Escapadas tardías: huida al Alentejo

Menos conocida que su vecina, la región del Argarve, y sin embargo igual de apasionante, el Alentejo es, sin duda, uno de los territorios más interesantes de Portugal. Mucho menos masificado que otros destinos lusitanos, Alentejo ofrece al visitante un bellísimo entorno natural, dehesas y playas, la exquisitez monumental de Évora, pueblos encalados y tapas y platos en los que el pan, el aceite de oliva y las hierbas aromáticas conectan con la filosofía de un pueblo apegado a su tierra y a sus centenarias costumbres. Dehesas y olivares, costas eternas y numerosas actividades que entusiasmarán al turista activo le aguardan. ¿Se viene con nosotros a este pedazo de tierra más allá del Tajo?

 

El Alentejo atesora playas de una belleza infinita. Y más tranquilas de las de otras zonas de Portugal. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo "www.visitalentejo.pt".
El Alentejo atesora playas de una belleza infinita. Y más tranquilas de las de otras zonas de Portugal. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo “www.visitalentejo.pt”.

 

Naturaleza y entorno rural

Los amantes de la naturaleza deberán perderse en la exuberancia salvaje del Parque Natural de la sierra de S. Mamede. Perfecto para ser recorrido en bicicleta o explorado por los senderistas más avezados, es un territorio que, en el norte, os ofrece un hermoso paisaje de robles, castaños, olivos, viñas y encinas. En el sur encontramos el Alentejo de los montes, sembrado de pequeñas aldeas de caserío bajo y encalado, rodeadas de huertas cuyas hortalizas saben a lo que deben saber. Hay una fauna interesante (incluso aves poco comunes como el águila perdicera o el quebrantahuesos), que sobrevive entre menhires, castros, puentes romanos, quinientistas y una inmensa red de calzadas. Desde el Paleolítico al tercer milenio, esta tierra está ligada indisolublemente a su historia.

En el parque hay ocho recorridos, aunque son tres los básicos para hacernos una buena idea del entorno. Los senderos de Marvão (8 km), Galegos (11,5 km), Alegrete (11 km) y Esperança (16 km) son perfectamente accesibles a cualquier persona con buena condición física. Los cicloturistas pueden realizar los dos últimos a bordo de sus bicicletas sin problemas.

El lago artificial más grande de Europa

 

Vist panorámica del Alqueva, el lago artificial más grande del viejo continente. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo "www.visitalentejo.pt".
Vist panorámica del Alqueva, el lago artificial más grande del viejo continente. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo “www.visitalentejo.pt”.

 

Otro imprescindible del turismo activo es el entorno de las tierras de Alqueva. Zona de gran aridez, posee el lago artificial más grande de Europa, que descansa sobre el río Guadiana e impresiona a los visitantes con sus más de 250 Km2 de extensión y 1.160 Km. de perímetro. Lo mejor es explorarlo en nuestro coche y descubrir a nuestro aire sus poblaciones fortificadas entre eternos campos de olivos, alcornoques y encinas.

Aunque las carreteras no tienen carril bici, no es complicado recorrer con nuestro velocípedo el entorno del lago. Además de conocer algunos municipios de gran interés patrimonial (Juromenha, Alandroal, Terena, Monsaraz, Portel, Mourão y Moura) hay que guardar energía para el deporte. En torno al embalse han proliferado varias empresas que nos permiten disfrutar de la pesca deportiva, la piragua, el kayak, vela, windsurf. Y si somos de secano, entonces podemos descubrir la región en helicóptero o a caballo. ¿Que buscamos algo totalmente distinto? Podemos hacer un crucero de varios días a través del lago o alojarnos en un barco-casa. No muy lejos, además, nos espera el parque de Noudar, un espacio natural que combina tranquilos alojamientos, diferentes recorridos temáticos y un proyecto de recuperación del lince ibérico que merece la pena conocer de primera mano.

El valle de un río

 

Un baño refrescante a orillas del Guadiana. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo "www.visitalentejo.pt".
Un baño refrescante a orillas del Guadiana. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo “www.visitalentejo.pt”.

