48 horas en Lima, capital de contrastes y continua evolución

Lima es una de esas capitales que respira magia en cada uno de sus rincones, siendo uno de los destinos más llamativos y mejor conservados de Perú. Desde su fundación como “Ciudad de los Reyes”, Lima llegó a convertirse en muy poco tiempo en la ciudad más importante de América, rango que hoy en día sigue intacto en su paisaje urbano, donde su fisonomía tradicional se mezcla a la perfección con el carácter exótico y exuberante que han impreso en ella la mezcla de razas y culturas. Una capital de contrastes que le invitamos a descubrir en 48 horas, ¿se viene?

 

Preparación de anticuchos. Foto: Enrique Castro Mendivil
Preparación de anticuchos. Foto: Enrique Castro Mendivil

 

Lima es hoy una capital que ofrece arte, moda, música, cultura, rica gastronomía y noches interminables de aventuras. En cada barrio y en cada rincón se gestan continuamente movimientos artísticos renovadores y estimulantes.

DÍA 1:

9.00 horas: Comenzamos el primer contacto con la ciudad por su casco histórico el opulento sabor colonial, su magnificencia y su esplendor, que le ganó el favor de la UNESCO y su declaración de Patrimonio de la Humanidad, en 1991. Hay que patear y patear para disfrutar de sus más de 600 monumentos históricos de la época virreinal. Y sus 1.600 balcones concentrados en el perímetro del casco histórico dan idea de la originalidad, la espectacularidad y la belleza de uno de los destinos con más sabor de Perú. Sus calles, casonas y patios conservan intacto el encanto de la época; recorrerlas es atravesar cinco siglos de historia.

La Catedral, cuya primera piedra fue colocada, según la tradición, por el propio Francisco Pizarro; la Iglesia y el Convento de San Francisco, con hermosos claustros y patios decorados con azulejos sevillanos; la Plaza Mayor, diseñada en la fundación de la ciudad, con una hermosa pileta de bronce que data del año 1650; el Convento de Santo Domingo, que en 1551 fue escenario de la fundación de la Universidad de San Marcos, la primera de Sudamérica; el Palacio de Torre Tagle, con impresionante portada de piedra barroca y preciosos balcones de madera tallada son algunos de los imprescindibles.

Casa del Oidor y Catedral de Lima.
Casa del Oidor y Catedral de Lima.

 

13.00 horas: Llegada esta hora, lo mejor para reponer fuerzas mientras deleita los sentidos es visitar alguno de los mercados gastronómicos de la capital, como el mercado de Surquillo, famoso por su gran variedad de hierbas aromáticas, especias y verduras y por sus puestos donde podrá probar uno de los ceviches más ricos de Lima.

15.00 horas: la tarde proponemos enfocarla a la versión más cultural que ofrece Lima. La Casa de la Gastronomía Peruana, punto de partida para los más sibaritas. Un viaje histórico por los grandes sabores de la cocina desde la época preincaica hasta ahora. Aquí podrá ver recreados algunos de los mejores platos y postres peruanos como los anticuchos, pollo a la brasa o el pan andino. En Lima, no puede dejar de visitar el Museo Cementerio Presbítero Matías Maestro, éste es especial gracias a la belleza de sus mausoleos elaborados con un refinado estilo neoclásico. Inaugurado en 1808, alberga también una importante colección de esculturas. Por su parte, el Museo de Arte de Lima es el centro neurálgico artístico de Perú. En él se exhibe la colección más importante de pinturas y obras de arte del país, donde nos encontraremos con piezas de cerámicas y textiles de las culturas prehispánicas. Las dependencias del museo se sitúan en el Palacio de la Exposición, declarado monumento histórico en 1973.

Casa de la Gastronomía Peruana. Foto: Carlos Ibarra
Casa de la Gastronomía Peruana. Foto: Carlos Ibarra

 

Le aconsejamos ahora ir al hotel, descansar un rato y prepárarse para la noche lima.

20.00 horas: reserve para cenar en alguno de los mejores restaurantes de la capital peruana como Maido o Central y de esta forma conocer el otro lado de la más alta gastronomía peruana. Todo un lujo para el paladar y un capricho que debe darse en su visita a Lima. Después de cenar le proponemos conocer el arte limeño con un buen cóctel en alguno de los bares de moda, que van desde los más relajados y tradicionales, como la taberna Queirolo de Pueblo Libre, hasta los más exclusivos como las barras de los restaurantes Astrid y Gastón, Rafael y Rodrigo, pasando por otros locales como el Ayahuasca y el Bar Picas que son las novedades barranquinas. Para los que sientan nostalgia de las grandes épocas, una visita el Bar del antiguo Gran Hotel Bolívar (Patrimonio Histórico Cultural) es obligada.

DÍA 2:

9.00 horas: comenzamos el día en el bohemio distrito de Barranco, que encanta con sus casonas de balneario de mediados del siglo XX o el puente de los Suspiros que según dice la leyenda si puede cruzar el puente aguantando la respiración, se cumplirá su deseo. Otro imprescindible de esta zona es el Museo MATE, fundado por el famoso fotógrafo peruano de la moda Mario Testino. Ubicado en una mansión restaurada del siglo XIX, el museo exhibe lo mejor del arte y fotografía contemporánea nacional e internacional.

Distrito de Barranco. Foto: Paul Vallejos
Distrito de Barranco. Foto: Paul Vallejos

 

14.00 horas: Lima es mucho más que una ciudad colonial donde el arte se palpa en cada rincón. Continuamos el día con el punto más aventurero de estas 48 horas: parapente en Miraflores. Desde el aire podrá admirar todo el circuito de playas conocido como Costa Verde y el distrito de Miraflores. Lo usual es despegar del Parque Raimondi, ubicado en el malecón. Después (y con el subidón aun recorriendo el cuerpo) le invitamos a descubrir este distrito, cerca del mar, y con un paseo marítimo que merece la pena recorrer con calma. Aproveche para comer en alguna de las tascas y tasquitas que esconde la ciudad.

19.00 horas: le proponemos finalizar el día en el distrito de San Isidro. Esta zona empresarial exhibe los edificios más modernos y proyectos arquitectónicos más audaces, como el edificio de Interbank, diseñado por el arquitecto austriaco Hans Hollein o la tradicional zona de El Olivar, llamada así por los centenarios olivos de sus parques.

Lima comparte esa vida interna con el visitante que se atreve a descubrirla, a explorarla, a vivirla. Esperamos que estas primeras 48 horas en Lima solo sean las primeras de otras muchas y quiera volver a profundizar más en esta ciudad de contrastes que no deja de sorprender y evolucionar día a día.

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