Siete ciudades europeas a las que mejor sienta el frío

En el continente europeo tenemos varios ejemplos de ciudades que lucen mejor que nunca cuando llega el frío invernal. Porque parecen una postal bajo un manto de nieve, porque se encienden de luces navideñas, y con ellas las celebraciones típicas de la Navidad, o simplemente, porque su belleza urbana invita a ser descubierta tras un buen abrigo y unas botas calentitas, estas ciudades europeas son las que hay que disfrutar bajo los copos.

La ciudad medieval de Tallin.
La ciudad medieval de Tallin.

Salzburgo, en Austria

Ya lo decía Wolfgang Amadeus Mozart: “Toda la belleza que he visto en otros lugares me parece poca en comparación con la hermosura celestial de la naturaleza de Salzburgo”. Así es, en Austria encontramos esta pequeña joya, cuya belleza aumenta todavía más con la nieve.

La vista de la ciudad a orillas del Salzach, con su imagen blanca tras las primeras nevadas invernales no tiene precio… la imponente Fortaleza de Hohensalzburg, con el magnífico ramillete de torres de sus iglesias góticas y barrocas, así como la gran cúpula de su catedral, a sus pies.

Fortaleza de Hohensalzburg. Foto: Salzburg.info
Fortaleza de Hohensalzburg. Foto: Salzburg.info

 

El casco antiguo de la cuna barroca de Mozart nunca nos parecerá tan bonito como lo está con los copos rodeándolo todo y los edificios de todas las épocas parecen de cuento bajo el blanco. Por no hablar de sus mercados navideños que están considerados de los más bonitos de la zona germanoparlante.

Tallin, en Estonia

Lo cierto es que el invierno estonio es sólo apto para aquellos preparados para el frío y la nieve pero quien se atreva disfrutará en Estonia de una naturaleza espectacular. Y su capital, Tallin, es, sin duda, una ciudad a la que hay que viajar en invierno. Entre otras cosas, hay que subir a alguno de sus miradores para disfrutar de una panorámica de la ciudad entre la nieve, una de esas imágenes que recordaremos siempre. Porque con una arquitectura que ya de por sí deja con la boca abierta, cuando la nieve hace acto de presencia y empieza a cubrir sus tejados rojizos, las vistas desde cualquier parte alta de la ciudad resultan espectaculares.

Es aconsejable aprovechar el viaje para atravesando el Báltico helado dedicar una escapada de un día a la vecina Helsinki. No se arrepentirá.

El contro histórico de Tallin, en Estonia.
El centro histórico de Tallin nevado.

Cracovia, en Polonia

La ciudad donde reside la que está considerada la mejor universidad de Polonia tiene por tanto en la animación juvenil su mayor baza. Algo que pese al frío que acecha sus noches, no se interrumpe ni un solo día en los meses de invierno, cuando el mercurio rara vez alcanza valores positivos. Cracovia es bella en esta época por lucir perfecta bajo las nubes más amenazantes de nieve, con su armonioso juego de arquitectura, luces y ambiente.

Además, esta ciudad, la primera en el mundo en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad (junto con Quito) es perfecta para los interesados en el turismo religioso, los apasionados de la historia y los amantes del arte de ayer y de hoy encontrarán esta ciudad el destino ideal con su conjugación de pasado y proyección futura.

Foto: Maria Swärd / GETTY
Foto: Maria Swärd / GETTY

San Petersburgo, en Rusia

Es la ciudad más europea de Rusia, la más refinada también, y la metrópoli que fue el sueño de aquel zar llamado Pedro el Grande, quien se empeñó en comprimir y empaquetar su belleza para colocarla frente al mar. Sus gélidas temperaturas no hacen sino incrementar el encanto de esta ciudad de corte clasicista, cuajada de palacios, plazas colosales, iglesias de cúpulas doradas, jardines exquisitos y puentes soberbios.

San Petersburgo, Petrogrado, Leningrado o simplemente Peter, como la apodan los oriundos, es un regalo para los sentidos. Especialmente en invierno, con el río Neva y sus canales convertidos en un espejo de hielo y esas calles elegantes que se dejan envolver por la nieve.

En primer término, el edificio del Almirantazgo (Admiralteystvo). Su aguja gótica, rematada por una veleta dorada en forma de un pequeño barco de guerra, es uno de los puntos más destacados de la ciudad y el punto focal de las tres calles más importantes de la ciudad. Tras el río Nevá, la fortaleza de San Pedro y San Pablo.
En primer término, el edificio del Almirantazgo (Admiralteystvo). Su aguja gótica, rematada por una veleta en forma de un pequeño barco de guerra, es uno de los puntos más destacados del centro. Tras el río Nevá, la fortaleza de San Pedro y San Pablo.

Viena, en Austria

Para muchos es la ciudad que presenta un mayor encanto y romanticismo durante la estación fría, no sólo porque su perfil imperial se ve teñido de blanco sino también por la luminosidad bucólica que adopta con la llegada de las fiestas. Y sí, Viena es una de las capitales con más mercadillos navideños: el de Christkindlmarkt, el del Palacio de Schönbrunn, el de Spittelberg, el del Palacio Belvedere, el de Maria-Theresien-Platz… Casi uno por barrio y cada uno distinto al anterior para que haya dónde elegir a la hora de adquirir los típicos regalos.

Y no falla, la consabida pasión por la música que caracteriza a esta ciudad en estas fechas se hace todavía más presente a través de conciertos por todos los rincones. Música que es un preámbulo a la gran cita, el concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena, un icono mundial.

Mercado navideño
Mercado navideño en la Rathausplatz (plaza del Ayuntamiento) de Viena.

Lucerna, en Suiza

La que es, para muchos, la ciudad más bella de Suiza resulta deliciosa en invierno. Hay varios motivos que lo justifican: por un lado, el tinte de cuento infantil que, bajo la nieve, adquiere su casco antiguo, trazado de fachadas multicolores, iglesias barrocas y un magnífico puente de madera. También porque su lago del mismo nombre deja reflejar el cielo plateado en una estampa preciosa. Y porque el río Reuss que divide la ciudad hasta fluir a su costa noroeste arrastra témpanos que, por efecto de la luz, parecen multicolores. Si a todo ello le añadimos el marco de las impresionantes cumbres nevadas de los Alpes, el cuadro se presenta más que perfecto.

Perspectiva de Lucerna. Foto: Xantana / ISTOCK
Perspectiva de Lucerna. Foto: Xantana / ISTOCK

Praga, en Repúbica Checa

Tremendamente favorecedor resulta el invierno para la capital checa, pese a que los menos valientes tendrán que hacer un esfuerzo para vérselas con el frío. Merecerá la pena. Porque, si la ciudad más deseada del corazón de Europa encarna la quintaesencia de la belleza, sólo hay que imaginarla teñida de blanco. Desde su laberinto de calles sinuosas hasta el sobrecogedor paseo del Puente de Carlos, pasando por la soberbia panorámica que se vierte desde su castillo de hadas. Ya para nota está una visita de madrugada, sin gentes y con esas luces escénicas que la convierten en mágica.

Pasear por las calles de Praga por la noche, pese al frío, es toda una satisfacción.
Pasear por las calles de Praga por la noche, pese al frío, es toda una satisfacción.