Iztac, un viaje a la alta cocina mexicana en Madrid

Es tan rica y tan variada la gastronomía mexicana que la Unesco, en 2010, la catalogó como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Nada menos. Una responsabilidad que tiene que ver con la historia del país y por tener muchos de sus platos origen en el México prehispánico. Pues bien, el restaurante Iztac de Madrid no quiere defraudar a los comensales con sucedáneos, burritos o fajitas de andar por casa, sino que ofrece una atractiva carta que atesora la fascinante esencia gastronómica de México. No en vano se conoce al local como el templo gastronómico azteca.

 

En Iztac se pueden probar platos de todas las regiones del gran México
En Iztac se pueden probar platos de todas las regiones del gran México

 

Iztac se encuentra en la plaza de la República del Ecuador, exactamente en el mismo espacio que ocupara desde 1959 México Lindo, el primer restaurante mexicano que hubo en Madrid. Entrar en este local de fachada acristalada y luminosa es adentrarse en una fiesta de los sentidos, ya que el chef responsable de la cocina, el mexicano Nacho Oropeza, transporta al comensal hasta los sabores más auténticos de esta rica y sabrosa gastronomía.

De Baja California a Quintana Roo

En Iztac se pueden probar platos de todas las regiones del gran México, desde el noroeste en Baja California hasta el suroeste en Quintana Roo. Es un recorrido por un total de 32 estados plasmados en cada una de las propuestas gastronómicas que dan fe de las diferentes opciones culinarias que existen dentro del país.

Más allá de burritos o fajitas, este restaurante adentra al comensal en la fascinante esencia gastronómica de México.
Más allá de burritos o fajitas, este restaurante adentra al comensal en la fascinante esencia gastronómica de México.

 

Evidentemente, en el local se da una gran importancia a las bebidas, por lo que en la oferta de coctelería abundan las micheladas, los mezcales (bebida fermentada del agave cuyo aroma y sabor le hacen inconfundible) y uno de los grandes clásicos de la cultura mexicana: las margaritas. Por no hablar del tequila, licor nacional que se toma de múltiples maneras.

Una apuesta por la luz

Además, el interiorismo lleva la firma del estudio de arquitectura Free Hand, que ha apostado por la luz natural, que se cuela como un tsunami por los ventanales que limitan el restaurante con la plaza de la República del Ecuador, y por un ambiente minimalista en el que la madera sobresale para dar al espacio una mayor sensación de calidez.

Existe una singular zona de bar, donde las botellas de la reconocida firma mexicana Corona relucen con brío desde la zona cenital del restaurante. Y la cocina, de aspecto vanguardista, está abierta a la sala, para que los clientes puedan descifrar con sus propios ojos, si es que son capaces, los secretos que esconde cada uno de los platos. Sobresale también un pequeño espacio donde se puede alargar la experiencia culinaria de una forma cómoda, junto a una atractiva biblioteca. Otro guiño a la rica, sabrosa y literaria cultura mexicana.

Las botellas de la reconocida firma mexicana Corona relucen con brío.
Las botellas de la reconocida firma mexicana Corona relucen con brío.

Una hermosa historia de amor

Los lienzos del artista Gabriel Moreno, que se integran sin estridencias dentro del diseño del restaurante, narran la maravillosa historia del Popo y el Iztac, los dos grandes volcanes que se pueden admirar desde la Ciudad de México y al que se rinde tributo con el nombre de este establecimiento. Es una leyenda preciosa que cuenta una hermosa y trágica historia de amor ambientada en el imperio azteca. Los protagonistas son una bella joven de nombre Iztaccihuatl y un joven guerrero, Popocatépetl, que debe partir a la guerra. Entre ellos se interpone una tercera persona que, muerta de celos, comunica a la chica que su prometido ha perdido la vida en la batalla, por lo que ella, abatida por la tristeza, muere. Cuando la noticia llega a oídos del novio, éste manda construir una gran tumba para los dos. Con el paso del tiempo, y con la nieve cubriendo sus cuerpos, los jóvenes se convierten en los dos grandes volcanes del DF, que seguirán ardiendo así hasta el fin del mundo.

 

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Uno de los lienzos del artista Gabriel Moreno.

 

 

ACERCA DE Pilar Ortega

Pilar Ortega
Nací en Madrid un 8 de marzo y prácticamente desde entonces tengo un libro entre las manos. Me licencié en Periodismo y mi trayectoria profesional se ha desarrollado casi siempre en las secciones de Cultura de periódicos nacionales: “El Mundo”, “La Razón” y “Ya”. Ahora colaboro como “freelance" con diversas publicaciones y también he puesto en marcha un proyecto que enlaza los viajes con la literatura. Soy autora de varias guías publicadas por la editorial Anaya Touring con las que me sumergí en países tan interesantes como Ecuador, Bolivia o Costa Rica. www.viajesynombres.com es mi aventura más personal.