Las mejores queserías de Europa

Este es un artículo para los ratones, los amantes del queso. Dicen que el hombre es el único mamífero que sigue tomando leche después de su infancia, y nosotros creemos que eso, unido al arte de transformarla en queso, es algo que nos diferencia (para bien) de los otros animales. Estando ya cerca el verano y el arranque vacacional, sentimos la tentación de que se salte su dieta. Por ello, hemos reunido a las mejores queserías de Europa, tiendas en las que los apasionados de este producto se volverán locos. Palabra.

 

Quesería Cultivo: quesos artesanos en pleno centro de Madrid. Imagen de su web.
Quesería Cultivo: quesos artesanos en pleno centro de Madrid. Imagen de su web.

 

 Queserías en Madrid

 

Algunos de los deliciosos quesos de Cultivo. Imagen de su web.
Algunos de los deliciosos quesos de Cultivo. Imagen de su web.

 

Los quesos de l’Amélie : Está un poco a desmano (en Arturo Soria), pero por trayectoria, variedad y buena atención está entre las mejores de la ciudad. Encontraremos maravillosos quesos artesanos de países con amplia tradición en su fabricación, piezas especialmente afinadas procedentes de Francia, España, Italia, Inglaterra, Suiza y algunos otros países interesantes para el gourmet quesero. Son especialistas en elaborar tablas a gusto del comensal (para eventos, cócteles o para que las disfrute usted solito), así que no es mala idea ponerse en manos de Javier García Albarrán y que le asesore. Si dispone de tiempo son muy recomendables sus catas y cursos de iniciación, para empresas y particulares.

Quesería Cultivo: Coqueto y pequeño espacio cuya inauguración entusiasmó a los queseros más recalcitrantes. Puede que haya oído hablar de los quesos Cantagrullas, una pequeña factoría en un pueblo aún más pequeñito de Valladolid, y cuya producción devoraríamos sin dudar (no se pierdan el de ceniza). Su propietario, Rubén Valbuena, inauguró este espacio (antes llamado Conde Duque) en Madrid junto a otras dos queserías para dar protagonismo no solo a su producción, sino a otros que compartían su misma filosofía, es decir: pasión por el producto artesano y mucho mimo, lo que llaman “quesos con rostro”. Por cierto, está al lado de una de las panaderías que más nos gustan de Madrid, Panic.

 Queserías en Barcelona

 

Afuega'l Pitu de Simó: deliciosa opción asturiana. Imagen de su web.
Afuega’l Pitu de Simó: deliciosa opción asturiana. Imagen de su web.

 

Formatgeria La Seu: Katherine McLaughlin inauguró esta quesería en el año 2000 donde podemos encontrar algunos de los más deliciosos ejemplares de la España rural. Ella misma los selecciona, visitando granjas de todo el territorio nacional, para encontrar piezas que enamoran y que ofrece en su tienda, en el barrio Gótico. Quesos de cabra, oveja y vaca, de denominaciones de origen protegidas, y que se pueden adquirir o disfrutar con un buen vino en su sala de degustación. Por cierto: los golosos queseros deben probar sus helados de queso (de la firma Formatgelat), en cono o tarrina. ¡Diferente!

Formatgeria Simó: Treinta años de experiencia tiene esta tienda, especializada en los más deliciosos quesos de Europa no muy lejos de la Plaza de Cataluña. Tienen quesos de Alemania, Bélgica, Francia, Suiza, Grecia, Holanda, Italia y Reino Unido, y una fantástica selección de piezas catalanas, donde no falta el Carrat, Lo cadinell o el intenso Serrat Gros. También tienen una golosa selección de postres y mantequillas, miel y leche. ¡Deliciosa mezcla! Te gustará su trato familiar.

 Queserías en París

 

Una deliciosa tabla de quesos de Androuët. Imagen de su página de Facebook.
Una deliciosa tabla de quesos de Androuët. Imagen de su página de Facebook.

 

Androuët: En 1909 Henri Androuët era un vendedor ambulante empeñado en hacer disfrutar a los parisinos del tesoro quesero que es Francia. Un año más tarde funda en la rue d’Amsterdam su tienda y espacio de afinación, y poco a poco va especializándose y trayendo a la capital nuevos e insólitos quesos artesanos, nada conocidos en la gran capital. Pocos años más tarde, ya muy reconocido, prosigue en su afán divulgador, y crea un inventario de más de cien quesos con su periodo de plena madurez. Tal fue su éxito que se vio obligado a abrir un espacio de degustación junto a la cava de finado, y poco después abre un restaurante que también triunfaría. Hoy, Stéphane Blohorn, un enamorado sureño del queso, es el vigilante de que Androuët siga siendo un número uno del queso en Francia y la Ciudad de la Luz, donde posee  ocho tiendas, y en otros puntos del mundo: hay delegaciones en Reino Unido y Suecia.

Quatrehomme: Disfrutaremos mucho en Quatrehomme, una de las tiendas que cuenta con más renombre. Fundada en 1953, está regentada por una familia enamorada del queso desde hace ya cuatro generaciones. Sus fundadores fueron los esforzados Bernadette et Henri Surget, que abrieron la primera tienda, en la icónica calle Mouffetard. Su hijo y continuador, Alain, adquirió la la Maison du Fromage y, junto a esu esposa, Marie, inician la consolidación de este negocio, hasta entonces muy familiar. Marie, en el año 2000, obtuvo la Medalla del Trabajo de Francia en la categoría de “Fromagerie” (fue la primera fémina del país en lograrlo). Sus hijos, Maxime y Natalie, unen fuerzas con sus progenitores para atender todas sus tiendas y seguir ofreciendo, ante todo, los mejores quesos. Están especializados en el Fourme d’Ambert, en el brie con pistachos y en el Mont d’or trufado.

