La ciudad de los rascacielos según Patricia Pepperell, TCP de Iberia

Apasionada, aventurera y, sobre todo, amante de las alturas y de recorrer el mundo, Patricia Pepperell es desde hace 19 años un non – stop. Entró en 1997 en una de las mayores aerolíneas españolas, Iberia; primero en el departamento de Comunicación y Relaciones Públicas y un año después decidió dar el salto y comenzar a volar. Lleva 10 años trabajando a bordo de un A340 y todo apunta a que por el momento nada la vaya a detener de continuar aumentando la larga lista de países que ya lleva a sus espaldas. Adora su profesión por las posibilidades que le brinda, por ser diferente cada día y porque confirma que “la enriquece en muchos aspectos”. ¿Como viajera? Sin rumbo, sin prejuicios y con la menor información posible para poder deleitarse al máximo de la cultura de los lugares a los que acude sin tener en cuenta las opiniones de los terceros. De esta manera, consigue captar las mejores imágenes o colarse en exposiciones de arte temporales para enriquecerse.

 

Patricia Pepperell, a la izquierda de la fotografía nos presenta la ciudad de Nueva York
Patricia Pepperell, a la izquierda de la fotografía nos presenta la ciudad de Nueva York – Foto: Patricia Pepperell

 

Son incontables las horas de vuelo, e igual de imposible conseguir que explique cuantas veces se ha subido a un avión, pero comenta con una sonrisa que ha volado a casi todos los destinos de Iberia, sobre todo a aquellos de largo alcance, a los que ella está más que acostumbrada.

Con tantas idas y venidas, días en el aire, contacto con ciudades y personas desconocidas parecía improbable que pudiera escoger uno entre los más de 100 destinos de la compañía. Pero lo hizo. Con un tono de voz dulce y ganas de contar sus experiencias confirma que su ciudad favorita no es otra que la de los rascacielos en el país del sueño americano: Nueva York.

Esto es lo que nos ha contado:

El Nueva York de Patricia

Cosmopolita, cambiante y versátil. Combina a la perfección todos los elementos para hacerla especial y completa. Y aunque parezca un tópico, es una ciudad incombustible, donde todos los días encuentras algo nuevo por descubrir.

Resulta indiferente la época del año en la que acudas porque siempre vas a sentir algo especial. Aunque es cierto que tras visitar la ciudad en más de 40 ocasiones (la primera vez con 22 años) considero que primavera y otoño son las mejores. Además, no hace falta que mencione la enorme riqueza tanto cultural como artística que tiene Nueva York. Hay posibilidades para cualquier tipo de viajero: aventurero, de compras, turístico, etc. Sin duda, un aliciente más si cabe para visitar esta magnífica ciudad.

El Nueva York de la TCP Patricia Pepperell
Patricia en el garaje del camión de bomberos Engine 26, apodado “The Batcave”

Dónde hospedarse

La primera vez que viajé a la ciudad de los rascacielos me quedé en un precioso apartamento de estilo neoyorquino cerca del Canal Street desde el cual se podía contemplar las Torres Gemelas. Es cierto que en Nueva York hay una amplia oferta y en muchas ocasiones se puede salir del presupuesto. ¿A nivel personal? Recomiendo Room Mate Grace que está muy cerca de Times Square por su precio asequible y la ubicación. Y el Sohotel, un lugar funcional y austero de estilo neoyorquino con habitaciones de ladrillo y ventanales amplios. Me encanta el lugar no sólo por el barrio en el que está situado (Bowery), también porque se sale un poco del bullicio que puedes encontrarte en Manhattan. Es el lugar perfecto para poder descansar y sentirte uno más.

