N-122, la Milla de Oro de la Ribera del Duero

Abadía Retuerta, Arzuaga y Pago de Carraovejas de la Ribera del Duero presentan un proyecto de turismo y gastronomía (con estrella Michelin) en torno a una carretera nacional

Abadia Retuerta LeDomaine Hotel en otoño

Es la Milla de Oro de la Ribera del Duero, el tramo que va desde Sardón de Duero a Peñafiel. En esta franja territorial de menos de 30 kilómetros, hay tres bodegas –Abadía Retuerta, Arzuaga y Pago de Carraovejas- que han logrado no sólo que sus vinos sean un referente nacional, sino que sus respectivos restaurantes –Refectorio, Taller Arzuaga y Ambivium- sean un destino soñado y hayan conseguido el reconocimiento “estrellado” de la Guía Michelin. Todos están junto a la N-122 y esa circunstancia constituye la excusa perfecta para organizar un fin de semana o una escapada con parada y fonda en cada uno de ellos. En definitiva, una experiencia única, de gran riqueza cultural y en un enclave privilegiado.

Fue en plena pandemia cuando los equipos directivos de Abadía Retuerta, Arzuaga y Alma Carraovejas se unieron para desarrollar este proyecto, animados por el reconocimiento de la Guía Michelin, en cuyas páginas brillan las estrellas de sus restaurantes gastronómicos. “Queríamos crear un destino único y al nivel de otros de renombre internacional en los que el hedonismo, la cultura y el paisaje fortalecieran nuestra pasión común por el vino y la buena mesa. Porque sabemos que los viajes de proximidad, el turismo rural, la sostenibilidad y conceptos como el slow travel, el nomadismo digital, el bleisure… conectan con el espíritu que queremos compartir”, señalan.

Por los campos de Abadia Retuerta
Vista general de Abadia Retuerta LeDomaine

Tres chefs con estrella

Así que el lanzamiento del proyecto “N-122 Valle del Duero” llega con invitados de primer nivel, ya que arranca con algunos de los mejores talentos creativos de la gastronomía española. Un viaje que hace escala en las cocinas de los chefs con estrella Cristóbal Muñoz (Ambivium), Víctor Gutiérrez (Taller Arzuaga) y Marc Segarra (Refectorio).

El primero en conseguir la estrella Michelin fue Refectorio, que lo hizo en 2014, y a la que sumó en 2020 una estrella verde. En 2019 la logró Taller de Arzuaga y a finales de 2020, el restaurante Ambivium. Con inquietudes distintas, a los tres chefs les une un mismo objetivo: que el mundo del vino y la gastronomía crezcan de la mano, para potenciar así el futuro del enoturismo.

Conciertos, cine, encuentros…

Para completar el proyecto, se ha puesto en marcha una agenda experiencial basada en conciertos, encuentros culturales, experiencias foodie y enoturísticas, donde el paisaje, la gastronomía de proximidad y la cultura tomen protagonismo.

En Abadía Retuerta LeDomaine

La primera experiencia comienza en Calicata Terroir Bar de Abadía Retuerta y consiste en escuchar música en vivo en una terraza con vistas, disfrutando de conciertos con una carta que pone en valor la tierra y una bodega de lujo. Otra cita programada es el cine de verano que propone Arzuaga a la caída del sol en un enclave único. O los atardeceres con Alma de Ambivium con el castillo de Peñafiel en el horizonte. En definitiva, se trata de generar experiencias con valor añadido para un público que busca un turismo de lujo y experiencial ligado al mundo del vino, la “dolce vita”, la cultura y el entorno.

Y para presentar la belleza del territorio, la productora madrileña Amarguería ha contado con el realizador Daniel Cuenca, autor de videoclips para La Casa Azul y Soleá Morente, para rodar un vídeo que muestra la N-122 como un nuevo destino experiencial. La música corre a cargo de Javier Peral, colaborador habitual de Amaya Arzuaga y de firmas internacionales como Marc Jacobs, Tiffany, Louis Vuitton y Gucci. Y, además, el fotógrafo Yago Castromil es el autor de las fotografías que inspiran este viaje por la N-122.

Vista del claustro de Abadía Retuerta desde el aire
Vista general de Abadia Retuerta LeDomaine Hotel

“Unidos por la tierra”

Pero las iniciativas de colaboración entre empresas del sector no se quedan ahí. Porque Abadía Retuerta y Castillo de Canena han puesto en marcha un proyecto que, bajo el título “Unidos por la tierra”, ha permitido el intercambio de sus bienes más preciados: sus vides y sus olivos. Y para materializar este sueño han ideado un estuche único, edición limitada, de uno de sus vinos y aceites más icónicos y singulares: Pago Negralada y Royal Temprano.

En un encuentro celebrado en Madrid, Enrique Valero, director general de Abadía Retuerta, y Francisco Vañó, director general de Castillo de Canena, presentaron este proyecto “que pone de relieve el arraigo a nuestra tierra y el respeto y cariño por dos culturas muy nuestras, la del vino y el aceite, y que tanto posicionan a España como un referente en la materia”, dijo Enrique Valero.  Por su parte, Francisco Vañó indicó que “tanto Abadía Retuerta como Castillo de Canena somos cosecheros, agricultores, compartimos el amor a la tierra y la cuidamos con devoción, esmero y mimo. Ambos compartimos un credo basado en el respeto escrupuloso al medio ambiente, a la sostenibilidad social y a la responsabilidad con el territorio”.

Así que el maridaje entre un excelente vino y un extraordinario aceite de oliva virgen extra es el resultado de esta colaboración que tiene como fruto este estuche especial, edición limitada, de venta exclusiva en Abadía Retuerta, Bodeboca, Lavinia y El Corte Inglés.

ACERCA DE Pilar Ortega

Pilar Ortega
Nací en Madrid un 8 de marzo y prácticamente desde entonces tengo un libro entre las manos. Me licencié en Periodismo y mi trayectoria profesional se ha desarrollado casi siempre en las secciones de Cultura de periódicos nacionales: “El Mundo”, “La Razón” y “Ya”. Ahora colaboro como “freelance" con diversas publicaciones y también he puesto en marcha un proyecto que enlaza los viajes con la literatura. Soy autora de varias guías publicadas por la editorial Anaya Touring con las que me sumergí en países tan interesantes como Ecuador, Bolivia o Costa Rica. www.viajesynombres.com es mi aventura más personal.