 

Al sur de Mértola y su castillo nos esperan otras delicias naturales: las que albergan las 70.000 hectáceras del Parque Natural del valle del Guadiana. Lo bueno de visitarlo es que ofrece paisajes muy diferentes entre sí: desde encajados valles encajados a las elevaciones cuarcíticas de las sierras de Alcaria y São Barão, pasando por una extensa y agreste planicie tomada por dehesas de encina y jaras. El molino de Canais, las aceñas de Mértola o el pequeño puerto de  pesca de Penha d’Águia son rincones especialmente bucólicos. De visita obligada son Pulo do Lobo, el accidente geomorfológico más espectacular del Alentejo, y el conjunto formado por la Mina de S. Domingos y la playa fluvial de Tapada Grande. Fuera del parque natural, hay que acercarse al bellísimo tramo de río que se extiende entre Pulo do Lobo y el embalse de Pedrógão.

Playas eternas, sierras verdes

 

No faltan surfistas que buscan las mejores olas. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo "www.visitalentejo.pt".
No faltan surfistas que buscan las mejores olas. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo “www.visitalentejo.pt”.

 

Si somos más de playa, arena y sal, la región alentejana es un paraíso, especialmente si disfrutamos de las largas caminatas. Bordeando las marismas del estuario del Sado, el Alentejo nos regala una inmensa línea de costa que, entre la punta de Tróia y el cabo de Sines, despliega un continuo arenal. En el interior sobresale, por su verdor, la sierra de Grândola, en donde las dehesas conviven con pinares y los ríos se aprisionan en albuferas. A partir de Sines, el litoral del Alentejo esculpe acantilados y playas y calas secretas que podemos descubrir tranquilamente. Hay, en la zona, tres áreas protegidas (las reservas naturales del Estuario del Sado y de Lagoas de Santo André y Sancha, y el parque natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina). Más allá de estos enclaves, hay otros puntos en los que debemos detenernos, como la costa da Galé, el puerto palafítico de Carrasqueira, las ondeantes dunas de la playa de Monte Velho o las denominadas ‘playitas’ de Porto Covo.

Una Évora monumental y viva

 

Évora: una ciudad que visitar y vivir. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo "www.visitalentejo.pt".
Évora: una ciudad que visitar y vivir. Fuente: Servidor web del Turismo do Alentejo ERT y Agência Regional de Promoção Turística do Alentejo “www.visitalentejo.pt”.

 

Y por supuesto, Évora. El corazón urbano del Alentejo es esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, con un vasto patrimonio arquitectónico y artístico que evidencia el peso de los diferentes pueblos y estilos que la habitaron. Del romano al neoclásico, sin olvidarnos del gótico o las diferentes expresiones del manuelino, también hay edificios renacentistas y barrocos. De forma muy sustancial, hay que dedicar una jornada al templo romano, la Catedral de Santa María, la Iglesia de San Francisco y la Capilla de los Huesos, el Palacio D. Manuel, la Ermita de San Blas, el mirador de la Casa Cordovil, la ventana manuelina de la casa de Garcia de Resende, el antiguo Colegio del Espíritu Santo (actual universidad), la Iglesia de la Misericordia, la Plaza de Giraldo y el Teatro Garcia de Resende.

Una vez completado el tour básico le invitamos a salir del casco histórico y dejarse llevar por la vibrante vida cultural de la ciudad. Esto incluye (tanto en Évora como en el resto del Alentejo) olvidarse de la dieta y entregarse, gozoso, a las bondades de su dieta atlántica. Antes de la comida, las tapas (de torreznos, pimientos asados, hígado con cilantro o caracoles, la variedad es inmensa) nos ayudan a abrir el apetito o acompañan los famosos vinos de la región. No en vano, en el Alentejo hay unas 250 bodegas y más de 22.000 hectáreas de viñas. Tintos o blancos, hay que acompañarlos también de sus estupendos quesos y embutidos. Y venza el chovinismo español y descubra su jamón El jamón de Barrancos Suave, delicado de sabor, a veces un poco picante, tiene la particularidad de que, por el microclima de la zona, se cura al aire, lentamente, y no precisa de humeros. ¿Está salivando, o somos nosotros los únicos?

Se ha quedado con ganas de más Alentejo, ¡lo sabemos! Desde aquí llega al Portugal de la cultura y el turismo activo en Alentejo.

 

 

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