Chus Burés: la vanguardia de la joyería en imágenes

¿Se puede condensar una carrera en un libro? ¿Se puede congelar el arte en papel y palabras cuando es concebido para ser visto y sentido? El conocido joyero-artista Chus Burés acaba de publicar Chus Burés Portraits and Jewellery, un libro-joya tan exquisito como sus piezas. En él, amigos, artistas y conocidos coleccionistas posan con algunas de sus piezas más emblemáticas para la cámara de tres grandes de la fotografía: Alberto García-Alix, Andrés Serrano y Antoine D’Agata. Quizá no podemos acceder a una de las creaciones del creador barcelonés, pero adornaremos nuestros ojos con este libro, que hermana diseño, fotografía y joyería.

 

Juana de Aizpuru Madrid, 1990. Alberto García-Alix.
Juana de Aizpuru
Madrid, 1990. Alberto García-Alix.

 

Este exclusivo volumen, de ediciones El Viso, cuesta 60 euros y se presenta en una cuidadísima edición trilingüe en inglés, español y francés. Como explica en el prólogo el propio Chus Burés, “la idea de este libro es situar las joyas en el cuerpo en situaciones reales, llevadas por grandes amigos, coleccionistas, fans, clientes que por una razón u otra he querido que estuvieran presentes porque definen y comunican muy bien mi trabajo”. Son imágenes poco preparadas, sin largas sesiones de maquillaje, y con piezas tan emblemáticas como la horquilla asesina que lucía Assunta Serna en Matador, el filme de Pedro Almodóvar.

Tres fotógrafos para joyas únicas

El conocido fotógrafo leonés Alberto García-Alix ha sido el ejecutor de los retratos en Madrid, en los que ha inmortalizado, entre otras figuras, a Carlota Álvarez Basso, directora de Matadero Madrid, que luce el broche Spider; Miguel Zugaza, director del Museo del Prado, con las diminutas manos de plata dorada Five Senses ; Cristina Huarte, diseñadora (con el geométrico collar GOLDTRAFFICKILLS,) o a la coleccionista Isabelle Bourgeois, que muestra al objetivo, desafiante, el pendiente Disparado. No ha sido la primera vez que trabajan juntos, ya que García-Alix ha colaborado desde el arranque de la carrera de Chus Burés, allá por el comienzo de nuestros locos años 80.

En Nueva York ha contado con el estadounidense Andrés Serrano, muy conocido en los círculos artísticos de su país al haber participado en numerosas muestras colectivas e individuales en las principales instituciones de Estados Unidos y del extranjero. Él ha sido el responsable de plasmar la belleza de una de las piezas más destacadas, una corbata de oro con elementos precolombinos del siglo VII de la cultura Nariño, que luce el marchante Barry Friedman. También ha inmortalizado el increíble collar Princess Lelia, una asombrosa pieza única a base de piedras cortadas a mano y diamantes con oro negro.

 

Lelia Arruda New York, 2016. Andrés Serrano.
Lelia Arruda
New York, 2016. Andrés Serrano.

 

El fotógrafo Marsellés Antoine d’Agata ha sido, según asevera el propio Chus Burés, su “gran descubrimiento”. Discípulo de Larry Clark y Nan Goldin, de su cámara se han obtenido retratos tan llenos de fuerza como los de la abogada Hélène Dupin, con el fascinante collar de oro Les algues de mer o el propio retrato de Burés, que oculta su rostro detrás de una máscara de plata metalizada.

En el prólogo, el director de la fundación Prada, Germano Celant, explica que a través de estas instantáneas “las joyas se desplazan hacia un territorio que incluye la dimensión humana y refleja el juego de relaciones que cada persona establece con esos objetos”. Pero se ha permitido que cada fotógrafo emplee su propio enfoque, su estilo personal, de forma que “dan a los preciosos objetos un sentido diferente: oscuro y particular, frontal y agresivo, alegre y dramático… De esta manera se establece una relación entre objeto y sujeto, donde se pone en evidencia un funcionamiento tan visual como emocional”.

 

p. x Barry Friedman New York, 2015. Andrés Serrano.
p. x
Barry Friedman
New York, 2015. Andrés Serrano.

 

Siempre en la vanguardia

En cualquier caso, es una forma inmejorable de apreciar y recorrer los más de treinta años de carrera de Burés. Durante este tiempo, el diseñador catalán ha abrazado diferentes estilos y lenguajes visuales y expresivos, aunque siempre resalta su concepción de la joyería como pequeñas esculturas para llevar sobre la piel en las que el montaje y el ensamblaje importan casi más que la materia con la que están hechos. Burés no se ha limitado a una sola corriente, sino que ha abrazado siempre diferentes vanguardias, del dadaísmo al surrealismoy del neo-dadá al nuevo realismo, que ha ido plasmando en diferentes colecciones. En Reciclaje, por ejemplo, jugó con materiales preciosos y desechos industriales, en una suerte de revalorización de lo anteriormente inútil, que se convierte en algo nuevo y precioso.

Hélène Dupin Paris, 2015. Antoine D’Agata.
Hélène Dupin
Paris, 2015. Antoine D’Agata.

 

También abrazó el concepto de bricoleur de Levi-Strauss, que le llevó a indagar en el universo decorativo de los pueblos mítico con trabajos de tanta belleza visual como Masai, en los que las joyas casi se confunden con tatuajes o marcas rituales. Su última colección, L’Or dans l’univers (2014-2016), en la que reflexiona sobre el amplio abanico de posibilidades estéticas que brinda nuestro mundo globalizado. Un mundo que siempre, siempre, necesitará de la belleza de las joyas, sean como sean.

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