Inclán Brutal Bar, el restaurante más literario del Callejón del Gato de Madrid

Situado en el corazón de Madrid, entre la Puerta del Sol y la plaza de Santa Ana, en pleno Barrio de las Letras, el Inclán Brutal Bar rinde tributo, desde el logotipo hasta su decoración, al ilustre escritor de la generación del 98 Don Ramón María del Valle-Inclán. Y no podía ser de otra manera cuando su ubicación exacta es el famosísimo Callejón de Álvarez Gato, o del Gato a secas, por donde le gustaba transitar al escritor gallego. Aquí situó su emblemática obra “Luces de bohemia” y dicen que había unos espejos cóncavos y convexos en la fachada de un viejo comercio del callejón que le devolvían una imagen deformada de la realidad. Los peatones pasaban por allí y se reían de lo que veían. Y aseguran que en este espacio nació el esperpento.

 

Una imagen de Valle-Inclán, a la derecha, preside el patio del restaurante.
Una imagen de Valle-Inclán, a la derecha, preside el patio del restaurante.

 

Francisco Javier Navarro es el jefe de cocina de Inclán Brutal Bar desde su nacimiento en 2017 y su propuesta gastronómica hace un guiño también al autor de “Luces de bohemia”, pero con un toque de modernidad, de siglo XXI. Por eso, en su logotipo el escritor aparece sacando la lengua al espectador y con un “pearcing” en su boca. Propone una experiencia sorprendente vinculada a la literatura, a ese autor de barba larga que firmó obras tan emblemáticas como “Divinas palabras” o “Tirano Banderas”.

Una carta en escenas

La carta está distribuida en “escenas”, como si de un drama cualquiera de Valle-Inclán se tratase, junto a un “momento goloso”. El cliente puede elegir entre un gazpacho de remolacha y tomate con crudité de fruta fresca, una paella de marisco, los huevos de Ramón, bacalao confitado con salsa de coco, curry y polvo de aceitunas negras, croquetas melosas y crujientes de jamón, patatas bravas con chile, burrata italiana con jeringuilla con aceite de albahaca y, como postre, un chocolate costrao con helado de violeta hecho al momento, mousse de arroz con leche y corazón de mango o un brownie templado con helado. Y lo puede hacer en formato tapas, supertapas, raciones o como plato principal.

“Nos encanta experimentar con sabores y damos muchos toques de color a los platos. Además, cambiamos la vajilla constantemente, porque nos gusta innovar, y eso que mantenemos elaboraciones clásicas, como la croqueta, la tortilla de patata con trufa o la paella”, insiste Francisco Javier Navarro, quien también se siente orgulloso de otros platos más creativos, como  “¡Cómete un puro! Pan de cacao con brandada de bacalao”, “Comparte el cofre del tesoro. Lingote de foie con mango, yogurt y bizcocho borrachito”, “Tentáculo de pulpo a la pamilla” o la tapa “Q de Pato Inclán” con la que ganó el primer premio de la liga Euroanchoas 2016.

Tentáculo de pulpo a la pamilla.
Tentáculo de pulpo a la pamilla.

Comensales chinos e ingleses

Entre los clientes del local, hay parejas jóvenes, grupos de amigos, personas mayores, oficinistas y turistas de todas las nacionalidades, sobre todo chinos e ingleses. Y en las cocinas, no se para de trabajar, desde las 12,30 horas de la mañana hasta más allá de la 1 de la madrugada. Al alimón Francisco Javier Navarro y su segundo, Pablo Maldonado.

Más de 400 personas son atendidas a diario en ”Inclán Brutal Bar” y el cliente percibe que los trabajadores del local se lo pasan bien e innovan con sus propuestas, incluso en el menú que ofrecen a diario al módico precio de 12,90 euros. “Seguimos la línea de la locura hasta en los precios, porque nuestro plan de negocio es que la gente pueda comer barato y bien. Y lo cumplimos, porque la cuenta media es de 15 euros y no cobramos ni el agua ni el pan. Así que estamos a tope. No paramos”.

Francisco Javier Navarro, que quiere destacar el magnífico trabajo de Pablo Maldonado, recuerda que comenzó en esto de los fogones con sólo 15 años porque era mal estudiante y su padre pensaba que iba a retornar a los libros por lo duro del oficio. “Pero le salió mal”, dice sonriendo. “Empecé en un restaurante italiano, Giotto, y luego fui pinche en el desaparecido Hotel Escultor de la calle de Miguel Ángel. Más tarde, pasé por Fortuny, la Embajdada de Italia, Cabo Mayor, Pedro Larumbe y Café de Oriente, hasta que  monté mi propio catering y mi propio restaurante, Gasterea. He aprendido con  muchos grandes, pero de todos modos no puedes olvidar la humildad ni la honestidad ni el respeto al producto, porque estos ingredientes son esenciales y no vienen en ningún libro de cocina”.

Javier Navarro tiene 45 años y una dilatada experiencia profesional.
Javier Navarro tiene 45 años y una dilatada experiencia profesional.

Dilatada experiencia

Así que Francisco Javier Navarro tiene 45 años y una muy dilatada experiencia profesional, en la que caben numerosos galardones, entre ellos el premio al Mejor Cocinero y la Mejor Tapa de la Comunidad de Madrid en 2006, o el premio al Mejor Plato Maridado con Vino en Agromadrid en 2010. Sin embargo, él considera que “el único premio que buscamos los cocineros es que el cliente se vaya satisfecho después de pasar por tu restaurante y probar tus platos”.

Más información – www.inclanbrutal.com

ACERCA DE Pilar Ortega

Pilar Ortega
Nací en Madrid un 8 de marzo y prácticamente desde entonces tengo un libro entre las manos. Me licencié en Periodismo y mi trayectoria profesional se ha desarrollado casi siempre en las secciones de Cultura de periódicos nacionales: “El Mundo”, “La Razón” y “Ya”. Ahora colaboro como “freelance" con diversas publicaciones y también he puesto en marcha un proyecto que enlaza los viajes con la literatura. Soy autora de varias guías publicadas por la editorial Anaya Touring con las que me sumergí en países tan interesantes como Ecuador, Bolivia o Costa Rica. www.viajesynombres.com es mi aventura más personal.