Histórica y moderna: la ciudad de Luxemburgo, la gran desconocida de Europa

-Recorrido por la personalidad, lugares imprescindibles y otros asuntos de esta ciudad-

Si tuviéramos que definir la capital homónima de Luxemburgo en pocas palabras, no faltarían conceptos como Vibrante en torno a la zona financiera y de las instituciones europeas donde se cierran multitudinarios acuerdos y crecen las fortunas de un selecto club de inversores internacionales; a la vez que Sosegada y Encantadora, por su casco antiguo; Abierta, Culta y Ordenada; además de inevitablemente Marcada por su pasado fortificado. Luxemburgo es una ciudad en el centro de Europa, mitad histórica con ese aire de cuento de hadas y mitad moderna y vanguardista, cargada de cultura, arte y buena gastronomía que no tiene nada que envidiar a ciudades europeas más grandes pero sorprendentemente todavía desconocida. Hoy… ni Bruselas, ni Estrasburgo, ni Frankfurt. Hoy viajamos a Luxemburgo, el pequeño gran descubrimiento.

 

Histórica y moderna
Las preciosas Ville Basse (La Ciudad Baja) y Ville Haute (Ciudad Alta); esta última junto a las fortificaciones es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

 

La ciudad de Luxemburgo no tiene fama de turística ni es un destino en Europa muy común. Ni tan siquiera solemos tener claro dónde ubicar esta capital en el mapa, cuáles son sus monumentos y edificios más representativos o cuáles son sus platos típicos. Quizás sea por ese desconocimiento por lo que sorprende tanto cuando se visita por primera vez. Todo lo que tiene cabida en un país de tan reducidas dimensiones, lo tiene asimismo la capital. Eso sí, todo en su justa medida y bien organizado, con la ventaja de carecer de todo lo superfluo. Aquí no verá grupos de “turisteo”, aquí verá sólo a algún que otro viajero; sí, con un plano en mano pero siendo de los que siguen rutas muy personales y únicas, esculpidas por el arte o la gastronomía por ejemplo.

Su enclave no puede ser más especial: sobre un cerro rocoso, verticalmente impenetrable, y rodeada del agua de los ríos Alzette y Pétrusse, que evidencia su claro pasado defensivo. Verdaderamente, su origen es un fortín situado al borde del precipicio dominando el valle del Alzette construido por el conde Sigfrido en el año 963 y en base al cual la ciudad se desarrolló. Por cierto, el nombre de Luxemburgo es una derivación de Lucilinburhuc, que quiere decir «pequeña fortaleza» en lengua luxemburguesa.

luxemburgo ciudad
La Ville Haute de Luxemburgo bien puede presumir de enclave.

 

Antes de acceder a la ciudad, para una primera vista y toma de contacto, es recomendable detenernos en alguno de los promontorios al otro lado del valle. Frente al visitante la ciudad se exhibe sin más artificios que las fachadas sobrias y elegantes de los siglos XVII al XIX y su enclave de lujo, sobre la roca amurallada, invitándonos a sumergirnos en su corazón.

Y para empezar a intimar con la urbe: la Ville Haute (Ciudad Alta) también conocida como la Ciudad Vieja. Es el centro histórico de Luxemburgo y con sus fortificaciones forma parte del Patrimonio de la Humanidad. Porque la Ciudad Vieja sigue conservando las casamatas que los soldados españoles excavaron a partir de 1644. Aprovechando las cavernas naturales del Pétrusse y las fortificaciones medievales que quedaban, construyeron aquí y en el promontorio llamado Bock, hasta 23 kilómetros de túneles para comunicar el castillo con el centro convirtiendo a la ciudad en un auténtico fortín. La efectividad de su papel defensivo fue tal que volvieron a usarse varios siglos más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Las laberínticas casamatas son una peculiar particularidad de la ciudad que merece la pena visitar y adentrarse. Imagen de Visit Luxembourg.
Las laberínticas casamatas son una peculiar particularidad de la ciudad. Merece la pena visitarlas. Imagen de Visit Luxembourg.

