Lujo minimalista (y austero) en seis hoteles a lo largo del mundo

A veces, “menos es más” cuando se trata de provocar deleite y satisfacción en los viajeros. Hay hoteles que creen firmemente que la mejor manera de subir a la cúspide del mundo hotelero de lujo es aligerar los espacios y la experiencia. Recorremos seis por todo el mundo, desde Lisboa, pasando por Copenhague, dando el salto a Maldivas y Melbourne, y volviendo por Malibú y Nueva York, que están canalizando la simplicidad para complacer el ideal de muchos viajeros de “fuera” excesos visuales y vanidades varias como su manera personal de sentir verdadero descanso y bienestar a su paso por un hotel.

Lujo sin estridencias en el nuevo hotel Ottilia de Copenhague. Foto: Rozbeh Zavari
Lujo sin estridencias en el nuevo hotel Ottilia de Copenhague. Foto: Rozbeh Zavari

3 de febrero de 2020,

“El minimalismo no es la cultura de la privación, la ausencia o abnegación, no viene definido por lo que falta, sino por el carácter acertado de lo que está presente y por la riqueza con la que se experimenta”. – John Pawson

Santa Clara 1728 en Lisboa

Las seis cómodas suites que ocupan una residencia del siglo XVIII en el enclave histórico de Alfama, el barrio cultural de Lisboa, son el contrapunto necesario en un viaje en el que exprimir al máximo la capital lusa. Pues tras un festín turístico o de trabajo, poco más que la apreciada tranquilidad ocupa las estancias de este hotel.

Proporcionar un ambiente sereno y confortable y respetar el patrimonio original fueron los dos must durante la rehabilitación del edificio. Se creó un espacio limpio y diáfano, sin más adornos que lo estrictamente imprescindible. Así las bóvedas que sostienen el palacio y las elegantes y sencillas columnas corintias que emergen de las paredes resultan más imponentes y protagonistas. Se utilizaron materiales como la famosa piedra caliza “Lioz” de Sintra -típica en los monumentos e iglesias lisboetas-, madera de roble en muebles y suelos, y azulejos artesanales para baños.

Una enorme pintura antigua y la todavía más grande lámpara globo presiden la subida a las habitaciones. Foto: © Francisco Nogueira
Una enorme pintura antigua y la todavía más grande lámpara globo presiden la subida a las habitaciones. Foto: © Francisco Nogueira

La sensación de luminosidad que se percibe evoca la paz y tranquilidad buscadas tan agradables. Mucho tiene que ver en esto que casi estrictamente sean dos los únicos colores que visten los espacios: el blanco como telón de fondo en paredes y techo, y el tono beige suave de suelos y el mobiliario de madera.

Hay un jardín interior perfecto para, tras la jornada de turismo por la capital portuguesa, volver a visualizar los lugares de interés más queridos -incluida la iglesia de Santa Engrácia-, que se encuentran a pocos minutos de la puerta principal.

Hotel Ottilia de Copenhague

Situado en el barrio de moda de Copenhague, Carlsberg, que toma su nombre de la famosa cerveza danesa cuya fábrica estuvo allí durante más de 160 años, el Hotel Ottilia ocupa uno de los antiguos edificios de la compañía tras su marcha en 2008 y tras pasar una década abandonado.

La icónica fábrica de Carlsberg en Copenhague es ahora el Hotel Ottilia. Foto: Rozbeh Zavari
La icónica fábrica de Carlsberg en Copenhague es ahora el Hotel Ottilia. Foto: Rozbeh Zavari
Sobriedad es sinónimo aquí de elegancia. Foto: Rozbeh Zavari
Sobriedad es sinónimo aquí de elegancia. Foto: Rozbeh Zavari

El nuevo Hotel Ottilia saca partido del pasado industrial del espacio, con su fachada de ladrillo, paredes de hormigón en bruto, vigas de acero… para crear estancias híperactuales donde la funcionalidad y austeridad -innegables de ese pasado- siguen siendo la seña de identidad. Los antiguos silos donde se guardaba la malta y las enormes estancias donde se almacenaban los barriles y las cajas de botellas son ahora el hall principal, el lobby y el bar. Unas estancias de líneas geométricas y minimalistas con un mobiliario moderno bien escogido. Y en la fachada norte se ha mantenido los espacios donde antes sobresalían 64 escudos dorados transformándolos ahora en 64 enormes ventanales redondos.

