Ruta por los escenarios granadinos en el Año Lorca: así que pasen 120 años

Así que pasen 120 años. Éste es el tiempo transcurrido desde que nació Federico García Lorca en Fuente Vaqueros, un pequeño pueblo de la provincia de Granada que hoy alberga el museo Casa Natal del poeta, “moreno de verde luna” y uno de los grandes nombres de la poesía española del siglo XX. Ahora se cumple también otra efeméride: el centenario de la publicación de su primer libro, “Impresiones y paisajes”, que se editó por primera vez en febrero de 1918, cuando Lorca acababa de cumplir 20 años. Es un libro que recoge la huella que le dejó un viaje de estudios por Ávila, Burgos y Galicia, y en el que se describen, entre otros escenarios, rincones de jardines conventuales, pueblos en ruinas o palacios y monasterios.

 

La Alhambra desde el Mirador de San Nicolás.
La Alhambra desde el Mirador de San Nicolás.

 

Nos proponemos seguir los pasos de Federico García Lorca (1898-1936) por Granada y buscamos una ruta, un itinerario cultural, una senda trazada que nos lleve por los lugares por los que transitó el poeta en su tierra natal. Y no existe. En las oficinas de Turismo, no hay visitas guiadas ni mapas ni folletos… que nos hablen de Lorca, de los lugares por donde anduvo, aunque parece que las instituciones públicas están en ello. Así que hay que buscar los espacios lorquianos de forma artesanal, a golpe de caminata, andando y desandando el tejido urbano de Granada, esa ciudad donde, según Lorca, “las horas son más largas y sabrosas que en ninguna otra ciudad de España”.

Los veranos y la infancia

Vamos a comenzar por la Huerta de San Vicente, hoy convertida en casa-museo. Aquí estuvo la finca de veraneo de la familia del poeta desde 1926 a 1936 y hoy está integrada en el Parque García Lorca, creado en 1995. En esta casa el poeta escribió algunas de sus obras más emblemáticas, como “Así que pasen cinco años” (1931), “Bodas de sangre” (1932), “Yerma” (1934) o “Diván del Tamarit” (1931-36). Aquí se hallaba el poeta antes de refugiarse en la casa de su amigo Luis Rosales unos días antes de su detención y posterior fusilamiento. Desde 1985, esta finca es propiedad del Ayuntamiento de Granada, que abrió sus estancias al público un decenio después, para mostrar el universo íntimo del poeta: el escritorio y la cama, su gramófono, el piano de media cola, el diván, las mecedoras, las vajillas y enseres de la cocina familiar, además de fotografías, documentos, dibujos y obras de arte.

Fachada de la casa de Lorca en la Huerta de San Vicente.
Fachada de la casa de Lorca en la Huerta de San Vicente.

 

Después, nos vamos a ir hasta el número 50 de la céntrica Acera del Darro, donde se hallaba la casa de la familia en Granada, en el bajo de un edificio de tres plantas que aún conserva la fuente original de su patio interior. Aquí vivió Lorca entre 1909 y 1916. Era el punto de partida de su camino al colegio, el centro privado Sagrado Corazón de Jesús, en la placeta de Castillejos, 3, y después al Instituto Padre Suárez, junto a los jardines del Triunfo, donde cursó el bachillerato. Algunos días se acercaba también hasta el Palacio de los Beneroso, hoy sede del colegio Mayor San Bartolomé y Santiago, donde recibía clases de Física y Química. Y también frecuentaba el Palacio de los Marqueses de Caicedo, convertido en Conservatorio Superior de Música, donde cursaba algunas enseñanzas, ya que dependía del Colegio Sagrado Corazón.

Una tertulia y una zapatera

Nos encaminamos después hasta el antiguo Café Alameda, donde Lorca tenía la tertulia El Rinconcillo, en la que también participaban Zuloaga y Melchor Fernández Almagro. El afamado restaurante Chikito ocupa hoy el espacio de aquel viejo local. La pandilla de jóvenes tertulianos después se acercaba al Centro Artístico, Literario y Científico (Almona del Campillo, 2), donde aún hoy se conservan algunas pertenencias del poeta granadino, como su carné, la mesa en la que jugaba al billar o el piano en el que tocaba canciones populares. Muy cerca, en el número 5 de la calle Mesones, vivía Agustina González, la mujer que inspiró a Lorca “La zapatera prodigiosa” y que acabó fusilada, como él, en plena Guerra Civil. “La zapatera –decía Lorca- no es una mujer en particular, sino todas las mujeres… Todos los espectadores llevan una zapatera volando por el pecho”.

Terraza del restaurante Chikito, antiguo Café Alameda.
Terraza del restaurante Chikito, antiguo Café Alameda.

 

La ruta lorquiana nos lleva hasta un sitio muy singular, el teatrillo subterráneo del centenario Hotel Alhambra Palace. Con capacidad para 120 personas, por él transitaron los grandes creadores de aquel tiempo, desde Lorca y Falla hasta Alberti, Plácido Domingo, Lola Herrera, Vargas Llosa o Jean Cocteau. Aquí, en 1922, se presentó el Concurso de Cante Jondo “para dar  a conocer la importancia artística del canto primitivo andaluz”. Fue una iniciativa conjunta de Manuel de Falla, Ignacio Zuloaga, García Lorca y otros artistas. En esa convocatoria, Lorca leyó su “Poema del Cante Jondo” con rasgueos y latidos de guitarra de Andrés Segovia y Manuel Jofré.

