El Helvetia & Bristol, chimenea y elegancia en Florencia

Ahora en pleno invierno… que una chimenea encendida le reciba en un hotel de ciudad de ambiente refinado y clásico, más un servicio impecable y una ubicación en pleno centro de Florencia, son buenas razones para realizar sin más dilación una reserva en el Helvetia & Bristol Firenze – Starhotels Collezione. Este hotel es un viejo conocido entre quienes entienden el verdadero significado de la palabra lujo, y nosotros lo hemos experimentado en primera persona.

 

chimenea del hotel Helvetia & Bristol
Este hotel florentino ha hecho de su chimenea un auténtico motivo para alojarse en él

 

Florencia, una de esas ciudades a las que uno siempre quiere volver y a la que si se pudiera, le dedicaríamos una visita cada año. Una ciudad en la que dejarnos invadir por tal sobredosis de belleza y encanto que resulta cuasiadictiva. Fue hace ya dos años que la visitamos en plenas Fiestas Navideñas. Y fue en ese momento cuando lo tuvimos claro: A partir de entonces siempre viajaríamos a la capital toscana en esas fechas (claro que sin obviar otras épocas y ocasiones). Puede que las temperaturas sean muy bajas en pleno diciembre o enero, puede que llueva (y con suerte, que nieve), pero Florencia en Navidades es todavía más bella y mágica. Luces y árboles cubren la ciudad con una pátina especial y la transforman en un escenario de cuento -un “de cuento” con estilo y elegancia, no nos referimos a otras concepciones más estilo verbena, con colorines y luces despampanantes. Es la cuidad del Renacimiento, ¡es Italia!-.

Dicho esto, ponemos nuestra atención en el Helvetia & Bristol Firenze – Starhotels Collezione. Un hotel que refleja la esencia aristocrática florentina y su buen hacer hostelero. Fue en esa ocasión hace dos Navidades cuando lo descubrimos. Este año hemos vuelto y en ambas ocasiones la experiencia ha sido igual de agradable.

Su ubicación en el número 2 de Via dei Pescioni, entre la Via Tornabuoni y la Plaza de la República, no puede ser más céntrica y privilegiada: rodeado de las tiendas más exclusivas de Florencia, casi enfrente de uno de los palacios más bellos del Renacimiento italiano, el Palazzo Strozzi, ahora sede de la Fondazione Strozzi de arte contemporáneo. Y con el Duomo, el Ponte Vecchio, la Galería Uffizi y el Palazzo Vecchio a poca distancia caminando.

El Helvetia & Bristol Firenze – Starhotels Collezione es un hotel histórico que abrió sus puertas en 1885 y en el que han dormido huéspedes ilustres del pasado como el director de orquesta ruso Stravinsky, el Premio Nobel británico Bertrand Russell, o la actriz de teatro italiana de finales del siglo XIX Eleanora Duse. Más recientemente también se han alojado personalidades como los diseñadores Giorgio Armani y Tom Ford; aristócratas como la Familia Real Danesa y Víctor Manuel de Saboya; el escritor Ken Follett; o actores como Tom Hanks, Kenneth Branagh y Kirsten Dunst.

Es uno de los 12 hoteles de la línea alta del grupo hostelero florentino Starhotels que bajo la denominación Collezione agrupa a sus más representativos, los cuales se caracterizan por poseer un gran patrimonio y personalidad y están repartidos en ciudades como Nueva York,  París, Londres, Milán y Venecia. Recientemente otro de ellos, The Franklin London, ha sido galardonado como el “Mejor Nuevo Hotel de Lujo” en los World Luxury Hotel Awards 2017.

