Manual de la Feria de Sevilla para forasteros

Más de 1.000.000 de metros cuadrados, 15 calles, 26 manzanas y más de 1.052 casetas esperan a los gozosos visitantes de la Feria de Abril de Sevilla. Esta popular festividad, que nació a mediados del siglo XIX como feria comercial a propuesta de un vasco y un catalán, es una de las más icónicas de España y suele marcar el pistoletazo de salida para el resto de festividades laicas. Debido a sus peculiaridades e idiosincrasia propia, y por el estupor que genera entre los numerosísimos turistas que la visitan, hemos decidido hacer un Manual de la Feria de Sevilla para forasteros. Para que usted no se despiste, sea capaz de moverse con soltura y sepa qué esperar de esta luminosa ciudad temporal, que late bajo la luz de 212.000 bombillas hasta el 21 de abril.

 

Jóvenes en enganche de caballos. Imagen: Gabriel R C
Jóvenes en enganche de caballos. Imagen: Gabriel R C

 

1. Los trajes regionales: El traje de gitana, o de flamenca (no use el término faralaes, al local le sienta mal) es el traje regional típico (y no disfraz, decir esto sienta aún peor) que las mujeres de 0 a 99 años suelen llevar a la Feria de Sevilla. Si usted es fémina y desea lucir esta favorecedora prenda, debe tener en cuenta varias cosas. Una de ellas es que es el único traje regional que sigue modas, así que es habitual que las autóctonas se hagan uno cada poco tiempo. Usted puede alquilarlo o tal vez se lo dejen prestado. Si es así, tenga en cuenta que es probable que sea antiguo y que viva en sus carnes un DeLorean en toda regla, y se vea así misma como Carmen Sevilla anunciando los televisores Phillips.

Si es usted varón, sepa que el traje corto solo lo llevan los hombres que montan a caballo. Así que le rogamos encarecidamente que no sucumba a usarlo a menos que sea usted jinete, lleve caballo y sea en horario de que los equinos estén en el recinto ferial. Si no, usted parecerá miembro de un coro de los que amenizan la fiesta en las casetas. Sin montar, solo los niños muy pequeños pueden ir de corto y no caer en el ridículo. Lo mismo se aplica para las féminas, bien vayan de corto o de amazona.

 

Traje nuevo versus traje antiguo. Fotos: Sevilla Ciudad y Nick Kenrick.
Traje nuevo versus traje antiguo. Fotos: Sevilla Ciudad y Nick Kenrick.

 

2. ¿Conoce a alguien que tenga caseta? Hay muchas personas de fuera de la ciudad que no saben que la feria tiene su poso “clasista”. La gran mayoría de las casetas son privadas, bien de clubes o asociaciones de amigos que se juntan para hacer frente a los gastos que conlleva. Y por ello, el acceso es restringido en casi todas, salvo en algunas públicas como las de los distritos o partidos, que se abarrotan. Lo habitual, si somos de fuera, es ir al alimón con gente que tiene caseta o conoce a quien la tiene. O bien, echarle mucho morro y camelarse al encargado del acceso, que se suele relajar una vez que pasa el martes, miércoles y jueves, días fuertes de la fiesta. Tenga esto muy presente porque el número de chascos anuales es importante.

3. Dress code: El sevillano medio es coqueto por naturaleza y le gusta arreglarse. A la feria hay que ir bien vestido en cualquier momento. Muchas son las mujeres que prescinden del traje típico y añaden a su vestimenta, si así lo desean, algún toque flamenco de buen gusto. Por el día y la noche se arreglan, dejando los colores más oscuros para cuando cae el sol. Los caballeros es preferible que vayan de traje de chaqueta: por el día verá usted muchos trajes de colores claros, y por la noche más clásicos. Si no, al menos lleve americana. Por favor, no dé el cantazo.

 

Una imagen del Real de noche.
Una imagen del Real de noche.

 

4. Hay que ir cómodo: Uno de los grandes males de esta mágica semana está en la elección del calzado, que dispara la venta de tiritas a máximos históricos para goce de los farmacéuticos. Hay que llevar zapatos adecuados y elegantes, pero cómodos, para aguantar las muchas horas de pie y bailando. Y no olvide que el albero se pega a sus zapatos que da gusto, así que eche su limpiador de calzado en la maleta.