Marie-Anne Cantin: A Marie-Anne de casta le viene al galgo, como suele decirse. Maestra quesera y afinadora, es la digna heredera de Christian Cantin, fundador del Gremio de Queseros y de la Maison Cantin, desde 1950 en la capital gala. Junto a su esposo lidera un equipo totalmente volcado en ofrecer a su clientela quesos absolutamente fabulosos, procedentes de pequeños productores rurales que ellos mismos descubren. Por supuesto, los afinan en sus cavas, donde los dotan de personalidad propia y los ofrecen en su momento óptimo. Tal es su amor por la tradición quesera francesa que la propietaria fundó la Asociación por el Respeto a las Tradiciones Queseras Francesas. Caro, muy caro, pero realmente recomendable.

 Queserías en Londres

 

Paxton & Whitfield: quesos de lujo con siglos de historia. Imagen de su web.
Paxton & Whitfield: quesos de lujo con siglos de historia. Imagen de su web.

 

Paxton & Whitfield: Aunque la compañía se registró como tal en 1797, lo cierto es que sus raíces vienen de antes, cuando el padre de uno de los fundadores, Stephen Cullum, abrió un puesto de quesos en el Mercado de Aldwych. Su hijo, Sam, quiso trasladar el negocio hasta una zona con clientela más pudiente, hasta Jermyn Street, donde aún hoy conservan una tienda. Irónicamente, serían los apellidos de los socios (Harry y Charles, respectivamente) los que darían fama y nombre a esta láctea compañía, que lograría en 1850 la primera de sus Royal Warrant de manos de la Reina Victoria. Después de un periodo de decadencia (que coincidió con el declive de la quesería artesana en el país), tras la Segunda Guerra Mundial retoman sus contactos con las granjas del país y empiezan a ofrecer deliciosas piezas del continente. Abren nuevas tiendas, tan refinadas que hasta el propio Winston Churchill llegaría a declarar que un caballero solo podría comprar queso en Paxton & Whitfield. Hoy siguen ofreciendo toda clase de deliciosos manjares lácteos (duros, blandos, de corteza lavada) e incluso hacen tartas de boda… de queso.

Neal´s Yard: otro clásico maravilloso donde disfrutar de los mejores quesos ingleses, elaborados en granjas artesanas de todo el país y de Irlanda, que afinan y maduran con dedicación y esmero. De hecho, tal es su celo con los productos que venden que suelen visitar a sus proveedores para escoger, junto a estos, los mejores lotes. Una vez listos para su consumo, en cualquiera de sus tres tiendas se esmeran en aconsejar al cliente para que se lleve los que mejor encajen con su gusto. Así que no dude en ponerse en manos de sus maestros queseros e ir probando hasta encontrar lo que busque. Además, organizan catas periódicas (maridadas con vinos y otras bebidas) lideradas por su personal o impartidas por otros experto, desde unas cuarenta libras.

 Queserías de Ámsterdam

 

Reypenaer Tasting Room: otra visita diferente en Ámsterdam. Imagen de su página de Facebook.
Reypenaer Tasting Room: otra visita diferente en Ámsterdam. Imagen de su página de Facebook.

 

De Kaaskamer: En medio de las Nueve Calles (9 Straatjes) encontramos esta deliciosa tienda en la que solo entrar es un gusto. Infinidad de quesos, sobre todo holandeses, con los que los ratones vocacionales disfrutarán de lo lindo. La verdad es que hay de toda clase y condición: artesanos, de granja, orgánicos… aunque la especialidad es el gouda, con tanta variedad que enloquecerá. Lo venden incluso al estilo italiano, con tomate seco, ajo y olivas. También es un buen sitio para comprar otras viandas selectas, o un sándwich o ensalada realmente apetitosos.

Reypenaer Tasting Room: Quesería artesanal consagrada a la elaboración artesana del queso Reypenaer durante más de cien años, y cuyas instalaciones (y la cata de sus productos, claro) suponen una muy agradable experiencia para los visitantes. Se enorgullecen de emplear métodos antiguos, sin ningún tipo de ingrediente o condicionante externo que acelere el proceso de maduración. La verdad es que todos sus quesos tienen un delicioso sabor, y merece la pena conocer su histórico almacén. Y llevarse algunos trocitos a casa, también, claro.

 Queserías en Ginebra

 

fromageria geneve
La Fromagerie de Genève: un oasis para los ratones de espíritu. Imagen de su página de Facebook.

 

La Fromagerie de Genève: Un lugar para el disfrute quesero en su máxima expresión, que presume de tener los mejores quesos de todo el cantón. Disponen de muchos de ellos perfectos para fondues y raclettes, auténtica gloria nacional. También se pueden adquirir otros productos selectos.

Müller & Fils: En el histórico mercado está esta lechería, famosa por sus deliciosos quesos. Su especialidad son las piezas suizas y francesas de pasta dura y blanda, mezclas para fondue y raclette, queso Gruyère, quesos de cabra y, para los que les gustan las emociones fuertes, los quesos azules. También dispone de un amplio surtido de vinos y confites para endulzarse la vida.

 

 

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