El edificio austero a nivel arquitectónico e inspirado en los principios constructivos del Renacimiento, fue construido a principios de 1800. Pasó a convertirse en hotel a finales de ese mismo siglo
El edificio austero a nivel arquitectónico e inspirado en los principios constructivos del Renacimiento, fue construido a principios de 1800. Pasó a convertirse en hotel a finales de ese mismo siglo

Todavía luce orgulloso ese estilo de otra época

Desde su apertura hasta ahora mantiene los elementos decorativos de la época Floreale de finales del XIX (el Art Nouveau en Italia). Y no los esconde bajo capas de pintura ni remodelaciones virulentas o sin sentido -como a veces sucede en otros establecimientos hoteleros-. Todo lo contrario, los luce con orgullo. Y es que este hotel lo ha tenido claro desde siempre: cada restauración y modernización realizada al edificio se debía hacer siempre con el objetivo de conservar su carácter original del siglo XIX.

Nada más entrar al hotel, se respira un aire intelectual y cultural de otros tiempos. Y ojo, no por ello el ambiente es rancio, aburrido y “casposo”. Para nada. Es elegante y clásico pero confortable y acogedor. Un clásico actualizado que nos produce una sensación de sosiego, casi como de sentirnos en casa. Eso sí, en una casa palaciega.

Lo cierto es que las restauraciones y actualizaciones, hechas con maestría y buen gusto, han rejuvenecido el espíritu de este icono de la hostelería florentina. Sin estridencias y sin caer en esa pose forzadamente sofisticada tan habitual hoy en día. Y es que el lujo, cuanto menos ostentoso y mejor hecho, mejor lujo.

Algunas de las piezas de decoración son originales de la época, como los retratos de la aristocracia italiana del siglo XVII que vigilan el hall principal del hotel. Aquí, techos altos y grandes columnas de piedra son el sobrio bastidor de sofás y sillones -de terciopelo burdeos o de suave lino color blanco roto-, cojines elegantes, lámparas regias… todo propio de una elegancia y sofisticación atemporal, mientras que la wifi, la prensa sobre las mesas y los detalles florales hablan de la Florencia de hoy.

Flores, lumbre, velas encendidas, mobiliario clásico y tapicerías sobrias de terciopelo o lino. El ambiente resultante: sereno, cálido y confortable
Flores, lumbre, velas encendidas, mobiliario clásico y tapicerías sobrias de terciopelo o lino. El ambiente resultante: sereno, cálido y confortable

Su quintaesencia: la chimenea del salón

Tanto el hotel como el servicio de su personal están llenos de detalles cuidados para sentirnos igual de importantes que de mimados. Más allá de sutilezas decorativas, uno de ellos, la chimenea encendida, es lo que nos ha terminado de enamorar.

Porque… fuera del ámbito hoteles rurales y de estaciones de esquí, ¿cuántos establecimientos de ciudad conoce usted que tengan chimenea y que además la enciendan? Pocos, muy pocos. Prácticamente se reduce a ciertos hoteles centenarios, selectos y exclusivos. Como el Helvetia & Bristol Firenze – Starhotels Collezione , el cual ha hecho de su chimenea un auténtico motivo para alojarse en él. Ubicada en el hall – salón, convierte el ratito junto a la chimenea en un auténtico despliegue de confort.

Qué mejor que llegar al hotel tras una jornada visitando Florencia y encontrar la chimenea encendida. Inesperado aunque merecido placer. Calor y relax. Visión hipnotizante de las llamas y el chisporroteo como sonido, qué delicia. Flechazo automático. A nosotros ya solo nos quedará disfrutar de su calor y ponernos al día en la lectura con un buen Negroni en la otra mano, mientras miramos por el rabillo del ojo a las personas abrigadas pasar por la calle.

Servicio impecable

Sí, como cabría esperar de un hotel de lujo, el servicio a los huéspedes por parte del personal es exquisito. Los recepcionistas son de trato distinguido y encantador; el conserje consigue que el viajero conozca la ciudad sin titubeos; el personal de limpieza y el botones amables y sonrientes; el portero -la primera impresión de un hotel- solemne y accesible a partes iguales; y los camareros -como buenos italianos- simpáticos, en su justa medida.

Un detalle de la importancia que se da a las relaciones con los huéspedes en este hotel es que aquí las llaves de la habitación siguen siendo de las antiguas y enormes de latón para requerir la interacción entre el recepcionista y los huéspedes.

