un viaje que hiciera el Rey Ramkhamhaeng -además de rey fue uno de los mejores guerreros de Tailandia- a China a los funerales del emperador Kublai Khan. Al regresar trajo artesanos chinos que enseñaron el arte de la cerámica a los tailandeses. A partir de que los alfareros locales incorporaran las técnicas de cerámica china y vietnamita, la región experimentó un importante crecimiento comercial gracias a la producción y exportación de las cerámicas. De hecho, este rey hizo de Sukhothai un reino poderoso y extenso estableciendo relaciones políticas directas con China.

Dedicado a la cerámica hay específicamente un museo, el Sangkhalok Museum, que recoge la colección más completa de porcelanas de Sangkhalok, este tipo de porcelana producida durante el reino de Sukhothai cuyo nombre, Sangkhalok, se cree que fue tomado del de Sawankhalok, que era el nombre de Si Satchanalai durante el período ayutthaya. El museo exhibe porcelanas antiguas y se puede asistir a talleres de cerámica con arcilla de varios estilos y distintos periodos de tiempo de producción.

Representa la vida cotidiana de un hombre que fabrica cerámica Sukhothai, o Sangkhalok, para ganarse la vida
En esta parte del muro se representa la vida cotidiana de un hombre que fabrica cerámica Sangkhalok para ganarse la vida

 

Además de los pueblos que se dedican a la cerámica, en la zona de Si Satchalanai hay una aldea conocida por producir tejidos tailandeses hechos a mano. Su nombre es Ban Na Ton Chan.

La llegada a la aldea no puede ser más idílica, entre arrozales, campos de cultivo de frutas exóticas y encantadoras casas tradicionales, de madera y elevadas sobre pilotes. Abajo se encuentra el taller de confección –o almacén con aparejos del campo- y en la planta superior las habitaciones.

En la fábrica de textiles del pueblo podrá ver los tejidos cien por cien naturales fabricados en algodón con una técnica propia consistente en fermentar el tejido de algodón en barro con el fin de suavizarlo, el resultado es asombroso y el producto, una vez terminado, es parecido a la seda.