 

La Ville Haute es el lugar ideal para callejear. Con sus calles adoquinadas, tejados ultra inclinados de pizarra (poblados de buhardillas) y torres puntiagudas en las iglesias (la Catedral Notre-Dame tiene hasta tres), ventanas esbeltas con sus macetas de flores, fachadas en colores suaves, este barrio reviste el típico encanto de las ciudades centroeuropeas. Sobre todo, con una suave mezcla de lo francés y lo alemán. La fisonomía de esta parte de la ciudad no ha cambiado mucho. Las calles mantienen su trazado original, apenas hay edificios modernos, y los estilos francés y germano serpentean por las calles como un ciudadano luxemburgués más.

El ir y venir de los luxemburgueses y el pase de algún que otro turista se concentran principalmente en las plazas d’Armes y de Guillaume II, máxime los días de mercado, y en la Grand Rue que es una de las calles comerciales más populares de Luxemburgo. Explorando esta calle y las adyacentes (que son peatonales, por cierto) se encuentra una atractiva variedad de tiendas de moda, joyerías, productos gourmet, artesanía local y objetos de diseño. También es un buen sitio para comprar knippercher (pralinés) de Luxemburgo en las pastelerías de esta calle; como la de los hermanos Oberweis, muy prestigiosa aquí en Luxemburgo y en verdad es un auténtico tesoro de dulces y sabrosos placeres. Sepa que si lo que busca en su viaje son tiendas súper Premium de moda y compras exquisitas, se encuentra en el lugar adecuado puesto que en pocas manzanas reúne lo mejor de lo mejor en el panorama del lujo. Y es la Rue Philippe II la que concentra un buen número de todas las tiendas más top de Luxemburgo.

La Place d’Armes es el centro del casco antiguo y es entorno a la que gira la actividad de comercios, bares, cafés y restaurantes. A la vista de la dulce placidez ambiental y del ajetreo “pausado” que se respira en las calles de Luxemburgo, la plaza es el lugar para disfrutar del buen ambiente sin prisas. Tomar algo en alguna de sus terrazas o sentarse en un banco a disfrutar del tiempo mientras observa el tranquilo ir y venir de la gente. Realmente es una isla de serenidad en el corazón de Luxemburgo que sólo se rompe los días que hay mercadillo, algún concierto al aire libre, o en plena temporada navideña con los mercados tradicionales. Y aun con esas, la plaza no pierde su compostura elegante y sosegada. Fue después de un enorme incendio en 1554, que destruyó una gran parte de la cuidad fortificada, cuando se hicieron planes para crear una plaza en el centro que se conocería como Neumarkt (Nuevo Mercado). Tras una primera versión de un ingeniero militar holandés, en 1671 el ingeniero español Juan Carlos de Landas, conde de Louvigny, se encargaría de diseñar y construir la plaza tal cual la conocemos hoy. A partir de entonces toma el nombre de la Place d’Armes dado que fue el lugar escogido como patio de armas para las tropas que defendían la ciudad.

Por su parte, la Plaza Guillaume II se la conoce coloquialmente como Knuedler, que viene de la palabra “knued” (nudo) del idioma luxemburgués en referencia al nudo que los frailes franciscanos se hacían en su cinturón de cuerda. Y es que la plaza fue originalmente el sitio de un monasterio franciscano, de ahí el apodo. Aquí se encuentra el edificio neoclásico del Ayuntamiento y la estatua ecuestre del primer Gran Duque Guillermo II. Ambos fueron inaugurados por el Gran Duque el 15 de julio de 1844. Y ahora esta plaza es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad para los luxemburgueses. En ella se celebran cada miércoles y sábado un mercado de flores, frutas y verduras de producción local; además de otros eventos públicos y conciertos gratuitos, como el famoso festival de rock “The Rock um Kneudler” que viene celebrándose desde 1991.

 

que ver en Luxemburgo
La estatua de bronce domina la Place Guillaume II en honor al Rey Guillermo II de Orange-Nassau, que reinó desde 1840 hasta 1849. Al fondo, el Ayuntamento. Imagen de Christof Weber en luxembourg.public.lu.

 

Un rincón delicioso es la Place du Marché-aux-Poissons, que lleva el nombre del mercado de pescado que en su día albergó. Por cierto, en el espacio que ocupaba el mercado hoy en día se encuentra el Museo Nacional de Historia y Arte. Los edificios antiguos, muchos medievales, que bordean la plaza tienen un importante valor histórico y le dan un toque pintoresco al lugar. Muy cerca está un lugar ideal para los amantes del buen comer, la l’îlot gastronomique (isla del gourmet) que es un edificio antiguo, llamado am Turchen, donde antes estaba la bodega de sal de la ciudad y donde ahora poder descubrir bonitos restaurantes y tabernas. Por la zona tampoco faltan restaurantes de alta gastronomía como el Am Tiirmschen, de cocina tradicional luxemburguesa y francesa.

