Burgos, capital de la cerveza artesanal en septiembre

Cerveceros, amigos de la cerveza artesana y adoradores del lúpulo son bienvenidos a Burgos del 2 al 4 de septiembre. En estas veraniegas fechas, la vetusta villa castellana acoge el Burgos Beer Festival, una celebración en torno a la más popular de las bebidas alcohólicas (con permiso del vino) que se celebra en un entorno privilegiado como es el Monasterio de San Juan, un espacio de interés turístico del siglo XII recientemente reformado. El objetivo es acercar el emergente mundo de la cerveza artesana al gran público, un sector que crece con inusitado vigor en nuestro país. Habrá catas, talleres, concursos y mucha, mucha caña de la buena. No se lo pierda: se estima que pueden acudir hasta 10.000 personas, así que habrá ambientazo.

 

Imagen de Burgos Beer Festival.
Imagen de Burgos Beer Festival.

 

Los organizadores de este evento burgalés y “bírrico” son Cervezas Virtus, una factoría cien por cien burgalesa nacida de la pasión por este alimento líquido de sus fundadores, Ignacio Millán y Alfonso Moreno. La empresa nació en 2013, después de años de ensayos y pequeñas fabricaciones caseras. Para su aventura, se rodearon de gente muy solvente, como el maestro cervecero de Hamburgo Friedrich Matthies, con quienes han desarrollado cuatro variedades de cerveza: Pilsen, Trigo, Altbier, e IPA.

Esta “virtuosa” cervecera es la principal impulsora del Burgos Beer Festival, aunque habrá otras muchas firmas invitadas al evento, no solo de Burgos, sino de otras latitudes como Navarra, País Vasco, Valladolid, Asturias, Cantabria, Toledo, Salamanca, y de países como Holanda, Escocia y Alemania. Una fiesta en torno a la cerveza y su emergente pasión artesana que nos permitirá conocer, también, las últimas modas y tendencias del sector.

 

La cervecera burgalesa Virtus organiza el Burgos Beer Festival. Imagen de su web.
La cervecera burgalesa Virtus organiza el Burgos Beer Festival. Imagen de su web.

 

El acceso al evento es gratuito, aunque para participar en algunas actividades habrá que inscribirse y abonar una determinada cantidad. Es el caso de las catas, como la que se celebra el 2 de septiembre, una “frikicata” con cervezas realmente difíciles de conseguir, organizada por Ernesto Huete, de la cervecera Yria, que dura 90 minutos y que cuesta unos muy razonables 20 euros. Si lo prefiere, por solo 60 euros puede participar en un completo taller (entre seis y ocho horas de duración) para aprender a elaborar cerveza artesana de la mano del maestro escoces Mr. Bob Maltman, que le mostrará todos los pasos para preparar esta bebida, embotellarla y disfrutarla al máximo. También nos llama la atención una muestra muy especial de cervezas inspiradas en vinos, que incorporan elementos de esta bebida, como mosto de uva, una tendencia que, desde la organización, aseguran que va a marcar un hito en el sector. ¿Una cerveza con cava? ¿Y con Jerez? Por solo veinte euros saldría de dudas…

La crisis no le ha hecho demasiada pupa al sector cervecero. España se ha rendido a los encantos de esta bebida pese a su histórica vinculación con el vino. Según revela un informe de Cerveceros de España (de 2015), nuestro país es la cuarta nación productora de cerveza de la Unión europea, precedida solo de países con más tradición, como son Alemania, Reino Unido y Polonia. Tampoco estamos nada mal en el ranking mundial, con una muy digna undécima posición. Además, respecto a 2014 bebemos más cerveza: el consumo de cerveza per cápita también aumentó en el hogar un 2,1 por ciento, donde cada español consume al año 18,18 litros. Hay que decir que, del total de lo que nos bebemos anualmente, un 17 por ciento es de la variedad SIN, es decir: que bebemos porque nos gusta el sabor, no porque uno busque acabar cantando el Asturias Patria Querida. Vamos, que no somos unos acabados.

Refresca, es saludable, sostiene el espíritu emprendedor... Hay que beber cerveza artesana.
Refresca, es saludable, sostiene el espíritu emprendedor… Hay que beber cerveza artesana.

 

Este panorama es caldo de cultivo para que la cerveza artesanal haya hecho también su agosto. El diario El País asegura que este sector ha crecido la friolera de un 1.600% entre 2008 y 2015. Para que se haga una idea: de las 21 microcervecerías que se dedicaban a elaborar este tipo de bebida se ha pasado a casi 400, con más de un millar de marcas. El fenómeno, originario de California y que en España fue adoptado de forma pionera por los catalanes (siempre emprendedores) ya se expande por toda la piel de toro patria. Hay quien avisa que, como todo lo que está de moda, es una burbuja que cuando estalle se llevará por delante a las firmas más endebles y peor preparadas. De momento gócelo, viva el presente y abandónese, con mesura, al placer de probar nuevas e interesantes fórmulas.

 

 

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