Los huéspedes pueden abastecerse de un desayuno principalmente orgánico y respirar profundamente sabiendo que Ottilia no usa limpiadores químicos fuertes. Hablando de limpieza, una curiosidad es que las habitaciones se limpian solas. Es uno de los primeros hoteles en adoptar una tecnología de auto desinfección para que el huésped y el servicio de habitaciones se olviden de los gérmenes por completo.

Kudadoo Maldives en Maldivas

En un atolón de apenas un kilómetro de largo y 200 metros de ancho, al que hay que llegar amerizando, se encuentra este resort todo incluido que basa su hospitalidad en el lujo sostenible. Sostenibilidad y lujo de los que puede enorgullecerse con premios como Mejor nuevo hotel de lujo del mundo 2018 de Luxury Travel Intelligence; Mejor resort de isla 2019 de Robb Report; y 2019 Hospitality Design Award en la categoría de ‘resort sostenible’. Es además la única isla privada de Maldivas que funciona con energía solar. Ese espíritu de lujo sostenible también supone para Kudadoo Resort entender la estética de las estancias en un estilo minimalista, con habitaciones abiertas al mar, de inspiración japonesa.

Si en este lugar remoto del mundo el placer de un tratamiento en el spa, los platos del mar recién pescados, la playa de arena sedosa y un desayuno flotante en su piscina privada, no fueran suficientes, las interminables vistas al Océano Índico ciertamente sí lo son. Felicidad y serenidad sin límites.

Pocos escenarios hay más idílicos que las Maldivas.
Pocos escenarios hay más idílicos que las Maldivas.

Jackalope en la península de Mornington, Australia

A una hora de Melbourne está este hotel y bodega con una finca de 11 hectáreas de viñedos que busca sorprender y generar una realidad paralela, surrealista. Solo el nombre, Jackalope, que hace referencia a un ser mitológico mitad conejo mitad antílope, ya apunta maneras de lo que aquí aguarda. Un espacio alejado del estilo de las casas de campo: frente al modelo predecible rústico a base de muebles de madera, telas estampadas y suelos de barro, se decanta por un aspecto urbanita y vanguardista con un mobiliario sobrio como base pero con escogidos elementos que aportan teatralidad al conjunto. Un ejemplo es la lámpara cinética de 10.000 globos en el restaurante.

El hotel huye de los estereotipos del mundo rural y de la tradición enológica y se autodeleita con elementos que aportan teatralidad.
El hotel huye de los estereotipos del mundo rural y de la tradición enológica y se autodeleita con elementos que aportan teatralidad.
Preside la entrada al hotel la escultura de la artista australiana Emily Floyd.
Preside la entrada al hotel la escultura de la artista australiana Emily Floyd.

Lo más distintivo y llamativo de este lugar es el color predominante: el negro. Mobiliario, suelo e incluso algunas paredes sorprenden en negro azabache, sólo interrumpido por algunas piezas y estructuras en dorado champagne o en blanco. Y por supuesto, su colección de arte, que comprende obras de artistas y diseñadores australianos de renombre mundial con la finalidad de crear experiencias transformadoras en la hospitalidad, llevando a los huéspedes a un viaje a través de un mundo de emociones y expresiones en constante evolución.

Pero todas estas particularidades son solo la guinda. Hasta aquí llegan viajeros procedentes de todo el mundo atraídos por un enoturismo, por supuesto, pero también en busca de un espacio de desconexión y retiro sin perder las comodidades de los hoteles más exclusivos, como son las obras de arte, las suites con chimenea y vistas a los viñedos, las bodegas privadas, las tinas Ofuro de piedra en los baños y el servicio diario de champán y caviar.

Nobu Ryokan en Malibú

Un motel de playa de los años 50 se transformó en el lugar ideal para una escapada de quietud y aislamiento tras su reapertura en 2017 como Nobu Ryokan. El hotel situado a orillas de Carbon Beach de Malibú, apodada como “Playa de los multimillonarios” por los lugareños, se ha convertido en uno de los hoteles boutique de la costa oeste favoritos de muchos ricos y famosos de Estados Unidos para aliviar la vista y la mente.