Fachada del Hotel Alhambra Palace, al que Lorca estaba tan vinculado.
Fachada del Hotel Alhambra Palace, al que Lorca estaba tan vinculado.

Pasión por Manuel de Falla

García Lorca era un gran admirador de Manuel de Falla -“Falla es mi gran devoción de siempre. Yo no venero a nadie como a él. Es un santo. Lo veremos en los altares”, decía Lorca- y cada vez que podía iba a visitar al compositor gaditano, que vivía en el Carmen de la Antequeruela, a escasos metros del Hotel Alhambra Palace. Aquí tuvo su residencia desde el verano de 1921 hasta su marcha a Argentina y aquel inmueble hoy es la Casa Museo Manuel de Falla. Ambos, Falla y Lorca, se citaban en el Alhambra Palace y aquí, en su teatrillo, en 1929, se celebró también el éxito del estreno, en el Teatro Cervantes, de “Mariana Pineda”, protagonizada por Margarita Xirgu. Dicen que aquella fiesta-homenaje duró más de 24 horas.

Hay que visitar también el Patio de los Aljibes de la Alhambra porque allí se celebró en 1922 el primer Concurso de Cante Jondo en el que participaron, entre otros, Manolito Caracol, que entonces tenía 12 años, y Diego Bermúdez, el Tenazas, que, dice la leyenda, llegó andando desde Córdoba, una caminata que le mereció la pena pues fue el triunfador de la noche. En aquel mítico concurso participaron nombres como los de La Niña de los Peines, que estaba en el jurado; Ignacio Zuloaga, que pintó los decorados del escenario, y, entre el público, Ramón Gómez de la Serna, Edgar Neville y Santiago Rusiñol. El acontecimiento, además, mereció el interés del “Times” de Londres.

La Casa Museo de Manuel de Falla.
La Casa Museo de Manuel de Falla.

Música, flamenco y poesía

La pasión de García Lorca por el teatro y el flamenco se despertó en su tierra natal. Le gustaba acudir a la Taberna del Polinario, situada en el número 43 de la calle Real de la Alhambra, un centro de reunión de intelectuales y artistas flamencos convertido hoy en Museo Ángel Barrios, donde Federico charlaba de música, cante y poesía. Muy posiblemente, en este espacio de tapias encaladas, árboles y madreselvas, se gestó la idea de organizar el Concurso de Cante Jondo. De aquel amor por el flamenco y los gitanos del Sacromonte nació el “Romancero gitano” que, en palabras del poeta, “es un retablo andaluz de todo el andalucismo. Romances que tienen un solo personaje esencial: Granada”.

El Ayuntamiento de la ciudad ha puesto el nombre de Federico García Lorca a un gran centro cultural, de arquitectura vanguardista, que custodia ya el grueso del legado documental y artístico del poeta, que llegó a finales del mes de junio pasado a Granada procedente de la Residencia de Estudiantes de Madrid. Entre los más de 5.000 documentos, hay 46 dibujos originales del poeta, 2.343 cuartillas manuscritas, correspondencia y la biblioteca personal de Federico, además de un importante archivo fotográfico, partituras, carteles y obras de arte. Todo está depositado en la cámara acorazada, que parece suspendida en el aire, de este centro museístico ubicado en la plaza de la Romanilla.

Los flamencos del Albaicín.
Los flamencos del Albaicín.

Un final trágico

Por último, nos acercamos hasta la Casa de la familia Rosales, donde Lorca se refugió cuando se vio en peligro y de donde salió detenido por la misma Guardia Civil que había cantado en sus romances. Hoy aquella casa está ocupada por el Hotel Reina Cristina y el Restaurante El Rincón de Lorca. De aquí llevaron al poeta al Gobierno Civil (en la actualidad, Jardín Botánico y Facultad de Derecho) antes de ser fusilado en el barranco de Víznar. El 18 de agosto de 1936 sonaron los disparos cerca de un manantial. Fue un trágico día, porque moría cruelmente uno de los grandes nombres de la poesía del siglo XX. Aquel asesinato, injusto como todos, habría de quedar para siempre como un emblema de la barbarie de la Guerra Civil española.

Federico estuvo detenido en el Gobierno Civil, hoy Facultad de Derecho.
Federico estuvo detenido en el Gobierno Civil, hoy Facultad de Derecho.

 

ACERCA DE Pilar Ortega

Pilar Ortega
Nací en Madrid un 8 de marzo y prácticamente desde entonces tengo un libro entre las manos. Me licencié en Periodismo y mi trayectoria profesional se ha desarrollado casi siempre en las secciones de Cultura de periódicos nacionales: “El Mundo”, “La Razón” y “Ya”. Ahora colaboro como “freelance" con diversas publicaciones y también he puesto en marcha un proyecto que enlaza los viajes con la literatura. Soy autora de varias guías publicadas por la editorial Anaya Touring con las que me sumergí en países tan interesantes como Ecuador, Bolivia o Costa Rica. www.viajesynombres.com es mi aventura más personal.