Este hotel huele a chocolate y es de los hermanos Roca

Los hermanos Roca acaban de inaugurar en Girona su último proyecto: Casa Cacao, un pequeño hotel de 15 habitaciones con una chocolatería donde degustar y comprar su chocolate artesano elaborado allí mismo, en un obrador visible desde la calle, a través de una cristalera, para mostrar a todos cómo se trabaja y se elabora el cacao.

Un hotel “muy dulce”, cuya planta baja alberga un obrador de chocolate con tienda y espacio de degustación.
Un hotel “muy dulce”, cuya planta baja alberga un obrador de chocolate con tienda y espacio de degustación. Foto: Toni Ferragut

6 de marzo de 2020,

A muchos de nosotros nos puede parecer sugerente que al despertarnos en un hotel huela a chocolate. Esto mismo es lo que sucede en Casa Cacao cuando los granos de cacao se tuestan en el obrador y el olor sube por la escalera. Se trata del último proyecto de los hermanos Roca, quienes, después de tres años de trabajos y obras, estrenan en el corazón de Girona este dulce negocio.

Un hotel boutique que además es una chocolatería con obrador a la vista y espacio de degustación. Nacido de la cabeza del repostero de la familia, Jordi, el proyecto se gestó durante un viaje que realizó a un cacaotal en la Amazonia. “Fue un antes y un después para mí, me llenó de preguntas a la vez que veía una gran similitud con el mundo del vino por las complejidades, notas y matices de los distintos granos y sus fermentaciones. Casa Cacao surge de querer contar todo eso y de dar relevancia a los productores de cacao que son los auténticos protagonistas del chocolate”, nos cuenta en esta entrevista a Aircrew Lifestyle. Después la idea se acabó de dar forma en la cocina y barra de su reconocido restaurante, El Celler de Can Roca.

Desde el obrador de Casa Cacao, Jordi compra el cacao a pequeños productores, a quienes se garantiza un precio justo. Por lo que desde las tabletas de chocolate hasta el chocolate líquido y la bollería, se elaboran con cacao de origen y la trazabilidad se refleja en la etiqueta. Los orígenes que trabajan son seis: Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador, República Dominicana y Bolivia. Por otro lado, el papel del embalaje está fabricado a partir de los desechos de los hilos de habas en un pequeño taller del municipio barcelonés de Capellades.

Sobra decir que aquí todo se elabora de manera artesana. Algo que el cliente, nada más llegar, puede comprobar a través de unas cristaleras. Las máquinas están colocadas de tal manera que desde la calle se puede seguir el proceso de elaboración del chocolate. La tentación por hincarle el diente a ese “placer dulce” empieza en ese preciso momento y se completa en la chocolatería, accesible a pie de calle.

Casa Cacao se encuentra situado en un edificio rehabilitado de la plaza de Catalunya que, aunque data de 1946, su origen es muy anterior – han hallado vestigios del siglo XVII. Lo último que aquí estuvo funcionando fue la antigua fábrica de papel “La Gerundense”. Tras la rehabilitación, se han conservado piezas originales como la escalera, con sus peldaños de piedra y la barandilla de hierro fundido, que sube desde el vestíbulo hasta la terraza en el último piso. La recepción del hotel queda justo entre el obrador y la chocolatería, como seña inquebrantable de que esto es un proyecto común.

Chocolatería. Foto: Instagram Casa Cacao
La chocolatería. Foto: Instagram Casa Cacao

Los Roca son amables y cercanos y esto se palpa en la chocolatería y en la tienda. La tienda permite poderse llevar en la maleta los chocolates de Casa Cacao. Y en la chocolatería se pueden degustar diferentes elaboraciones de chocolate, en forma de bebidas frías y calientes o elaboraciones sólidas, además de una cuidada carta de pastelería con el sello Roca.

El hotel boutique

Del sello “excelentes anfitriones” característico de los Roca, en el hotel se encarga Anna Payet, esposa de Joan Roca. Pues ella es la directora del establecimiento. En Casa Cacao quieren que los clientes se sientan como en casa. Por eso la terraza es de uso exclusivo de los huéspedes, alojados en alguna de las 15 habitaciones, que están distribuidas en tres plantas y cuestan entre 250 y 300 euros por noche. Se ha cuidado hasta el más mínimo detalle, y, por supuesto, lo primero que encontrará el cliente en su mesilla de noche es un bombón, que cada día es de un origen distinto.

 

Cada día cambian los bombones que dejan en la mesilla de noche. Foto: Instagram Hotel Casa Cacao Girona
Cada día cambian los bombones que dejan en la mesilla de noche. Foto: Instagram Hotel Casa Cacao Girona
Los espacios son sencillos, respiran sosiego y confort. Foto: Instagram Hotel Casa Cacao Girona
Los espacios son sencillos, respiran sosiego y confort. Foto: Instagram Hotel Casa Cacao Girona

Los espacios rezuman calidad y confort con “cero” ostentosidad. Lujo entendido desde la sencillez y sobriedad visual. La coherencia de materiales y colores recorre todos los espacios. Además, prácticamente todo aquí es de proveedores de la zona, como: los muebles de madera, hechos a medida por un carpintero local; la piedra natural de Girona en las encimeras de los baños; y los vasos y jaboneras hechos a partir de botellas de vino desechadas de El Celler de Can Roca.

Y lo mejor es… poder disfrutar, entre las buganvillas, lavandas, tomillo y romero en la terraza, de los desayunos creados por Joan Roca con platos tradicionales reinterpretados, como un capipota, además de los dulces de la chocolatería o fruta de temporada. Todo ello con vistas al Barrio Viejo, al río Onyar y a la catedral en primer plano. Sin duda alojarse en este hotel es una experiencia redonda para quienes viajan hasta Girona con la intención de comer en el Celler de Can Roca.

Desayuno con sello Can Roca en Casa Cacao. Instagram Hotel Casa Cacao Girona
Desayuno con sello «Can Roca» en Casa Cacao. Instagram Hotel Casa Cacao Girona