La Vella Farga, una masía única en El Solsonès

El invierno es una estación que nos invita al intimismo, y se disfruta con más intensidad en la foresta, alejado de la urbe. Qué mejor que seguir la filosofía de ese sabio de fray Luis de León ahora que la Navidad nos amenaza con sus excesos. Pero no se equivoquen: los anacoretas del siglo XXI no eligen gélidas cuevas, sino emplazamientos idílicos. Hoy queremos hablar de nuestro último capricho: La Vella Farga, una masía única en El Solsonès. Un edificio con siglos a sus espaldas, pero decorado con mimo, mucho gusto y todas las comodidades de un hotel de cuatro estrellas (aunque bien parece un cinco estrellas). Un lugar tranquilo pero también muy cerca de enclaves en los que divertirse, hacer turismo o esquiar. Y con una oferta gastronómica más que interesante. ¿Se aíslan con nosotros?

 

Nosotros les esperamos en La Vella Farga. ¿Vienen?
Nosotros les esperamos en La Vella Farga. ¿Vienen?

 

En Lladurs, rodeado de bosques y pinos, en pleno corazón de la Cataluña más rural, nos encontramos La Vella Farga, una masía cuyos orígenes se remontan, nada más y nada menos, al año 1306. Pero que no cunda la alarma, porque el hotel está perfectamente restaurado y combina el encanto de una casa rural con los servicios de un pequeño hotel con accesibles lujos.

En total, estamos ante un establecimiento de trece habitaciones, lo que nos garantiza una exclusividad y un trato familiar y personalizado. El edificio principal alberga nueve de las estancias, mientras que las otras cuatro se encuentran en una construcción independiente, La Caseta del Masover, que se puede reservar entera o en formato apartamento. Aquí encontramos cuatro estancias dobles con cocina, comedor y terraza con porche en el jardín. Los huéspedes pueden disfrutar de los servicios de gastronomía y limpieza que ofrece el hotel o alojarse de forma independiente. En cualquier caso, disfrutarán del encanto de una auténtica masía rural, cuyos dueños, Gemma y Martí, han invertido dos años en decorar su proyecto con piezas únicas, que respetan la esencia del edificio y le dan una renovada elegancia. Todas tienen sus detalles propios, como una chimenea o una terraza, y son absolutamente diferentes. Lo que sí nos brindan por igual es una bellísima panorámica del bosque y la montaña del Port del Comte para llenarnos los ojos de naturaleza.

Gastronomía de payés
Si algo se hace bien en esta zona es comer. Los amigos de la buena mesa no tendrán que irse muy lejos para disfrutar de la afamada cocina de payés de la región. Los fogones de La Vella Farga los maneja Edgar Suárez Vergés, un joven chef que se ha formado con grandes marmitones como Nandu Jubany, Sergi Arola o Jordi Cruz. Obsequia a sus comensales con una cocina de autor creativa que apuesta por el producto de proximidad (de excepcional calidad), la estacionalidad y los ingredientes naturales. Toma forma en un menú mediodía ejecutivo o bien, para los más sibaritas, a través dos menús degustación que se adaptan a las diferentes estaciones y se nutren de sus propios vecinos. Así, en La Vella Farga podemos catar los productos de masías de la zona, como el cordero de Cal Puigpelat, la leche fresca de cal Espinal o los yogures artesanos de La Reula. Indispensable probar su arroz seco de montaña o los platos de otoño elaborados con setas.

 

Una de las creaciones del restaurante de este coqueto hotel.
Una de las creaciones del restaurante de este coqueto hotel.

 

La bodega es un aspecto en el que también se ha puesto especial cuidado. Tendremos a mano referencias nacionales e internacionales de vinos y cavas. Mención especial merece el propio comedor, decorado en vivos tonos y jalonado por una terraza que aporta luz y unas deliciosas vistas que maridan con la cocina de Suárez a la perfección.

Como decíamos más arriba, La Vella Farga nos permite evadirnos del mundanal ruido, pero se encuentra bien comunicada con algunos destinos muy golosos. Por ejemplo, está a ocho kilómetros de Solsona, a 25 de la estación de esquí del Port del Comte, a 89 de Andorra y a 120 de Barcelona, distancias perfectas para cubrir en coche y hacernos escapadas de una jornada. Pero lo cierto es que la zona cuenta con suficientes atractivos como para ahorrar gasolina. El Solsonès es una zona de gran atractivo natural, en la que los campos de cultivo conviven con grandes extensiones de bosque, ríos y fuentes naturales perfectos para practicar senderismo, disfrutar de la bicicleta o el kayak y la natación en épocas un poco más cálidas.

Quedarse o irse

 

Un plan perfecto para estas Navidades.
Un plan perfecto para estas Navidades.

 

Si no somos especialmente bucólicos, la comarca nos ofrece un buen número de bellísimos monumentos como Sant Esteve d’Olius, Sant Julià de Ceuró, Santa Àgata y otros sinnúmero de santuarios, iglesias y ermitas. Incluso podemos recrear la prehistoria y visitar restos arqueológicos neolíticos como la Necrópolis dels Clots del Solà o el Dolmen de Llobera, uno de los monumentos de este tipo más grandes de Cataluña, impresionante galería que data del 2.250 AC.

Si no tenemos mejor plan (y es difícil que la cena con los cuñados lo supere, amigo lector), para Navidades ofertan una escapada a la que es difícil resistirse. Del 24 al 26 de diciembre, ofrecen una experiencia única para vivir estas fechas disfrutando del entorno y su restaurante. Desde 420 euros por persona, podremos alejarnos en el hotel, almorzar, disfrutar del Cagatió y de tres menús de Navidad. Si ustedes pueden… váyanse: nosotros lo haríamos sin dudarlo un instante.