Habitaciones. La elegancia clásica y el confort contemporáneo

Las paredes tapizadas con telas brocadas y los muebles de estilo neogriego te sumergen de inmediato en el lujo de hospedarse de otras épocas. Especialmente atractivo para quien entienda el lujo y la calidad asociados a la tradición, historia y solemnidad del establecimiento.

Consta de 38 habitaciones y 29 suites y la práctica mayoría conservan su aspecto original. Con antigüedades y cuadros antiguos, lámparas de porcelana china y sofás y sillones de terciopelo. Estancias amplias de techos altos y ventanales gigantes, incluso las habitaciones de nivel básico son espaciosas.

Sábanas de algodón egipcio, suaves y blanquísimas -como recién estrenadas-, y edredones extra mullidos hacen a uno experimentar el verdadero lujo. Los espléndidos baños de mármol de Carrara, grises y blancos, se han modernizado, manteniendo el equipamiento retro, y están bien provistos de amenities de Etro o Acqua di Parma, según la categoría de la habitación.

En las suites a nuestra llegada nos espera una cesta de bienvenida con frutas y un vino espumoso. Y a diario, prensa española en la habitación a primera hora. En el último piso se encuentran las Suites Panorámicas con vistas al Duomo, el campanario de Giotto y el Palazzo Strozzi.

Una de las suites del hotel
Una de las suites del hotel

El sabor de la Toscana

Igual de cuidado está el apartado culinario en este hotel. El camarero nos da los buenos días con buenas dosis de alegría y parloteo italianos, café, azúcar y mantequilla. Es agradable despertarse y empezar el día así.

La propuesta del restaurante Hostaria Bibendum, creada para un público exigente y cultivado a nivel gastronómico, no defrauda. El menú va desde las especialidades toscanas más tradicionales hasta los platos italianos de nueva cocina creados con productos locales de producción orgánica y de temporada. Sugerimos: el steak tartar de jabalí ahumado acompañado de salsa de manzana con canela y una ensalada de col con cominos y chips de pan de romero; o el tortelli de cerdo en una salsa de nata, guisantes, bacon y regaliz;  o la lubina con almendras, coliflor y vainilla de Tahití; y de postre un mousse al vino santo (un vino toscano de postre) con crumble de almendra y helado de queso Fior di latte. Con una cuidada selección, la carta de vinos es una gran oportunidad para conocer los vinos de la Toscana e italianos en general.

El restaurante tiene también una entrada independiente por  via De’ Pescioni y reúne a un público elegante de huéspedes y florentinos, sobre todo en verano en su terraza frente a la Piazza Strozzi. Una sorpresa que nos ha entusiasmado es la posibilidad de dar clases de cocina, individuales o en pequeños grupos, bajo la guía experta del propio chef, Luigi D’ Agostino, con las que explorar los secretos de la cocina toscana.

Muy agradable es sentarse junto a los enormes ventanales del Bar Bibendum, que con una interesante carta de coctelería, es perfecto para una bebida pre o post cena. También para tomar algo ligero sin pasar por el restaurante. Con los códigos estéticos del estilo Floreale (o Liberty) italiano y con tonos asalmonados en paredes y muebles, la atmósfera es clásica y arriesgada al mismo tiempo. Refinada en cualquier caso.

Muy agradable es sentarse junto a los enormes ventanales del bar mientras uno disfruta de un agradable y reconstituyente aperitivo
Muy agradable es sentarse junto a los enormes ventanales del bar mientras uno disfruta de un agradable y reconstituyente aperitivo

 

Esencia del buen hacer de la hostelería florentina

El Helvetia & Bristol Firenze – Starhotels Collezione nos ha parecido todo un imán para los amantes del clasicismo y el buen hacer de los hoteles más selectos y de otros tiempos. Pero sobre todo, observando el estilo y buenas maneras de su personal, deleitándonos con el exquisito desayuno y agotando las últimas horas del día en el encantador bar, o junto a su chimenea, se comprende qué elementos son precisos para vivir todavía más una experiencia inolvidable en la bella Florencia.

-Todas las fotos del artículo son cortesía de Helvetia & Bristol Firenze – Starhotels Collezione-