Cuatro destinos gastro (en Francia) sostenibles

La pasión por lo sostenible que inunda Francia llega también a la gastronomía e incluso a los alojamientos. Cada vez son más los restauradores que adoptan un enfoque gastronómico más sostenible, reduciendo el kilometraje de transporte y el desperdicio de alimentos y sirviendo platos de origen local, los llamados kilómetro 0, de temporada y auténticos. En esta entrega de «Las doce experiencias que no hay que perderse en Francia al comenzar el otoño«, presentamos una de destinos que inspiran a los viajeros por sus productos locales de la buena mesa.

Ground Control son 6.000 m² en París con restaurantes, bares, zonas de conciertos, mercados, espacios de exposición y hasta con peluquerías y un garaje para bicicletas

En un intento por reconocer esos esfuerzos, la Guía Michelin lanzó en 2020 una nueva etiqueta de Gastronomía Sostenible, que distingue a los restaurantes con prácticas medioambientales destacadas. En los productos, desde la etiqueta roja y el sello de «Agricultura Ecológica» hasta las apelaciones de origen AOP y AOC, son innumerables las denominaciones que aseguran la protección y garantizan el origen y la trazabilidad de sus quesos, vinos de renombre y otros productos gastronómicos. Y cada vez son más los hoteles, hostales y pensiones de todo el país que están recibido la etiqueta ecológica de la UE por su excelencia medioambiental. Muchos son miembros de la Clef Verte (la Llave Verde), la primera red internacional de instalaciones turísticas respetuosas con el medio ambiente.

Saborear Córcega, una isla muy sabrosa

Desde la charcutería y el queso hasta los postres pecaminosos, la despensa de Córcega está bien surtida y se une a los muchos encantos de islacorcega.es.

Tanto si eres un adicto al pudín como si eres un amante de la carne, el abundante terruño de la Isla de la Belleza y su indulgente gastronomía harán que tus papilas gustativas se agiten en tu próxima visita. Los carnívoros experimentados se sentirán como en casa en el país del cerdo. Desde el figatellu (salchicha de cerdo) y la coppa (cerdo curado) hasta el lonzu (filete de cerdo curado y ahumado), los corsos saben muy bien lo que hacen con el cerdo.

El brocciu, un queso redondo elaborado con leche de oveja o de cabra, es la estrella de la isla mediterránea. Reconocido con la denominación de origen AOC en 1998, es la pieza central de innumerables especialidades locales, entre las que destacan los beignets de brocciu y el fiadone, la versión de Córcega de la tarta de queso y uno de sus postres más decadentes y deliciosos.

Y no olvidemos su producto básico, arma secreta de todos los días y orgullosa dueña de una doble etiqueta de protección por la AOC y la AOP: la harina de castañas. Su sabor sutil y delicioso se utiliza para elaborar una serie de dulces y desayunos, desde tartas hasta pasteles.

Apreciar el rey en el reino de los quesos

Se dice que Francia ofrece hasta 1.000 variedades de queso. Prepárate para descubrir los secretos del queso favorito de Francia en la nueva Maison du Comté. Situada en Poligny, también conocida como la capital del Comté, este híbrido de museo y quesería de 3.000 m2 es el lugar de reunión desde mayo de los amantes del queso.

Tanto los aficionados como los expertos en quesos están invitados a recorrer los expositores multisensoriales para conocer paso a paso el proceso de elaboración y afinado, antes de hacer una parada en el bar Comté para una degustación y una visita a la llamativa tienda en forma de rueda de queso.

Y los que quieran aún más “mundo queso”, se ha creado la nueva ruta ciclista Vélos & Fromages, que se extiende a lo largo de 6.800 km por 45 departamentos y cuenta con 87 deliciosos itinerarios para masticar. Con dedicarse a un solo tramo de la ruta bastará para probar la oferta de quesos locales y adentrarse en su mundo artesanal de la mano de las gentes del lugar.

Disfrutar el chucrut, reconfortante en otoño

El chucrut, es un elemento fijo en las mesas de otoño e invierno en muchos países centroeuropeos, y dentro de Francia, sobre todo en Alsacia. Sin embargo, muchos desconocen que este reconfortante plato, o su antecesor, no procede de Alsacia, sino de China.

La leyenda cuenta que el chucrut fue inventado por los constructores de la Gran Muralla, que enterraron la col bajo la nieve para conservarla, donde fermentó. Los hunos acabaron introduciendo la col fermentada en Alsacia en el siglo V. Los alsacianos no perdieron el tiempo y la mezclaron con embutidos, y así nació el chucrut tal y como lo conocemos. ¿Estás preparado para probarlo una y otra vez? Dirígete al Bajo Rin y recorre la Route de la Choucroute.

Para buen comer, siempre nos quedará París

En París hay mucha buena cocina que bien merece disfrutar dejando a un lado el ímpetu de la sostenibilidad de la que hace honor estas líneas. Tiene una plaza de comidas para todos los paladares, todos los presupuestos y todos los estilos. Desde bares de degustación exclusivos en grandes almacenes hasta mercados de la vieja escuela y comedores de moda en hangares reconvertidos.

Para empezar y siguiendo con la pauta sostenible, un restaurante, o más bien el templo de la cocina sostenible de la ciudad, es el restaurante Septime que con una carta basada principalmente en las verduras, solo trabaja alimentos que se producen localmente, además de tener como principios del negocio el ahorro energía y el reciclaje.

Otro buen lugar es La Felicità, uno de los mayores centros gastronómicos de Europa. Situado en la Estación F, el campus de las start-ups del distrito 13, este “megarestaurante” ocupa 4.500 m2, puede acoger a 1.000 comensales al mismo tiempo y cuenta con cinco cocinas, una panadería, tres bares y una cafetería.

Por último, dirígete entonces a Ground Control. Ubicado en el Halle Charolais, el nuevo destino de los gourmets es mucho más que una plaza de comidas corrientes. Además de seis restaurantes/barras y un avión convertido en bar de vinos, Ground Control cuenta con galerías de arte, un programa repleto de sesiones de DJ y ofrece talleres de jardinería.

Ground Control