El Palacio Gran Ducal está en el corazón del caso histórico. El edificio fue construido en el siglo XVI y concebido, en su origen, como el Ayuntamiento de la ciudad. La fachada del edificio, una de las más bellas de la ciudad, es de un rotundo estilo renacentista en la parte más antigua y de estilo barroco en la parte media. Pero para los luxemburgueses este edificio es más que una fachada bonita, para ellos representa el sentimiento de su independencia e identidad nacional. En la actualidad se utiliza como residencia oficial del Gran Duque desde donde desempeñan las labores de Estado y las correspondientes recepciones, congresos y audiencias. Es además donde se alojan las visitas oficiales de otros Jefes de Estado.

 

Palacio Gran Ducal de la histórica Luxemburgo
Durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial, el Palacio Gran Ducal lo utilizaron los nazis como una sala de conciertos y taberna. Imagen de luxembourg.public.lu.

 

No deje de realizar un paseo nocturno por el extrarradio del casco antiguo. Ya sea por el mirador Corniche o desde alguno de los puentes sobre las hoces de los ríos Alzette y Pétrusse, ya que son puntos perfectos desde donde apreciar la bonita escena de los antiguos edificios, las murallas y fortalezas, todos impecablemente iluminados.

El camino de la Corniche es un largo paseo que se extiende por el valle de Alzette, sobre las murallas de la Ciudad Alta, desde el Plateau du Saint Esprit hasta el promontorio de Bock. A su paso, bordea la Ciudad de la Justicia, una zona de elegantes edificios administrativos dedicados a sedes judiciales y tribunales del país. Corniche, conocido como “el balcón más bello de Europa” desde que así lo llamara el escritor luxemburgués Batty Weber, nos descubre unas excepcionales postales de las elegantes fachadas aristocráticas al borde de las murallas, el distrito de Grund con sus encantadores edificios, las casamatas en la roca, y al fondo el Luxemburgo moderno del distrito Kirchberg con sus torres altas.

 

Corniche vista a luxemburgo histórico
El camino de la Corniche, unas vistas para no cansarse.

 

En la parte baja de Luxemburgo (La Ville Basse), es decir, a los pies del gran cerro donde se inició la ciudad, nos espera lo que para nosotros es el barrio más idílico de Luxemburgo, el barrio de Grund (Gronn en luxemburgués). Seguramente si ha paseado antes por el camino de Corneche, su mirada se habrá posado inevitablemente en sus fachadas, de aire pintoresco y bucólico, levantadas entre los siglos XVII y XVIII a orillas del río Alzette. Antiguamente en esta zona había distintas factorías y talleres que aprovechaban el cauce del río para funcionar mediante energía hidráulica. Hoy en día es un lugar relajado, con aspecto casi más de pueblo que de ciudad. Y con muy buen ambiente, sobre todo por las noches pues está lleno de restaurantes, bares y terrazas.

El Grund nos regala un pequeño laberinto de callejuelas y rincones de cuento para descubrir sin prisas. En esta zona hay que acercarse al Museo Nacional de Historia Natural, un coqueto y curioso museo de zoología, paleontología, y antropología. A los restos del muro Wenzel, que llegó a tener una longitud de 875 metros y constaba de 37 torres y 15 puertas para dar protección a los habitantes del valle durante el medievo. Y a la Abadía de Neumünster, un antiguo convento benedictino que en el transcurso de los siglos ha servido como hospital militar y como prisión, y que hoy por hoy es un centro cultural que ofrece conciertos, talleres de teatro y conferencias.

 

Grund y Alzette
El río Alzette a su paso por el Grund. No deje de visitar este bucólico distrito. Imagen de Stéphane Gianina en Google Maps.