Gastronomía

Nueva York brinda miles de posibilidades para poder deleitarse con un buen manjar. Quizás es por la influencia italiana que tiene culturalmente, pero es cierto que se come muy bien. Una de las grandes tradiciones estadounidenses es realizar un gran brunch a mediodía. En el que además de un montón de distintos productos -para todos los gustos-, no pueden faltar -por supuesto- los clásicos: café, huevos revueltos, bacón y salchichas. Para disfrutar de este almuerzo tan neoyorkino, recomiendo que se acerquen a Chelsea Market donde hay numerosos lugares de moda y tiendas gourmet. Y de decoración moderna con tintes clásicos y maravillosas vistas al High Line, encontramos Tenth Avenue Cookshop. Aquí me vais a encontrar tomando el brunch siempre que pueda: cuenta con manjares tradicionales y otros que salen más de lo común.

En cuanto a restaurantes de comida tradicional estadounidense es difícil recomendar uno, pero sin duda uno de los más míticos es Kat’z delicatessen. En este lugar se rodó la famosa escena del orgasmo fingido de la película ‘cuando Harry encontró a Sally’ y podemos degustar unas de las mejores hamburguesas y perritos de la ciudad. Está situado en el Lower East Side, cerca de China Town, por lo que después podemos recorrer uno de los barrios más famosos de la ciudad. Y, conociendo la influencia italiana, no me puedo ir sin recomendar Carmine’s. Meatball, calamari, espaghetti, todo lo que podamos pensar en cuanto a comida italiana está aquí, un lugar que me gusta a mí y a las tripulaciones en general. Un consejo: ir acompañado. ¡Las raciones son enormes y es mejor compartir!

Entrada del restaurante Carmine's en Nueva York, conocido por sus grandes raciones e influencia italiana
Entrada del restaurante Carmine’s en Nueva York, conocido por sus grandes raciones e influencia italiana

Tiendas por la Gran Manzana

Si viajar a Nueva York ya de por sí es especial, un aliciente adicional son las inmensas posibilidades de realizar compras por la ciudad. Encuentras de todo y muchas veces a precios increíbles. Es cierto que por la globalización muchos de los productos o de las marcas las puedes encontrar también en España, pero a título personal recomiendo una tienda muy particular en muchos sentidos. Primero por sus espectaculares escaparates: solamente por contemplar como varían y como se amoldan a diferentes tópicos es único y después, por supuesto, por todo lo que podemos comprar. Desde vajillas pintadas a mano, alfombras de inspiración marroquí, ropa muy característica que no se ven en España tan fácilmente… ¿Cuál es la tienda? Antropology.

Y después están tiendas como Marshals o Century 21, donde puedes encontrar cosas de marca a precios de chollo. Son lugares donde suele haber muchos turistas.

En cuanto a zonas, a mí me gusta más el Soho. Aunque es cierto que encuentras las cadenas de tiendas típicas, también hay otras menos conocidas. Pero, sobre todo, tienes la posibilidad de pasear contemplando el barrio, que es típicamente neoyorquino y ver sin grandes aglomeraciones tanto las casas como por supuesto, los escaparates. Disfrutas más del tiempo de compras.

La clave es perderse por los barrios de Nueva York para encontrarse con pequeñas tiendas
La clave es perderse por los barrios de Nueva York para encontrarse con pequeñas tiendas. En la foto, una calle del Soho

Un museo

Hay tantos museos en Nueva York que me resulta muy difícil poder escoger solamente uno. El MOMA es imprescindible, no puedes acudir a la ciudad de los rascacielos y no ir. Para mí es uno de mis preferidos.

Por otro lado, han reabierto el Whitney Museum of American Art al final del High Line, en el 99 de Gansevoort Street. Especializado en arte contemporáneo americano puedes encontrar cuadros de Edward Hopper, Jackson Pollock y colecciones temporales muy especiales. Además del contenido propio, el museo destaca por sí mismo gracias a la arquitectura: es enorme y cuenta con un edificio chulísimo con una azotea donde puedes observar una vista panorámica muy bonita del río y gran parte de la ciudad.

