Los mejores cruasanes de París

Da igual que nos refiramos a él como croissant o, usando el vocablo patrio, prefiramos definirlo como cruasán. Le llamemos como le llamemos, no hay nada más delicioso que esta exquisita pieza de bollería que tan difícil es de disfrutar en nuestro país y que bordan, como nadie, nuestros vecinos franceses. Con San Valentín cerca muchos aprovecharán para disfrutar la ciudad de la luz. Por eso, reunimos para usted a los mejores cruasanes de París. ¡Nunca unos cuernos supieron tan bien!

 

No hay nada mejor que un buen cruasán. Dulces, salados... ¡Los amamos!
No hay nada mejor que un buen cruasán. Dulces, salados… ¡Los amamos!

 

Gontran Cherrier: Este atractivo panadero se confiesa un enamorado del pan, por su capacidad de reflejar la personalidad de cada sociedad. Nacido en una familia de boulangers, también prepara en sus locales una gran selección de pasteles y tartaletas dulces y saladas.

Au Levain du Marais: Reconocerá esta preciosa panadería por el olor de sus cruasanes, que invade las aceras aledañas, y por las baldosas decoradas de cerámica del exterior, que datan de 1900 y que tienen un gran valor. Deliciosos panes, además.

 

Así se empieza el día de auténtico lujo. Imagen de la web de Kayser.
Así se empieza el día de auténtico lujo. Imagen de la web de Kayser.

 

Eric Kayser: Su fama es tan grande que dispone de varias “maisons” en Lyon, Tokio, Seúl o incluso México. El secreto de la delicadeza de sus cruasanes es el proceso de levado natural, respetando sus tiempos. Además del tradicional (por solo 1.20 euros) lo hacen también con almendras.

Boulangerie 134 RdT: En el barrio de Marais encontramos el local de Benjamin Turquier, ganador del concurso del mejor cruasán de mantequilla de Ile-de-France de 2015. Y sus fieles consumidores dan fe de que el premio es merecido: crujientes por fuera, untosos por dentro… ¡adictivos!

 

Una de las tiendas de Ernest & Valentin. Imagen de su página de Facebook.
Una de las tiendas de Ernest & Valentin. Imagen de su página de Facebook.

 

Ernest & Valentin: Los hermanos Lafond abrieron hace poco más de dos años la primera de sus tiendas y ya disponen de varias panaderías-pastelerías en la ciudad de la luz donde cautivan con sus panes y pasteles. Además de unos croissants deliciosos, no olvide probar su tarta flan à l’ancienne (muy aclamada por los gourmands).

Boulangerie Schou: Además de sus deliciosos cruasanes, Guillaume Schou es célebre por sus pequeños pastelitos y por sus alucinantes esculturas y figuritas de chocolate (visitar su Facebook debería estar prohibido para los que nos cuesta controlar el peso porque somos golosos).

 

Boutique de la Maison Pierre Hermé en La Vallée Village. Imagen de su Facebook,
Boutique de la Maison Pierre Hermé en La Vallée Village. Imagen de su Facebook,

 

Pierre Hermé: Para Le Figaro aquí despachan, sin duda, uno de los mejores cruasanes de la ciudad. Este repostero tiene una grandísima fama por la exquisitez de sus macarons, bombones y bonitos pasteles. Pero también elaboran exquisitos croissants, mermeladas, helados y reconfortantes bebidas, que vienen muy bien con el frío que asola la ciudad en invierno. Riquísimo el croissant con agua de rosas, almendra y frambuesa.

Arnaud Delmontel: Suele aparecer en los rankings de las mejores baguettes de París. Este repostero y panadero parisino tiene una gran imaginación, que le ha valido obtener varios reconocimientos y el poder abrir diferentes boutiques en la ciudad. Además de los ricos cruasanes de mantequilla, debe probar los buns (panes de leche con pasas y avellana) y los brioches Saint-Genix y el Feuilletée. Estos dos últimos solo se hornean los fines de semana.

 

Los cruasanes de praliné de Laurent Duchêne.
Los cruasanes de praliné de Laurent Duchêne.

 

Laurent Duchêne: Este confitero obtuvo en su día el premio al mejor croissant de mantequilla de la ciudad. También preparan una variante de praliné especialmente recomendable para comenzar el día con fuerzas y con un agradabilísimo sabor. Sus creaciones de chocolate y los pasteles de San Valentín nos tienen hechizados…

Sadaharu Aoki: Este repostero nacido en Tokio se trasladó a París en 1991 y siete años más tarde abrió su primer atelier. Fusiona la exquisitez de la pastelería francesa con la de su tierra natal. Si quiere un croissant un poco diferente, no dude en acudir a alguna de sus tiendas en París y probar los de té matcha.

Boulangerie Pichard: Frédéric Pichard es uno de los reposteros más conocidos de la ciudad, y sus cruasanes no faltan nunca en las listas de los imprescindibles de París. A principios de enero, de su horno salen unos exquisitos galette des rois, los pasteles que consumen los franceses en Epifanía.

 

 

Guardar