 

Para coger el pulso a la urbe moderna el lugar adecuado es el distrito Kirchberg, donde están algunas de las instituciones de la Unión Europea como el Tribunal de Justicia, el Tribunal de Cuentas, el Banco de Inversiones y el Centro de Traducción de los Órganos de la Unión Europea (CdT), entre otras. Hay pocos lugares donde el espíritu europeo esté tan presente y luzca tan evidente. Y en sus calles es donde además mejor se aprecia el éxito de dos de las grandes recetas luxemburguesas: la de la convivencia y multiculturalidad, y la del capitalismo bien afinado.

Porque la vida cosmopolita de este barrio se aprecia claramente en cualquier cafetería o bar, donde se puede escuchar desde francés a finlandés o estonio. Sobre todo de lunes a viernes, cuando funcionarios de la Unión Europea y traductores de alguno de los 24 idiomas que se hablan en la UE, comparten café con trabajadores de multinacionales y emprendedores, músicos y creadores en bares de aire arty. Y todos ellos, ya sean luxemburgueses de pura cepa o residentes, a diario ven caras nuevas, con ordenador en mano y etiqueta de trabajo, que por negocios visitan esos cafés para preparar su reunión de trabajo. Sin duda, en el hecho de que la vida cotidiana de Kirchberg sea tan políglota y multicultural, mucho tiene que ver que sea el hogar de Instituciones Europeas.

Este barrio financiero está lleno de edificios de reconocidos arquitectos internacionales como el edificio del Banco Europeo de Inversiones del prestigioso arquitecto inglés Denys Lasdun, considerado como el padre británico del modernismo de hormigón. O el Teatro de la Filarmónica del francés Christian de Portzamparc, ganador en 1994 del Pritzker, el galardón de arquitectura de mayor prestigio internacional. Tampoco falta el arquitecto español Ricardo Bofill, autor de las dos torres gemelas La Porte situadas a ambos lados de la J. F. Kennedy, la principal avenida del distrito, y responsable del plan urbanístico del distrito.

 

Kirchberg Centre de Conferences
A la izquierda, la Philharmonique y a la derecha, el Centre de Conferences. Detrás, las torres gemelas La Porte en Kirchberg.

 

Pero Kirchberg además de estar dedicado a los bancos, multinacionales e instituciones europeas, también lo está a la cultura. En este barrio se localiza el MUDAM Museo de Arte Moderno, un gran escaparate del arte contemporáneo; el Museo de las Fortificaciones Dräi Eechelen; y la Sala de Conciertos Grande-Duchesse Joséphine-Charlotte, más conocida como la Filarmónica. Desplegada en el centro de la Place de l´Europe, es uno de los nuevos símbolos de Luxemburgo. La reconocerá por la hilera de 823 columnas blancas que perfilan su contorno elíptico. Su forma recuerda a una caja de música que pudiera abrirse por la cornisa (la tapa) para dar inicio a la música de su interior. Eso sí… una caja de música enorme, de un blanco impecable y de diseño vanguardista.

Y verídicamente esconde en su interior el placer de la música. En tres salas de conciertos, con una capacidad desde los 120 a los 1.500 asientos, alberga los conciertos de la orquesta filarmónica de Luxemburgo. El programa artístico de la sala cubre un amplio espectro de música clásica y contemporánea, incluyendo jazz, música del mundo y conciertos infantiles. Este imponente espacio del que los luxemburgueses se sienten tan orgullosos es, en definitiva, una muestra del lugar que la música ocupa en sus vidas.

 

La Philharmonique, del arquitecto francés Christian de Portzamparc. Imagen de Luxembourg City Tourist Office.
La Philharmonique, del arquitecto francés Christian de Portzamparc. Imagen de Luxembourg City Tourist Office.
APUNTES PRÁCTICOS
Cómo llegar

Sin escalas desde España, se puede llegar con Luxair que es la compañía de bandera del país. Opera vuelos directos y diarios desde Barcelona y todos los días excepto los sábados desde Madrid. La duración del vuelo al Aeropuerto Internacional de Luxemburgo Findel es de 2 horas y 10 minutos, y 2 horas y 30 minutos respectivamente. Esta pequeña aerolínea ofrece precios muy razonables (en torno a 190€ ida y vuelta) y todas las comodidades y servicios a bordo de las grandes compañías aéreas como, por ejemplo, estar incluido en la tarifa turista un pequeño y agradable refrigerio (poco habitual en vuelos europeos de menos de tres horas).