El alojamiento debe su nombre, por un lado: a que tres de sus propietarios son los mismos de los restaurantes mundialmente famosos Nobu: el chef Nobu Matsuhisa, el actor Robert DeNiro y el productor de cine Meir Teper. El cuarto socio en este proyecto es el cofundador y multimillonario de Oracle, Larry Ellison. Y por otro: a estar inspirado en las tradicionales ryokan (posadas japonesas) para ofrecer una mezcla única de hospitalidad japonesa y la costa californiana. Algo que se ve claramente después de poner un pie dentro de su entrada casi oculta. Los huéspedes acceden a un patio que da al océano y que a su vez conduce a un bonito jardín “muy japo” desde donde sale una pasarela de madera hacia la legendaria y “antipaparazzi” Carbon Beach -donde el metro cuadrado rebasa los 700 mil dólares-, y al muelle de Malibú.

Un motel de playa de los años 50, transformado en el lugar ideal para una escapada de quietud y aislamiento.
Un motel de playa de los años 50, transformado en el lugar ideal para una escapada de quietud y aislamiento.
Nobu Ryokan permite a los huéspedes encontrar su zen entre las vistas al océano Pacífico y los baños purificantes en bañeras japonesas.
Nobu Ryokan permite a los huéspedes encontrar su zen entre las vistas al océano Pacífico y los baños purificantes en bañeras japonesas.

El interior, jugando en tonos cálidos y terrosos y con estructuras limpias y lineales, cuenta con 16 habitaciones, todas con vistas al mar. La ambientación nipona queda evidente en las bañeras ofuro hechas de cedro rojo, las chimeneas, las tradicionales esteras de tatami y las pantallas de shoji; así como con los tragaluces, que crean agradables despliegues de luz.

En este alojamiento la exclusividad se percibe a cada paso. Ejemplos son el exquisito trato del personal y los servicios ofrecidos -como tratamientos de belleza y masajes sin salir de la habitación y servicio de habitaciones proporcionado por el propio restaurante Nobu que se encuentra al lado del hotel-; Y al aire libre, tumbonas y colchonetas impecables, como recién estrenadas, toallas gozosas e incluso mini botes de protección solar, así como tener la privilegiada opción de poder entrar al exclusivo Malibu Racquet Club (donde sólo tienen acceso los socios). Pero lo mejor de todo aquí para el huesped es poder quedarse dormido con el sonido de las olas y levantarse por la mañana con los delfines saltando.

Sister City NYC en Nueva York

Los huéspedes que se registren en este hotel del Lower East Side no encontrarán nada en exceso, ni siquiera arte en las paredes. El concepto aquí se centra en ambientes serenos, de inspiración escandinava, donde los muebles se retiran para despejar el espacio.

El vestíbulo recuerda a un colegio antiguo.
El vestíbulo espartano recuerda a las salas y pasillos de un colegio antiguo.

En Sister City NYC creen en la filosofía de “menos, pero mejor” y en la satisfacción inherente de tener lo justo. De esta manera, han “afeitado” los excesos no solo a nivel estético, también en el personal que atienda a los huéspedes y en servicios. Así como en el capítulo de control de eficiencia y sostenibilidad, con equipos que cumplen certificaciones y estándares energéticos. El resultado: un nuevo concepto donde la eficiencia y la belleza se unen.

Una curiosidad: en un hotel como este tan transgresor, la música que se escucha en el lobby está creada mediante inteligencia artificial (IA) por la cantante Björk. La música en cuestión son cantos de un coro islandés seleccionados por la artista. Hasta aquí todo normal. La novedad está en que la composición musical final se va montando según la interpretación que la IA hace de todo lo que está sucediendo en ese momento en el cielo de la ciudad de Nueva York. Pájaros, nubes, aviones, presión barométrica y otros aspectos del siempre cambiante horizonte son grabados por una cámara en la azotea del edificio que se convierten en datos para ser traducidos en la música de Björk.