5. Terminología propia: Algo tan centenario y típico tiene, por fuerza, su propio vocabulario, que a priori se escapa para la gente de fuera. Estas son las palabras básicas para que no se quede usted fuera de la conversación:

-Alumbrado/Alumbrao: De noche, la feria se ilumina con miles y miles de bombillas. El primer encendido del recinto y la Portada se produce el Lunes de Pescaíto, primera quedada en torno a este manjar en la Feria de Sevilla. A las doce de la noche, se encienden las luces y comienza la fiesta oficialmente. El domingo, a la misma hora, acaba con un espectáculo de pirotecnia.

-El Real: Es el otro nombre por el que se conoce al recinto de la feria, ubicado en el barrio de Los Remedios. Llevan años pensando en trasladarlo a una zona más alejada, pero nosotros consideramos que perdería en encanto y comodidad.

 

La Calle del Infierno es de lo más divertido de la feria. Ojo con la peineta...
La Calle del Infierno es de lo más divertido de la feria. Ojo con la peineta… Foto de Gabriel R C

 

-Calle del Infierno: Los cacharritos o atracciones son una parte importante de la fiesta, que reúne a niños y mayores en un espacio que se conoce con este diabólico apelativo por el guirigay que se forma. Hay que ir a las tómbolas (el nivel de arte de los speakers es importante) y probar los gofres. Palabrita.

- Portada/Portá: La portada es una enorme estructura que sirve de entrada a la feria y en la que muchísima gente queda. Cada año tiene un diseño diferente, inspirada en hitos de la ciudad. Este 2016 su autor, Eduardo Morón, homenajea a la danza con un trabajo inspirado en el pabellón de Argentina de la Exposición Iberoamericana de 1929, que es el actual conservatorio oficial de la ciudad.

6. Se bebe y se come mucho: A diferencia de otras fiestas donde el alcohol es el gran protagonista, en la Feria de Sevilla las borracheras no suelen ser tan tremendas porque es muy habitual estar picoteando todo el rato. Las tortillas de patatas, las frituras de pescado, los montaítos y los guisos marineros protagonizan las cartas de las casetas y se come bastante, lo que ayuda a que el “puntito” se quede en eso. Para beber, triunfan la manzanilla y su mezcla con Seven-Up o Sprite, conocida como rebujito. Cuidado porque sube a la cabeza que da gusto. Recuerde que en muchas casetas se acepta dinero en metálico, y en otras hay que comprar los tiques antes. Por último, es muy habitual terminar la fiesta con un chocolate calentito con churros (algo diferentes a las porras, y también los hay de lazo) o bien con los buñuelos, que sirven en unas casetas decoradas con encajes y que regentan familias gitanas que los hacen buenísimos.

 

El pescado frito no falta nunca en una mesa ferial. Imagen: Sevilla Ciudad.
El pescado frito no falta nunca en una mesa ferial. Imagen: Sevilla Ciudad.

 

7. No tenga vergüenza y baile: El flamenco (concretamente las rumbas y las sevillanas) preside la fiesta, y el sevillano medio suele perder su timidez innata al juicio público y se arranca a bailar. Las mujeres suelen ir a clase desde pequeñas, y los chicos suelen aprender instruidos por estas cuando empiezan a salir juntos. Suéltese la melena y pida que le enseñen algunos pasos básicos: se divertirá mucho más. En las casetas más grandes puede haber orquestas que también tiran mucho de la salsa y éxitos de pop ligero, donde no puede faltar el Ave María de Bisbal o el Sopa de Caracol (what a very good soup).

8. Muévase en transporte público: Si viene de fuera con su coche o ha alquilado uno, le desaconsejamos que intente ir al Real en su auto. Lo mejor es ir en taxi o en autobús municipal, cuya red se ve muy reforzada. Siempre puede dar un paseo e ir andando, pero de noche, con el relente, el puntito y los zapatos matándole, no le resultará nada divertido.

9. En abril, aguas mil: La ciudad en estas fechas puede pasar por varios estados climatológicos que incluyen mucho calor, fresquito, frío y lluvia. No olvide llevar ropa de abrigo, sobre todo para por la noche, que refresca.

10. No se olvide de la ciudad: Es un momento excelente para conocer la ciudad, mucho menos abarrotada por el masivo desplazamiento a la feria. Consultando los horarios (solo es festivo el miércoles, pero mejor ser previsores) puede ser un momento genial para disfrutar de ese restaurante tan solicitado que ahora está la mar de tranquilo o disfrutar de una ciudad más sosegada y pletórica en su primaveral belleza.

 

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