Dónde dormir

En general la oferta hotelera de Luxemburgo ciudad no es barata, principalmente porque está orientada al viajero de negocios además de por ser una de las ciudades con mayor poder adquisitivo de Europa. Aun así, hay variedad de precios y hoteles sencillos. Entre los hoteles de 5 estrellas, AIRCREW Lifestyle recomienda el Hotel Sofitel Luxembourg Le Grand Ducal. Su ambiente es confortable, moderno y con algunos toques kitsch. Y su mayor atractivo son las vistas gracias a su inmejorable situación. Empezar el día desayunando en la última planta (8ª planta) viendo, a través de la fachada entera de cristal, la Ciudad Vieja, las casamatas de Bock y los tejados de las casas del encantador barrio Grund es una auténtica delicia.

Convenientemente situado, en pleno centro, el Hotel-Restaurants Le Place d’Armes está en la plaza del mismo nombre. Con la exclusividad que le aporta la etiqueta Relais & Châteaux, este cinco estrellas conserva la estructura barroca del edificio pero con una ambientación actualizada para una atmósfera impecable. Su oferta de restauración muy cuidada cuenta con tres restaurantes y una cafetería-brasserie con terraza. Uno de ellos, La Cristallerie del chef Fabrice Salvador, con estrella Michelin.

El hotel Parc Beaux-Arts (4 estrellas) es un pequeño y acogedor hotel que le permitirá disfrutar de una estancia en el corazón de la Ciudad Vieja, junto al palacio Grand-Ducal y el Museo Nacional de Historia y Arte.

Buenos planes
  1. Visitar las casamatas de Bock. Estos pasadizos en la roca no sólo podían albergar a miles de soldados y sus caballos, sino también talleres, cocinas, panaderías y viviendas. De los 23 kilómetros de túneles que construyeron a partir de 1443, quedan 17 kilómetros en diferentes niveles y penetran hasta 40 metros dentro de la roca. De noviembre a marzo permanecen cerradas.
  2. Salir a tomar algo alrededor del Palacio Ducal y de los barrios del Grand y Clausen. Las tres zonas son muy animadas con calles y locales ideales y el buen ambiente está garantizado.
  3. Asistir a un concierto en la Philharmonie o a una exposición temporal en alguno de los museos de la ciudad. Luxemburgo es una urbe con una oferta cultural muy viva, de hecho es uno de sus mayores atractivos.
  4. Entre julio y septiembre, apuntarse al recorrido por los castillos del Gran Ducado. Le permite visitar hasta cinco castillos regionales (en Bourscheid, Clervaux, Esch-Sauer, Vianden y Wiltz) por su cuenta o bajo la dirección de un guía experto. Durante el resto del año, el tour también se puede reservar a petición de grupos y lo organizan bastante personalizado. Para ello contacte con la Oficina Regional de Turismo de las Ardenas Luxemburguesas. http://www.ardennes-lux.lu/en
  5. Visitar lo que hasta 1985 fuera una prisión de hombres y que hoy es uno de los lugares más idílicos de la ciudad, el centro cultural de la abadía Neumünster en el Grund. Además la sala donde los prisioneros al entrar solían entregar sus pertenencias, ahora es una de las tiendas más auténticas de la capital. Encuentra una cuidada selección de productos locales y de otras latitudes. Algunos creativos y refinados, otros prácticos, y otros simplemente hermosos. Desde moda, cosas para la casa, esculturas, láminas firmadas de artistas luxemburgueses, joyería, postales extravagantes y artísticas, libros, a DVDs y CDs culturales «Made in Luxembourg», entre otras cosas…
  6. Y como en cualquier ciudad centroeuropea, visitar Luxemburgo en la época navideña con los tradicionales mercados navideños ambientando las calles es adorable. Del 23 de noviembre al 24 de diciembre se convierte en un verdadero pueblo navideño. Los mercados se sitúan la Place d’Armes, la Place de la Constitution y la Place de Paris. También hay un mercado solidario en Puits-Rouge y uno gastronómico en el Grund. El plan es perfecto para probar gastronomía típica luxemburguesa como la Mettwurscht (salchicha luxemburguesa) o Gromperekichelcher (tortitas de patata) y Glühwäin (vino caliente).
Más información

Luxembourg City Tourist Office y su web http://www.visitluxembourg.com

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