Puestas de sol

Es tal la cantidad de sitios desde las que se pueden contemplar buenas puestas de sol en Nueva York que es complicado escoger solamente uno. Personalmente creo que nadie se puede ir sin dejarse encandilar por un buen atardecer. Están muy de moda las terrazas y los áticos, de hecho, han abierto últimamente numerosos bares que son lugares espectaculares para poder observarlos mientras nos tomamos una copa. La azotea del Hotel Standart al final del Highline sigue siendo un must, casi tanto como mirar la puesta desde el Empire State si tienes la posibilidad de subir a esa hora. Yo aconsejo recorrer el puente de Brooklyn y contemplar esta maravilla desde el otro lado, porque ves cómo se va metiendo el sol por los edificios.

Después es muy singular un evento que acontece dos veces al año. Si coincide con vuestra visita; ¡estáis de enhorabuena! Denominado el Manhattanhenge o solsticio de Manhattan, el sol se alinea en dirección este – oeste con las calles del trazado urbano del distrito de Manhattan. Suele ocurrir a finales de mayo y mediados de julio y prometo que será una experiencia inolvidable.

Patricia Pepperell disfrutando de una puesta de sol en la ciudad de los rascacielos
Patricia Pepperell disfrutando de una puesta de sol en la ciudad de los rascacielos – Foto: Patricia Pepperell

Un plan turístico… ¿o no tanto?

Hay tal cantidad de cosas que hacer que lo mínimo es acudir cuatro días a la ciudad para poder disfrutarla al máximo. Desde un recorrido por la ciudad por lugares de películas inolvidables, una sala de conciertos o actividades musicales, un sitio que sea referencia cultural, un evento deportivo… Si quieres salirte un poco de lo que todo el mundo suele hacer para poder comentar experiencias impresionantes recomiendo un paseo en bici por Central Park o ir a una iglesia a escuchar góspel (por ejemplo, al coro Adult Praise de la iglesia de Time’s SQ). Asimismo, puedes hacer un tour a pie por Harlem (freetourbyfoot.com) donde por ejemplo Ella Fitzgerald colocó la música estadounidense en el mapa mundial.

El plan perfecto según Patricia

Para mí un plan perfecto es caminar si estas en la zona de Times Square, bajar por todo Manhattan, pero en lugar de ir por la 5º avenida, me encanta pasear por el High Line. El parque elevado que hicieron por unas antiguas vías de tren a lo largo del río Hudson por el barrio de Chelsea. Después de recorrer las calles y disfrutar de las maravillosas vistas, nada mejor que tomar algo en el hotel Standart y finalizar en el puente de Brooklyn. Nueva York es una ciudad para caminar, caminar y caminar. Echarle horas y descubrir poco a poco que es lo que más te enamora de la misma.

No te puedes perder…

Un secretillo. No lo conoce mucha gente… pero me encanta este sitio. Dentro de Central Park y cerca del lago hay diversos lugares para comer que casi nadie sabe. El Loeb Boathouse se encuentra ahí y es un sitio súper romántico, tranquilo y apacible. Es encontrar la paz eterna en la ciudad del continuo movimiento. Si quieres un día tranquilo o pasar un par de horas sin tener mucha gente alrededor, puedes perderte en este maravilloso lugar, tomar o comer algo y contemplar las maravillosas vistas con sus barquitos, patos, etc. Es un sitio precioso.

boat house en Central Park
El Boathouse en Central Park, es el secreto mejor guardado de Patricia

 

Podríamos continuar hablando horas y horas sobre este adictivo lugar con Patricia Pepperell, una viajera enamorada de la ciudad de los rascacielos. Descubriendo lugares y acercándonos a sitios que quizás, por el momento no son tan conocidos para el turista. Nos despedimos de ella confirmando varias cosas: que le gusta perderse por la Gran Manzana, que disfruta encontrando lugares desconocidos y que sus sitios favoritos se salen del bullido característico de Nueva York. Puede que, por esa misma razón, su próximo destino de ensueño sea Japón.

- Algunas de las imágenes de este artículo son propiedad de Patricia Pepperell –