Ficha esta ocurrencia: una ‘nube’ de ginebra que se respira, porque será lo último en alcoholes

Cuando parecía que el fenómeno de la ginebra se había agotado, no te pierdas lo que dos creativos experimentales, Sam Bompas y Harry Parr, han preparado en colaboración con la marca de ginebra Bulldog London. Han estado trabajando en lo último en bebidas, los espirituosos sinestésicos, es decir, que combinan varios sentidos, y el resultado es una nube de ginebra que ha podido «respirarse» durante el último festival Field Day de Londres, celebrado a primeros de junio.

 

Ginebra que no se bebe, se respira. Foto: Anthony Yates
Ginebra que no se bebe, se respira. Foto: Anthony Yates

 

Raro, estrambótico, casi magia. Eso es lo que puede parecer si te decimos de respirar en lugar de beber una bebida y sin perder el sentido del gusto. Eso es lo que han conseguido en Bompas & Parr aplicando la ciencia a las tendencias culinarias y sazonando su experimento con lo que parece una pizca de magia. Una idea que han aplicado para Bulldog London y que puede ser el empuje que necesitan las ginebras para que vuelvan a coger velocidad. En cualquier caso una idea revolucionaria en bebidas espirituosas.

La comida fue el primer campo en el que esta pareja de creativos aplicó su ingenio. Empezaron por crear golosinas “arquitectónicas”. Literal, pues eran dulces con la forma de algunos de los edificios más emblemáticos de Londres. Coloristas e innovadores diseños de azúcar que ellos mismos vendían en su puesto del Borough Market a quien tuviera el capricho de zamparse el Big Ben o el rascacielos de la City de Norman Foster.

Estas gominolas les hicieron tan famosos que el negocio creció rápidamente y decidieron ampliar horizontes y probar suerte en el diseño de experiencias multisensoriales. Se convirtieron en un estudio creativo que ofrece diseño de alimentos y bebidas, consultoría de marcas, eventos y experiencias multisensoriales e inmersivas. Un ejemplo de estas experiencias fue el primer espectáculo de fuegos artificiales multisensoriales del mundo que sucedió en la Nochevieja de Londres de 2013 en los que una nube de niebla de fresa y confeti de plátano comestible caían bajo las luces pirotécnicas.

Creatividades que por las que han recibido el apodo de los “Willy Wonka”, y es que sus experimentos tienen algo de las locuras inverosímiles del protagonista de Charlie y la fábrica de chocolate.

El dúo de diseñadores y consultores creativos, Sam Bompas y Harry Parr. Foto: Charlie Surbey
El dúo de diseñadores y consultores creativos, Sam Bompas y Harry Parr. Foto: Charlie Surbey

Sabores etéreos en el festival Field Day  

Así, doce años después de lanzar su estudio, llegamos al punto en cuestión: las bebidas sinestésicas. ¿En qué consisten? Pues en ofrecer bebidas con colores u olores asociados o cualquier otro añadido sensorial, de manera que no se disfruten solo con el gusto, sino también con algún otro de los sentidos. No bastándoles este concepto, estos creativos le dan una vuelta de tuerca más y eliminan el líquido. Lo evaporan y convierten en una nube habitable de espirituoso, es lo que han llamado el “Alcoholic Architecture”.

Bebidas que no se beben, sino que se sienten en la piel, se huelen, se respiran.

Con este concepto, Sam Bompas y Harry Parr se han embarcado en un proyecto colaborativo con la marca de ginebra Bulldog London y los organizadores del también londinense Field Day Festival, que ha hecho posible esta ocurrencia genial. Se trata de lo que bautizaron en el festival de este año como el “acelerador de sabores” que pudo probarse en el espacio Bulldog, además de su ginebra tradiconal.

Field Day Festival. Foto: Anthony Yates
En el Field Day Festival. Foto: Anthony Yates

 

Allí Bompas y Parr pusieron en práctica su “arquitectura alcohólica” redefiniendo el sabor de un gin-tonic hecho con la ginebra de esta reconocida marca, evaporando el líquido y convirtiéndolo en una nube de vapor, que además incorporaba sorpresas como retrogustos de hoja de loto, lavanda o amapola blanca.

Así, más que tomarte un buen trago lo que se proponía era que te dejaras impregnar por una nube de ginebra premium que reverberaba a tu alrededor para ser inhalada y saboreada al mismo tiempo. De momento, solo la han disfrutado los que acudieron al festival pero Bompas y Parr siguen trabajando en tan inusitada combinación para hacernos disfrutar de otras “nubes etílicas”.