Siete platos picantes para recorrer el mundo

¡Ay el picante! El mundo está dividido entre los apasionados de esta extrema sensación en el paladar y los que rehúyen de él como gato del agua. Nos chiva Internet que ese ardor agudo que atenaza nuestro cuerpo cuando comemos picante se llama pungencia, que se estimula al contacto con ciertas sustancias. Además, cuenta incluso con su propia escala, la Scoville, con más de cien años de historia. Hoy hemos querido dar un homenaje a los entusiastas del picante a través de siete platos para recorrer el mundo y con los que se le caerán las lágrimas. ¡Viva la capsicina, la piperina y la allicina, benditas sustancias que nos hacen explotar de picor!

 

El Sik Sik Wat en Etiopía

Imagen de un típico plato etíope, con el característico pan plano como base. Imagen de Rose Trinh.
Imagen de un típico plato etíope, con el característico pan plano como base. Imagen de Rose Trinh.

 

Etiopía no es un destino turístico de primer orden, a pesar de contar con un patrimonio cultural y natural de primera. Ciertamente su gastronomía no es especialmente rica ni conocida entre nosotros. Se fundamenta en platos de carne (nunca cerdo) y verdura sobre un pan excepcionalmente fino, llamado injera. Pese a todo, cuenta con el privilegio de contar con una de las recetas más picantes del mundo, el Sik Sik Wat, un estofado que es pura pólvora para el estómago.  El punto “matador” del guiso es una salsa de pimiento picante rojo, junto a otras especias y aderezos como el Niter Kebbeh (un aceite de mantequilla  muy aromatizado), raíces y pimienta. Tan delicioso como poco digestivo… o no.

Nam phrik de Tailandia

Nam phrik sobre un trozo de pepino. Imagen de Ron Dollete.
Nam phrik sobre un trozo de pepino. Imagen de Ron Dollete.

 

Se trata de una potentísima salsa que se hace en Tailandia, una de las gastronomías más “ardientes” del mundo. Se elabora con chiles, zumo de lima, ajo y pasta de marisco o pescado y entusiasma a los thai, que adoran este tipo de salsas para “alegrar” sus comidas (consideran que la comida de los occidentales es propia de hospitales). Hay muchos tipos de Nam phrik en función de sus ingredientes y acompañamientos, como el kapi (que se come con pescado frito), el kha, que se prepara con chiles molidos, ajo y galanga o el pla ching chang, con anchoas. Según qué zonas del país se visiten, podemos encontrar unas variedades u otras con más facilidad.

Kimchi de Corea

Sabe mejor de lo que parece. Pica aún más.
Sabe mejor de lo que parece. Pica aún más.

 

Un plato realmente de moda, que un avezado comensal español encontrará cada vez en más restaurantes coreanos y otros locales con gusto por la fusión. Aunque hay varias recetas, lo más habitual es que se prepare a base de col china, aunque podemos encontrarlo de rábanos u otras verduras. Se someten los vegetales a un baño de salmuera, se cura, se adoba y se deja fermentar. Lleva, por supuesto, bastantes ingredientes picantes, como los chiles. Es muy popular en cualquier hogar coreano, y sirve de complemento para cualquier plato o de base para elaborar platos y guisos.

Wasabi de Japón

¿Quieren reir? Confundan a un comensal amateur y díganle que es paté de aguacate.
¿Quiere reir? Confunda a un comensal amateur y díganle que es paté de aguacate.

 

Seguro que lo ha visto (y sufrido) en cualquiera de sus incursiones a restaurantes japoneses y asiáticos. Es esa inocente pasta verde que pica mil demonios y que se añade a la salsa soja en la que con tanto placer usted sumerge el sushi.  Lo primero que debe saber es que encontrar wasabi auténtico en España es casi imposible. El auténtico está elaborado con la raíz de la planta Wasabia japónica, que crece en el agua y que es bastante caro. Así que aquí nos conformamos con sucedáneos muy dignos, fabricados a base de rábano picante y otras sustancias, cuyos matices no son los mismos, pero que funcionan bastante bien. Un sushiman nipón ortodoxo prepara su wasabi al momento, frotando la raíz sobre una superficie rugosa. En polvo o pasta, el sucedáneo se encuentra fácilmente en España, pero aunque no es el auténtico, no es algo barato (aunque es algo que se usa en mínimas cantidades).  En Japón adoran el wasabi, y lo añaden en dulces, aperitivos y hasta en los Kit-Kats.

Las enchiladas de México

Una sabrosa enchilada. Ojo que pica.
Una sabrosa enchilada. Ojo que pica.

 

La cocina mexicana es una de las más conocidas del mundo, y desde luego, si se quiere comer a la mexicana (o sea, bien picantito) también es de las más difíciles. Los platos que se preparan en España suelen tener poco que ver, a nivel de “pique”, con los del país norteamericano. Simplemente adoran el picante, que inunda sus platos y bebidas desde la más tierna infancia. Uno de sus platos más conocidos (y calientes) son las enchiladas, deliciosas tortillas de maíz bañadas en salsa picante a base de… chile, por supuesto. Las hay verdes (con salsa de tomates cocidos), rojas (con jitomate o chiles secos), de mole, potosinas… Hay un sinfín de recetas, y todas están tan ricas como, habitualmente, fuertes para el tímido paladar español. Nos quitan de los pimientos de Padrón y así nos va…

Curry Vindaloo de la India

Curry Vindaloo de cordero. Imagen de Visit Florida Editor.
Curry Vindaloo de cordero. Imagen de Visit Florida Editor.

 

A los indios también les va la marcha en lo que viene siendo el pique. Los currys comprenden una amplísima variedad de platos y guisos donde las especias (más o menos picantes) se lucen en glorioso esplendor.  Las lenguas valientes encontrarán muy apetitoso el Vindaloo, una receta que los portugueses llevaron a Goa. Para los lusos, era una carne con ajo y vino, pero los indios le pusieron muchísimas más especias y chili. Como tiene muchísimo chile, tiene fama de ser uno de los currys más potentes que hay. A los ingleses, con una gran cultura culinaria de este país, les entusiasma, y le llaman cariñosamente Vindy.

La mostaza inglesa

Granos de mostaza.
Granos de mostaza.

 

Hay muchos tipos de mostazas, y el grado de picor varía en función de la receta empleada. A los hijos de la Gran Bretaña es una salsa que les gusta mucho, y emplean con fruición. La inglesa tiene un sabor mucho más picante y un color más oscuro, y se sirve con carnes asadas, su famoso roastbeef y con pescados. Una de las más famosas y picantes es la Colman’s, que se vende en polvo y tiene su origen en los albores del siglo XIX. Un auténtico mito entre los fans del picante que, junto con un poco de agua o cerveza, sería capaz de resucitar al propio Jorge I. Y de devolverle hasta la cabeza. Las francesas, americanas, etc, son muy buenas, pero suelen ser más suaves.

 

 

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